miércoles, 18 de mayo de 2016

Domingo de la Santísima Trinidad (C)



22-5-2016                              SANTISIMA TRINIDAD (C)
            Hace unos años en Alemania hubo una encuesta en la que preguntaban si sabían lo que se celebraba el día de Pentecostés (en Alemania es una gran solemnidad con tres días seguidos festivos). Un porcentaje alto de encuestados contestaron que no sabían lo que se celebraba y, entre los que dijeron que sí lo sabían, al pedirles que se explicaran, lo hicieron erróneamente. Pues bien, hoy celebrábamos la Santísima Trinidad. Si hiciera una encuesta a continuación entre vosotros sobre lo que significa o es la Santísima Trinidad, ¿qué me contestaríais?
            A continuación voy a decir algunas ideas sobre Dios, que nos ayuden a profundizar en Él:
            - Con frecuencia he oído a gente que todos los hombres creyentes adoramos al mismo Dios y que es lo mismo que lo llamemos ‘Alá’, ‘Jehová’, ‘Jesús’ o de cualquier otro modo, pues no estamos refiriendo a la misma realidad. Y esto es cierto en parte, pero en otra parte es falso. Veréis, cuando los musulmanes dicen ‘Alá’ se están refiriendo más bien a lo que nosotros llamamos Dios Padre. Lo mismo pasa con los testigos de Jehová. Para ellos (y por desgracia para muchos cristianos o católicos) Cristo sería sólo un hombre extraordinario o como mucho un dios de segunda categoría; y lo mismo pasaría con el Espíritu Santo.
            Nosotros los cristiano-católicos creemos en un solo Dios, pero que tiene tres personas distintas: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Son tres personas diversas, pero con una única naturaleza: la divina. Tan Dios es el Padre como el Hijo o como el Espíritu Santo. En el prefacio de la Misa de hoy se dice muy claramente esto: “Que con tu único Hijo y el Espíritu Santo eres un solo Dios, un solo Señor; no una sola Persona, sino tres Personas en una sola naturaleza. Y lo que creemos de tu gloria, porque tú lo revelaste, lo afirmamos también de tu Hijo, y también del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De modo que, al proclamar nuestra fe en la verdadera y eterna divinidad, adoramos tres Personas distintas, de única naturaleza e iguales en su dignidad.
            - Además, no hay jerarquía entre las personas divinas, en el sentido de que uno sea mayor que otro, sino que las tres Personas tienen “misiones” distintas. En el credo niceno-constantinopolitano se profesa esto: Del Padre se dice que es “todopoderoso, creador del cielo y tierra, de todo lo visible y lo invisible”; del Hijo se dice que por él “todo fue hecho; por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajo del cielo, se encarnó en María y se hizo hombre, por nuestra causa fue crucificado, resucitó y subió al cielo, y está sentado a la diestra del Padre para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin”; del Espíritu Santo se dice que “es dador de vida y que habló por los profetas”.
            - Cuando oramos, ¿a quién nos referimos en nuestra oración? ¿A Dios Padre, a Dios Hijo, a Dios Espíritu Santo, o a Dios simplemente? Lo correcto es, creo yo, ir pasando en nuestra oración por las distintas etapas y en distintos momentos dirigirse a uno y a otro, hasta que en nuestra mente, en nuestra experiencia, en nuestra fe distingamos perfectamente la acción de una persona divina o de otra, y seamos creyentes trinitarios y, por tanto, tengamos la fe que Cristo nos ha anunciado en su evangelio y después nos ha predicado la Iglesia.
            - Pero ya, para terminar, os voy a narrar un cuento y un episodio verídico sobre diversas personas que se relacionan con Dios y, pienso yo, que están más cerca de Él que otros que sabemos más teología de Dios. A ver si os gustan:
* “Cuando el barco del obispo se detuvo durante un día en una isla remota, decidió emplear la jornada del modo más provechoso posible. Deambulaba por la playa cuando se encontró con tres pescadores que estaban reparando sus redes y que, en su elemental inglés, le explicaron cómo habían sido evangelizados siglos atrás por lo misioneros. ‘Nosotros ser cristianos’, le dijeron, señalándose orgullosamente a sí mismos. El obispo quedó impresionado. Al preguntarles si conocían la oración del Señor (el Padrenuestro), le respondieron que jamás la habían oído. El obispo sintió una auténtica conmoción: ‘¿Cómo podían llamarse cristianos si no sabían algo tan elemental como el Padrenuestro?’ ‘Entonces, ¿qué dicen cuando rezan?’ ‘Nosotros levantar los ojos al cielo. Nosotros decir: Nosotros somos tres, Tú eres tres, ten piedad de nosotros’. Al obispo le horrorizó el carácter primitivo de su oración. De manera que empleó el resto del día en enseñarles el Padrenuestro. Los pescadores tardaban en aprender, pero pusieron todo su empeño y, antes de que el obispo zarpara al día siguiente, tuvo la satisfacción de oír de sus labios toda la oración sin un solo fallo. Meses más tarde el barco del obispo acertó a pasar por aquellas islas y, mientras el obispo paseaba por la cubierta rezando sus oraciones vespertinas, recordó con agrado que en aquella isla remota había tres hombres que, gracias a sus pacientes esfuerzos, podían ahora rezar como era debido. Mientras pensaba esto, sucedió que levantó los ojos y divisó un punto de luz hacia el este. La luz se acercaba al barco y, para su asombro, vio tres figuras que caminaban hacia él sobre el agua. El capitán detuvo el barco y todos los marineros se asomaron por la borda a observar aquel asombroso espectáculo. Cuando se hallaban a una distancia desde donde podían hablar, el obispo reconoció a sus tres amigos, los pescadores. ‘¡Obispo!’, exclamaron, ‘nosotros alegrarnos de verte. Nosotros oír tu barco pasar cerca de la isla y correr a verte’. ‘¿Qué desean?’, les preguntó el obispo con cierto recelo. ‘Obispo’, le dijeron, ‘nosotros tristes. Nosotros olvidar bonita oración. Nosotros decir: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino... Después olvidar. Por favor, decirnos otra vez toda la oración’. El obispo se sintió humillado. ‘Vuelvan a sus casas, mis buenos amigos’, les dijo, ‘y, cuando recen, digan: Nosotros somos tres, Tú eres tres, ten piedad de nosotros’”. ¿Por qué dijo esto el obispo? Pues porque comprendió que, con toda su teología, aquellos pobres ignorantes tenían una fe más sencilla y fuerte que él, y por eso su fe les permitía caminar sobre las aguas y, sin embargo, ser humildes para pedir ayuda y aprender oraciones.
            * Y ya para terminar quiero leeros un trozo de una carta de una mujer de mediana edad sin cultura y con la EGB simplemente para que veamos cómo actúa en ella el Dios trinitario y la va llevando en esta vida. Ella cumple en evangelio al pie de la letra (piso que tiene en una ciudad y que deja a unos primos, que no miraron para ella, pero que ahora lo necesitan y no les cobra nada. Cuando yo le pregunté que por qué hacía eso, me contestó que el evangelio decía que hay que dar a quien te pide y no volver la espalda a quien pide prestado). Queriendo cumplir así el evangelio y ser fiel a Dios, éste la va iluminando y de ahí estas letras que me escribió el día de Pentecostés:
“Yo quiero escuchar lo que la gente me diga, pero sin disculparme, sino más bien analizarme en lo que soy juzgada, pues aunque yo lo no vea, puede ser que los demás tengan razón. Pues yo ahora me doy cuenta que cada uno ve con verdad lo que vive y, cuanto más sienta su verdad y más seguro esté de sí mismo, más está frenando la acción de Dios, su luz, su verdad. Por eso, para mí ahora, procuro siempre desconfiar de mí, analizarme y dejarme reprender, con paz y amor. No sé si me explico [...] Mucho deseo tengo de Dios. Si vieras las cosas que le digo. ´Él es mi centro; estoy enamorada de Él. ¡Cómo me gustaría ser buena! A veces me ocurre ver a personas que sin querer no sé qué fealdad veo en ellas. Yo no las juzgo, rezo por ellas. Lo mismo hago por los que me juzgan, me critican o no me quieren. Yo las amo, las quiero de corazón. No me cuesta nada quererlos, pues siento amor por ellas”.

5 comentarios:

Feli dijo...

Padre Andrés, yo de la Santísima trinidad,sé lo que me enseñaron en el catecismo,Eran Padre, Hijo, Y Espíritu Santo , Tres personas distintas y un Solo Dios Verdadero.Gracias por enseñarnos tantas cosas,con ejemplos incluidos.

Milagros dijo...

Gracias a Vd he descubierto el trato con ls Stma Trinidad y es edificante y me llena de paz.un saludo

mary dijo...

O SANTÍSIMA TRINIDAD ven en ayuda nuestra "te necesitamos tanto" estamos aquí a tu disposición,abrenos nuestro entendimiento para darnos cuenta que nunca estamos solos GRACIAS SEÑOR

Anónimo dijo...

Querido cura de Tapia,

Gracias por tu trabajo. Nos lo das tan masticado que no queda más que digerirlo y sacarle provecho. Conocía la historia del obispo pero volver a leerla me ha gustado mucho y da alegría recordar el mensaje implícito que lleva, cuánta fe en las personas sencillas!!!!!! Es bueno reconocer la sencillez de las personas de buen corazón.
un abrazo para cada un@ y gracias, nuevamente

ÁNGELES dijo...

LO DEL MISTERIO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD,ES ESO:UN MISTERIO.EL PADRE ES DIOS, EL HIJO ES DIOS, Y EL ESPÍRITU SANTO ES DIOS.NO SON TRES DIOSES, SINÓ TRES FORMAS DE MANIFESTARSE DIOS.

EN LA CLASE DE RELIGIÓN, UN DIA, ENCONTRÉ ENTRE LOS MATERIALES QUE MANEJABA, UN EJEMPLO MUY BUENO PARA QUE LOS NIÑOS LO ENTIENDAN, Y NOS PUEDE SERVIR TAMBIÉN A LOS MAYORES:

SE PUEDE COMPARAR ESTO CON LOS ESTADOS DEL AGU: SÓLIDO, LÍQUIDO Y GASEOSO.TODO ES AGUA, PERO
EN FORMA DIFERENTE.ALGO ASÍ, PUEDE SER RSTE MISTERIO:LAS TRES PERSONAS SON DIOS, PERO MANIFESTADAS DE FORMA DIFERENTE.

ESTO ES UN ACERCAMIENTO A LA IDEA , QUE YO TENGO.PERO NO OLVIDEMOS QUE ES UN MISTERIO, Y COMO TAL, LA MENTE HUMANA, NO ALCANZA A COMPRENDERLO!!! GRACIAS SANTÍSIMA TRINIDAD!!!