miércoles, 6 de julio de 2016

Domingo XV del Tiempo Ordinario (C)



10-7-2016                   DOMINGO XV TIEMPO ORDINARIO (C)
                                                          Dt. 30, 10-14;Slm. 68; Col. 1, 15-20; Lc. 10, 25-37
            Seguimos con la segunda homilía sobre las obras de misericordia:
3.- La misericordia y los santos
            Y ante todo esto que acabamos de escuchar, ¿cómo podríamos definir la misericordia? En latín la palabra ‘misericordia’ está compuesta de dos términos: miseria y corazón. La ‘miseria’ expresa la pobreza extrema que pide piedad, compasión, una conmiseración implorada por quien está en grave angustia. ‘Miseria’, por tanto, dice una indigencia que amenaza la misma subsistencia de quien se encuentra en este estado, porque está obligado a existir en los márgenes de la vida humana y a duras penas puede vivir. El otro término unido a miseria es corazón. La miseria, acercada al ‘corazón’, de la raíz latina urere (significa quemar) es destruida, como arrollada por un incendio. El corazón, por tanto, cuando advierte la miseria presente en un hombre, no la juzga, sino que la quema, la destruye. Y ésta es misericordia. La misericordia indica un corazón humano pronto a intervenir cuando se da cuenta de una indigencia que está provocando la muerte de una vida; e indica también que una miseria que se había apoderado de alguno está terminando, porque será quemada por un corazón que ha reparado en ella. Es verdad que la misericordia del hombre es limitada como su corazón, pero la de Dios es inmensa como su ser.
            Los santos padres educaban a los catecúmenos en la misericordia. Les decían que, cuando el mal no se descarga sobre otro[1], cuando no se multiplica, pierde su fuerza destructiva. Y entonces los hombres ya no actúan bajo las fuerzas del mal juzgándose, odiándose, matándose, sino que, mirándose y descubriéndose pecadores, rezan juntos. ‘Perdónanos nuestras ofensas’.
            Asimismo, os propongo la lectura y meditación de varios pensamientos de algunos santos sobre la misericordia:
- Santa Faustina Kowalska (1905-1938) redactó esta oración para pedir a Jesús que la hiciera misericordiosa:
            “Deseo transformarme en Tu misericordia y ser un vivo reflejo de Ti, ¡Oh, Señor! Que este más grande atributo de Dios, es decir, Su insondable misericordia, pase a través de mi corazón y mi alma al prójimo.
Ayúdame Señor, a que mis ojos sean misericordiosos para que yo jamás sospeche o juzgue según las apariencias, sino que juzgue lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarle.
Ayúdame Señor, a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos.
Ayúdame Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás critique a mi prójimo, sino que tenga una palabra de consuelo y de perdón para todos.
Ayúdame Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargar sobre mí las tareas más difíciles y penosas.
Ayúdame Señor, a que mis pies sean misericordiosos para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio. Mi reposo verdadero está en el servicio a mi prójimo.
Ayúdame Señor, a que mi corazón sea misericordioso para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo. A nadie rehusaré mi corazón. Seré sincera incluso con aquellos de los cuales sé que abusarán de mi bondad. Y yo misma me encerraré en el misericordiosísimo Corazón de Jesús. Soportaré mis propios sufrimientos en silencio. Que Tu misericordia, oh Señor, repose dentro de mí.
Señor mío, transfórmame en Ti, porque Tú lo puedes todo”.
De igual modo, la beata M. Teresa de Calcuta (1910-1997) decía así: “Nosotras somos sobre todo religiosas, no asistentes sociales, no maestras, no enfermeras o doctoras […] La diferencia entre nosotras y las trabajadoras sociales está en esto: en que ellos trabajan por algo, mientras que nosotras trabajamos por Alguien. Nosotras servimos a Jesús en los pobres. Todo lo hacemos –oración, trabajo, sacrificios- lo hacemos por Jesús. Nuestras vidas no tienen ningún sentido, ninguna motivación fuera de Él, que nos ama hasta el final. Sólo Jesús es la explicación de nuestra vida”.
El beato Vladimir Ghika (1873-1954) fue un príncipe rumano convertido al catolicismo. Fue ordenado sacerdote y fundó un instituto para atención a los más pobres tomando como ejemplo a san Vicente de Paul. Murió mártir de los comunistas. Él predicaba y hacía vida algo que él llamaba la liturgia del prójimo, lo cual quería decir que, en cada visita a un necesitado, había que celebrar el encuentro de Jesús con Jesús. Lo explicaba así: “Doble y poderosa liturgia: el pobre ve a Cristo venir a él bajo la apariencia de aquel que le socorre, y el benefactor ve aparecer en el pobre al Cristo sufriente, sobre el cual él se inclina. Pero, por esto mismo, se trata de una única liturgia. En efecto, si el gesto es realizado como se debe, por los dos lados está sólo Cristo: el Cristo salvador viene hacia el Cristo sufriente, y los dos se integran en el Cristo Resucitado, glorioso y que bendice”. Cuando Vladimir iba a atender a algún pobre, iba orando de este modo: “Señor, voy a encontrarme con uno de los que tú has llamado ‘otros Tú mismo’. Haz que la ofrenda que le llevo y el corazón con el que se la dé sean bien acogidos por mi hermano sufriente. Haz que el tiempo que pase a su lado produzca frutos de vida eterna, para él y para mí. Señor, bendíceme con la mano de tus pobres. Señor, sostenme con la mirada de tus pobres. Señor, recíbeme también a mí, un día, en la santa compañía de tus pobres”.

[1] “Por mi parte, NO”. No tenemos que secundar el mal que nos hacen ni multiplicarlo. Lo mismo que hay una cadena de odio, existe una cadena de amor, de perdón, de favores.

5 comentarios:

Feli dijo...

Hoy domingo,salí de la Misa,con una gran paz,al oírte en la homilía, esa tranquilidad y sosiego que nos hace falta, al unir la miseria con el corazón,que es la "MISERICORDIA",CON ESOS PEQUEÑOS DETALLES,de no acalorarse con el que falla,en un semáforo,en una tienda porqué se te adelanta alguien etc. Yo cogí para esta semana, algo que es muy cotidiano,pero que puede hacer muy feliz al que está a mi alrededor,la paciencia y sonreír,aunque vea cosas que me sacan de quicio, quizás sea problema mio,al magnificar las cosas. Por lo tanto esta semana,voy estar pacífica, aprovechad. Un abrazo y que Dios nos bendiga.Feliz semana.

pepitina dijo...

Es buenísimo lo de "no secundar el mal"; para mí fue novedad en los EE y ahora me viene bien el recordarlo.
Muy bueno el comentario de Feli, en eso de "APROVECHAD"; yo no me atrevería decirlo en alto Feli, por si acaso, además de los míos, me caen también los nietos del vecino...
Buena semana amigos.

Anónimo dijo...

Mi querido Cura de Tapia,

Voy a contarte lo que me pasó el sábado por la mañana. Estaba mirando un escaparate con una amiga y se nos acerca una chica joven, como de unos 30 años, del brazo de un chico más joven aún. Tenía acento extranjero, tal vez rumano, se nos acerca y nos dice que está embarazada, lejos de su casa, que quiere ir a León y que no tiene dinero, que si podemos darle algo.

Últimamente si alguien me pide por la calle le doy una moneda o no, depende de qué impresión me cause, pero lo que sí tengo presente es mirar a los ojos y tener un gesto amable. Siempre me viene a la cabeza aquella queja del mendigo de que los transeúntes pasaban a su lado sin ni siquiera mirarle.

Pues bien, después de decirle que no puedo darle nada, me coge del brazo y, con malos modales, me dice que si puede saber porqué me estoy riendo mientras ella está pidiendo. Le contesto que no me rio de ella, que simplemente esa es mi cara.

Te cuento esta anécdota porque hay ocasiones en que uno ya no sabe ni cómo actuar pues siempre corres el riesgo de ser mal interpretado y como vulgarmente se dice, estamos todos muy locos.

Aún así, seguiré intentando no secundar el mal y mirando a los ojos con mi mejor semblante.

Buena semana para tod@s y para ti, un abrazo y gracias, como siempre.


Feli dijo...

Pepitina, Es que el padre Andrés,nos dice unas cosas, y además convence. Pues hablando de eso,me gustaría enseñaros una pamela que me regalaron hoy,en una tienda de Tapia,por sonreír, y es que estoy feliz,así que amiga,si te vienen los nietos de los vecinos,esta semana sonríe .
Un abrazo,y una sonrisa.

Mary dijo...

Después de escuchar la homilía de éste domingo , me hizo reflexionar , que sin duda todos podemos parar el mal, y qué importante es ; a veces yo pensaba , "está todo tan mal",pero yo qué puedo hacer,pero el Padre Andrés nos lo explicó muy bien, cuánto puedo hacer para que sean más felices los demás y sin duda así serlo yo también ,pero no conformarme porque ya hice esto o aquello "no" tengo que superarme cada dia ,.Que JESÚS me ayude y Ud Padre como nos ayuda a ir quitando la venda de nuestros ojos que tanto daño nos hace.QUE EL SEÑOR NOS BENDIGA.