viernes, 18 de mayo de 2007

Ascensión

20-5-2007 ASCENSION (C)
Hch. 1, 1-11; Slm. 46; Ef. 1, 17-23; Lc. 24, 46-53
Queridos hermanos:
* En la homilía de hoy os voy a dar, si me lo permitís, otra clase de teología.
En esta semana hablaba con una persona y surgió la conversación sobre la fe y los distintos modos de creer en la existencia de Dios o de un dios. Cuando alguien dice que cree en Dios, yo siempre me pregunto en qué Dios cree esa persona. Porque al oírles hablar acerca de su fe, me doy cuenta que, a veces, su Dios no es mi Dios, su fe no es mi fe. Asimismo, le explicaba a esta persona que la fe en Dios puede dividirse en una fe teísta, en una fe deísta, en una fe monoteísta, en una fe politeísta, en una fe panteísta y en una fe henoteísta. De un modo rápido voy a describir cada una de estas creencias:
- La fe panteísta acepta y sostiene que el universo y todo lo que contiene son dioses. No sólo dios está en el aire, en el mar, en la montaña, en las flores, en las estrellas…, sino que el aire es dios, el mar es dios, la montaña es dios, las flores son dios, las estrellas son dios… Aquí estarían, entre otras, las religiones primitivas. También he escuchado a gente aquí, en Asturias, que ésta es su fe.
- La fe politeísta asegura que existen varios dioses en el universo. Por ejemplo, las religiones romana, griega…
- La fe monoteísta nada más acepta la existencia de un único Dios: vg. el Islam, el cristianismo, el judaísmo.
- La fe henoteísta es la creencia religiosa según la cual se reconoce la existencia de varios dioses, pero sólo uno de ellos es suficientemente digno de adoración por parte del fiel. El caso de henoteísmo más famoso es el de los primitivos hebreos. En las partes más antiguas de la Biblia han quedado múltiples rastros de que los hebreos, en una fase inicial de su desarrollo religioso, creían en la existencia de varios dioses. Esta fe pensaba que los dioses eran territoriales, es decir, su poder cubría un territorio determinado[1]. El concepto de un único Dios que con su poder alcanza a todo el universo es bastante posterior, de la época de los profetas, quienes denostaron a los otros dioses como ídolos que "tienen ojos y no ven, tienen boca y no comen", etc. En ese período, el primitivo henoteísmo hebreo se transformó en el riguroso monoteísmo judío actual.
- La fe deísta es aquella que admite la existencia de un Dios creador, pero que, una vez creado el universo y habiéndolo dotado de leyes propias (leyes de la naturaleza), ésta sigue su camino al margen e independiente de ese Dios. El está a lo suyo, y los hombres y las demás criaturas también van a lo suyo. Recuerdo que un chico en Alemania me decía que Dios estaba en su chalé de verano y que no intervenía para nada en la vida de los hombres, los cuales se las tenía que apañar como pudieran.
- Finalmente, la fe teísta es la que admite y cree en la existencia de un Dios Creador, pero que también interviene en la historia de los hombres y de cada hombre. El Dios de la fe teísta es un Dios personal. Ejemplo de esta fe es la cristiana: Dios Padre envía a su Hijo para que salve a todos los hombres y a cada hombre, para que perdone a todos los hombres y a cada hombre. Dios Hijo comparte la condición humana en todo, menos en el pecado.
¿Cuál es mi fe? ¿En qué Dios o en qué dioses creo yo? ¿Soy panteísta; soy politeísta; soy deísta; soy teísta? El cristiano, el que confiesa a Jesús como el Hijo de Dios, como el Salvador del mundo, como un Dios Creador y personal, que interviene en la vida de los hombres, tiene la fe teísta. "Mirad las aves del cielo que ni siembran, ni siegan, ni recogen cosechas en graneros; y, sin embargo, vuestro Padre Celestial las alimenta" (Mt. 6, 26). Dios se interesa tanto por nosotros y por nuestras cosas, que "hasta los pelos de la cabeza los tiene contados".
* Alguien puede preguntarse a qué vino la clase de teología anterior. Pues “viene” ante la celebración que realiza la Iglesia Católica en el día de hoy. Hoy celebramos la Ascensión de Jesús a los cielos: en la primera lectura leíamos que Jesús, mientras hablaba con sus discípulos se fue levantando del suelo hacia el cielo, “hasta que una nube se lo quitó de la vista”; en el evangelio leíamos que Jesús “levantando las manos, los bendijo (a los apóstoles). Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo.” Es decir, Jesús se marchó al cielo. ¿Quiere esto decir que Dios nos dejó solos y a solas? ¿Quiere esto decir que tenía y tiene razón el chico de Alemania, cuando afirma que Dios está en su chalé de verano y que nosotros, aquí en la tierra, nos las tenemos que apañar como podamos? NO. Nuestra fe monoteísta (creemos en un solo Dios) y a la vez nuestra fe teísta (creemos en un Dios que nos ha creado y que está en nuestra historia general y particular, de todos y de cada uno de nosotros, desde antes de ser concebidos en el vientre materno y para toda la eternidad) confiesa que Jesús, el Hijo de Dios Padre, nos ha dejado una tarea a realizar: predicar la necesidad de la conversión, del cambio de vida de los hombres, y también la de anunciar que Dios perdona nuestros pecados y enjuga nuestras lágrimas, sana nuestras heridas, acompaña nuestras soledades y ama nuestro corazón necesitado de amor y comprensión.
Asimismo, nuestra fe monoteísta y teísta confiesa que, lo mismo que Jesús ascendió al Reino de Dios, tras haber cumplido su tarea y su misión, también nosotros seremos llevados por El a su Reino de vida, de justicia, de amor, de verdad, de gracia, de santidad y de paz. Así se nos dice en la segunda lectura: “Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo […] ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.”
[1] Narra la Biblia cómo Naamán, general sirio, viene a ser limpiado de la lepra por un profeta hebreo. Al marcharse curado se lleva consigo tierra de Israel para poder adorar a Yahvé en su país, pues en la tierra estaba Yahvé. Cuando en el año 722 es arrasado el reino de Israel (10 tribus y media) por los asirios, a los supervivientes los sacan de aquella tierra y los mandan a otros lugares del imperio asirio para desvincularlos de su Dios. Y el rey asirio trae a otras gentes y las instala allí, al norte del actual Israel. Estas gentes piensan que deben adorar al Dios que está en esa tierra, a Yahvé, pero son rechazados por los judíos. Estas gentes son los samaritanos.

6 comentarios:

aloya dijo...

¡Enhorabuena D. Andrés, por esta clase de teología ! Me encanta aprender matices sobre mi fe, que muchas veces desconozco.
Estoy feliz de practicar una "Fe monoteísta ", como es la cristiana, que acepta la existencia de un único Dios, creador de todo el universo, incluido el hombre, su obra más querida, y además, siento que voy con ventaja, porque el Islám, el Judaismo, todavía lo están esperando y los cristianos, ya lo encontramos hace 2000 años. Nuestra vida está unida a la de Jesús, incluída nuestra muerte, porque nos liberó del yugo del pecado y de la muerte con la suya propia. Su Ascensión a los cielos es el anticipo de nuestro propio viaje también al mismo lugar, pues en la vida y en la muerte somos del Señor y El, nos ha rescatado con su Pasión, para siempre.
Mi Dios, está en todas partes, en TODO, en la humanidad, en los átomos, en las grandes montañas, en toda la Creación, en vosotros, en mí.
Un abrazo para todos los amigos del blog, que me ayudan mucho, con sus experiencias.
Muchas gracias D. Andrés, disfruto mucho, con su sabiduría y enseñanzas.
Aloya

Anónimo dijo...

Qué paz saber, pero sobre todo sentir que existe un Dios que me ama y que se preocupa por mi.

Asun dijo...

En esta homilía se nos plantea COMO y QUIËN es nuestro Dios.Un único y personal, que núnca abandona a sus criaturas, que actúa como un Padre con mayúsculas, cuidando y preocupandose por sus hijos, que siempre está, es nuestro refugio y nuestra fuerza...y que utiliza muy bien, para nuestro apredizaje, al D. Andrés profesor de hoy.
Comprendo que la espiritualidad de las homilías, pueden llegarnos más al alma, pero el déficit de conocimientos que existen de nuestra religión, hacen muy convenientes estas lecciones, a fin de cuentas, TODO nos lleva y acerca más a Dios,y podremos hacer mejor nuestro apostolado.
Deseo que a todos, como a mi,os sirvan estas clases".
Siempre gracias a mi Padre y a mi director espiritual.
Un fuerte abrazo para todos.
Asun

Pepitina dijo...

¡¡Cuánta luz he recibido desde esta homilía!! Ha sido como descubrir la belleza de la fiesta de la Ascensión del Señor, haciéndose en mi, verdad real y palpable, las últimas palabras del evangelio:"Ellos se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios." Esta alegría me sigue acompañando, con la certeza de que la Palabra de Dios es real y siempre presente en nuestro hoy. Me he fijado en el versículo anterior al del evangelio proclamado, el 44-45, que nos dice: "44 Después les dijo: "Estas son aquellas palabras mias que os hablé cuando todavía estaba con vosotros:Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí."
45 Y, entonces , abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras,.."
Es el Espíritu que ya está, pero que VIENE- reavivando sus dones en nosotros- y al que invoco
continuamente, quien ha abierto mi mente y mi corazón con su luz.
Nunca me había detenido en este paso tan importante de la Ascensión de Jesucristo, quien como hombre verdadero, me abre camino hasta el Reino de Dios haciéndose Él mismo CAMINO hacia el Padre. Queda claro, que si Él, El Señor, ha cumplido la misión encomendada por Su Padre, también nosotros tenemos que cumplir la nuestra para poder seguirle hasta el final.-- Jesús, el Hijo de Dios Padre, nos ha dejado una tarea a realizar: predicar la necesidad de la conversión, del cambio de vida de los hombres, y también la de anunciar que Dios perdona nuestros pecados y enjuga nuestras lágrimas, sana nuestras heridas, acompaña nuestras soledades y ama nuestro corazón necesitado de amor y comprensión.-- ¡¡Hermosa misión la nuestra!! ¿no os parece?
Pidamos todos por todos para que:--
Que "el Dios de nuestro Señor Jesucristo […] ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.”
un fuerte abrazo para todos y mi deseo de que el ESPÍRITU NOS LLENE DE SU ALEGRÍA Y PAZ.

Olga dijo...

Que bien nos viene una clase de teología o de otra asignatura de vez en cuando si fuese necesario, para una mayor claridad y asi captar mejor el mensaje que nos quiere transmitir el Señor en las Homilías a través de Andrés.
Lo tengo muy claro que mi fe es monoteísta. Creo en un SOLO DIOS PADRE TODOPODEROSO…como lo proclamo y lo confieso en el CREDO. CREO EN UN SOLO DIOS y este Dios es el que está dentro de mí siempre y me acompaña en todos los momentos y circunstancias de mi vida.
Tengo que confesar que en mi fragilidad humana, y mi debil fe, cuando no todo va bien cree que EL se ha marchado y me ha dejado con mis problemas y mis situaciones, por lo tanto en estos casos mi fe se ha tornado deísta; pero GRACIAS al Señor, rápido me hace reaccionar y me revela a través de las mediaciones que ha puesto en mi vida, que es cuando más cerca y más dentro está de mí, de lo que yo pueda sentir o percibir y por lo tanto vuelvo a tener una fe teísta y me anima a trabajar momento a momento por mi propia conversión, estar plenamente convencida de que EL ES MI SEGURIDAD, que está siempre a mi lado, va alejando todo temor, tristeza y miedo y me va llenando de su amor y comprensión, mi vida se va transformando para que con mi testimonio predique la conversión.
Que alegría que nuestro Dios está SIEMPRE TAN DENTRO DE NOSOTROS, acompañando nuestra historia personal, comprendiéndonos, cuidándonos, cobijándonos mimándonos y también corrigiendo nuestras travesuras e infidelidades.
Gracias a nuestro Dios que ha puesto en nuestra vida a Andrés como mediación para ayudarnos a ir a su Reino de vida, de justicia, de amor, de gracia, de...
Finalmente “Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo […] ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.”
Un abrazo para todos
Olga

Pepitina dijo...

Ante esta tarea tan hermosa que nos deja el Señor, para escender por Su Camino y sabiendo que no podemos "quedarnos mirando a lo alto", comparto con vosotros este bonito texto, que nos recuerda donde hallarle siempre -porque sigue entre nosotros-.

TE VAS, SEÑOR, PERO TE QUEDAS

Te vas, Señor, pero te quedas en el Evangelio
Te vas, Señor, pero vives en los que te amamos
Te vas, Señor, pero hablas en los que dan testimonio de Ti
Te vas, Señor, pero te dejas comer en la Eucaristía
Te vas, Señor, pero te haces audible por la oración
Te vas, Señor, pero te dejas adorar en el Sagrario
Te vas, Señor, pero te dejas abrazar en el prójimo
Te vas, Señor, pero te dejas ver en el que sufre
Te vas, Señor, pero te haces visible en el amor
Te vas, Señor, pero gritas en el que habla en tu nombre
Te vas, Señor, pero vendrás en un nuevo soplo del Espíritu
Te vas, Señor, pero nos enviarás la fuerza de tu presencia
Te vas, Señor, pero nos darás el hálito de tu vivir
Te vas, Señor, pero andarás en los pies de tus enviados
Te vas, Señor, pero tu nombre será universalmente conocido
Te vas, Señor, pero vivirás en los que guardan tus mandamientos
Te vas, Señor, pero tu Iglesia es signo de tu presencia
Te vas, Señor, pero tu partida nos hace madurar
Te vas, Señor, pero tu Ascensión es suerte que nos aguarda
Te vas, Señor, pero tu vida en el cielo es plenitud de felicidad
Te vas, Señor, pero tu estar en el cielo, es garantía y seguridad de todo lo que nos espera cuando se vive, como Tú lo has hecho, primero en la tierra.
Te vas, Señor, pero más que nunca vemos que te quedas. Amén.

El último gesto de Jesús al dejarnos fue Su bendición,
¡¡Dios os bendiga, amigos del Blog!!