jueves, 15 de diciembre de 2016

Domingo IV de Adviento (A)



18-12-2016                            DOMINGO IV ADVIENTO (A)
            Las lecturas de hoy son muy sugerentes para meditar en el silencio de nuestro corazón, y para ello hemos de hacer silencio a nuestro alrededor. Hoy quiero pararme en tres ideas.
            - Dice la primera lectura: “Por tanto el mismo Señor os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y parirá hijo, y su nombre será Emmanuel”. Este día una familia preparaba el nacimiento en casa y la niña de 5 años preguntó a sus padres: “¿Qué es una virgen?” “Virgen” no significa simplemente que la mujer mantenga la integridad física. “Virgen” es aquella mujer que ama, que ama con todo su ser y su corazón, que ama y se entrega de una vez, y no va de flor en flor probando lo que más le convence. “Virgen” también es aquella mujer que ama a Dios y por amor a Él desea vivir en castidad perfecta para siempre o hasta que se produzca el sagrado vínculo del matrimonio. Y una vez que se casa, no pensemos en que pierde la virginidad (la integridad física), sino que lo que sucede es que alcanza la plenitud como mujer. Es decir, se convierte en esposa y, si Dios quiere, en madre. La virginidad no tiene sentido en sí misma; es un modo de entrega amorosa al hombre amado en el noviazgo, a través de un amor casto, y al esposo en el matrimonio a través del acto amoroso sexual.
            Pues bien, el modelo más acabado de virgen y vivir la virginidad como Dios quiere es María. Ella en su amor y por su amor, por su fidelidad y por su entrega concibió un hijo, lo llevó en sus entrañas durante 9 meses, y dio a luz a un hijo. Este hijo se llama y es Emmanuel (Dios con nosotros), porque verdaderamente es fruto del amor divino y es Dios mismo.
            - Pero vamos a dar un paso más: Un matrimonio está incompleto si falta uno de los cónyuges. Tan importante y necesario es José como María, María como José. El matrimonio es cosa de dos. José no es el convidado de piedra, no es el “florero” de todo lo que va a suceder en estas Navidades. Él era “justo”, según se dice en el evangelio (y que la Biblia diga eso de un hombre es mucho. ¡Dios mío! ¿Quién nos diera a nosotros que Dios nos llamara “justos” al final de nuestros días? Pues de José lo dijo). El ser justo no le quita a uno los problemas, ni las dudas, ni las tentaciones. José pensó en dejar a su novia, María, porque… le había engañado con “otro”. El hijo que venía en camino no era suyo, era del “otro”, y él no quería cargar con el niño, pero, por otra parte, no quería dejar a María en la estacada y en peligro. Aquí es cuando Dios interviene, porque Él siempre interviene y le pide, por favor, que acoja a María como esposa y al niño como si de su hijo se tratara. ¡Tantos problemas como nos suceden y nos vemos tan solos! Sin embargo, esto no es cierto, pues Dios está con nosotros. Pero, por desgracia, con frecuencia no tenemos la sensibilidad suficiente para descubrir a Dios, para escuchar a Dios, para fiarnos de Dios. José sí que tenía todo esto.
            Alguien puede decir: ‘Sí, pero es que a san José Dios mismo le habló en sueños y a mí no me habla’. No estoy de acuerdo. San José pudo pensar que aquello que había soñado era fruto de un sueño normal que tenía mientras dormía, pero supo discernir y aceptar las palabras de Dios y, sobre todo, supo aceptar esas palabras como venidas de Dios y no de sí mismo. Estoy completamente seguro que Dios nos ha hablado y nos habla en tantas ocasiones, pero no nos fiamos, no damos crédito a lo que nos dice, no seguimos sus indicaciones.
            - “Y le pondrás por nombre JESUS, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados”. Dios, la segunda persona de la Santísima Trinidad, nos visita en la Navidad, pero no viene de vacaciones; Dios viene con su gracia, con la salvación y el perdón de nuestros pecados. ¿Está Cristo viniendo en estos momentos a nuestras vidas? Si fuéramos como José, es decir, justos y nos fiáramos de Dios, entonces sí que reconoceríamos a Jesús entre nosotros. Sí, porque en medio de tanto mal y de tanta desesperanza, hay acontecimientos que nos hablan de Dios y de la actuación de Dios en los corazones de la gente. Carta de una madre: “N, mi hijo de 8 años, se apuntó a fútbol, pero no quiso volver, ya que vino muy disgustado, porque vio cómo tres chicos maltrataban a un chico iraquí, porque era pobre, y también vio como pegaban a un compañero de mi hijo y le hacían lamer el suelo con la lengua. Al irlo a buscar yo lo vi muy disgustado, y apoyado contra la pared. Lo noté triste y que no deseaba hablar. En ese momento creí que se habían metido con él. Más tarde mi sobrina que estaba conmigo me comentó que N estaba muy triste. Esto es raro para quienes lo conocemos, ya que es un niño alegre y le gusta hacer felices a los demás. Más tarde N me pidió que hablara con la madre de su compañero, ya que estaba preocupado por él y por el niño iraquí. Se metían con él porque era pobre y que él no tenía la culpa, que era pobre y que no podía ir mejor vestido. Yo estoy preocupada por mi hijo, ya que le duele demasiado el daño que le hacen a los demás. Los padres del niño al que le hicieron lamer el suelo con la lengua me comentaron que mi hijo era un niño muy dulce y tranquilo, y que tenía un gran corazón. Yo sé que será un gran hombre, y que nunca le hará daño a nadie, pero también sé que sufrirá mucho por ser como es.”
            ¡Preparémonos ya para el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo! ¡Maraná tha, sí, ven, Señor Jesús!

2 comentarios:

Milagros dijo...

Meditando su homilia solo le pido al Señor que sepa descubrir que camina a mi lado.que no me ocurra como a los discipulos de Emaus que no supieron descubrirlo en el camino. Que la Virgen nos ayude esta tarea.un abrazo y felicidades para todos

Feli dijo...

Dios nos viene con su gracia,su perdón,y la salvación.
yo me hago una pregunta,¿estoy realmente haciendo bien lo que me pide?,lo escucho,me fío,soy justa,estamos con el ojo avizor mirando a nuestro alrededor,posiblemente veamos pero no actuemos,o lo hagamos a medias. Y Jesús fue muy claro,dándonos ejemplo con sus obras,su vida fue totalmente entregada,a los más pobres,pobres en todos los sentidos,pobres de abrigo,de alimentos,de soledad,de escucha,de una caricia,o una sonrisa. Parece sencillo,pero no lo es,en este nacimiento de Jesús, nos va a pedir que no al CONFORMISMO ,nos quedan muchas cosas por hacer.
Ven ,ven, Señor no tardes,ven ven que te esperamos.
Un abrazo.