viernes, 9 de julio de 2010

Domingo XV del Tiempo Ordinario (C)

11-7-2010 DOMINGO XV TIEMPO ORDINARIO (C)

Dt. 30, 10-14; Slm. 68; Col. 1, 15-20; Lc. 10, 25-37



Homilía de audio en MP3

Queridos hermanos:

En el evangelio de hoy se nos presenta el caso de un hombre que quiere atrapar de mala manera a Jesús con sus palabras. Se acerca a Jesús y le pregunta qué tiene que hacer para ir al cielo. Jesús, como “buen gallego”, le contesta con otra pregunta: “¿Qué te dice la Biblia a esa pregunta?” A lo que el hombre responde muy acertadamente que para ir al cielo hay que amar a Dios con todas las fuerzas y al prójimo como a uno mismo. Entonces Jesús le dice que ha respondido muy bien, que tiene matrícula de honor, pero, para que no se quede la cosa sólo en las palabras y en la teoría, que lo practique. “Pero el letrado, queriendo aparecer como justo, preguntó a Jesús: ‘¿Y quién es mi prójimo?’” Y este es el centro del evangelio y sobre el que quiero explicar la homilía de hoy. ¿Quién ES NUESTRO PROJIMO? ¿QUIEN ES MI PROJIMO?

En las escuelas rabínicas judías se planteaba en muchas ocasiones esta cuestión y las respuestas eran diversas. Vamos a examinar las distintas respuestas[1]. 1) Para los judíos estaba claro que sus prójimos eran los demás judíos, los cuales tenían su misma raza, su misma religión. El pueblo de Israel formaba una comunidad solidaria en la que cada uno tenía responsabilidades para con el otro, en la que cada uno estaba sostenido por el conjunto y así debía considerar al otro “como a sí mismo”. 2) Había excepciones: no podían considerarse como prójimos a los herejes, a los traidores a Israel, a los apóstatas, ni a los samaritanos, pues, siendo niño Jesús, habían esparcido huesos humanos durante las fiestas de Pascua por la plaza del templo de Jerusalén con el fin de hacer impuro al templo. 3) ¿Qué pasaba con los extranjeros? La Biblia dice claramente que se ha de amar a los extranjeros, pues el mismo Israel fue extranjero en Egipto. La solución que se daba a este interrogante era que el extranjero era “prójimo”, pero sólo… si vivía en Israel. Por todas estas discusiones rabínicas y por las distintas respuestas que existían el letrado quiso justificarse y saber la opinión de Jesús a esta discusión rabínica: “¿Y quién es mi prójimo?”

Para contestar a esta pregunta Jesús usa la parábola del buen samaritano. En el trayecto de Jerusalén a Jericó había bastantes asaltos de bandidos. Era un camino muy inseguro en aquella época. Por tanto, Jesús plantea un caso muy real y habitual. Un hombre que hacía este trayecto es asaltado, molido a palos, robado y dejado por muerto. Un sacerdote y un levita (una especie de sacristán) pasan por allá y no se paran; tal vez tenían miedo de entretenerse ayudando a aquel hombre y que les pasara lo mismo. Por fin pasa un samaritano (para los judíos era un pueblo de gente despreciable[2]), el cual no estaba obligado a ver en el malherido a su prójimo, pues pertenecía a un pueblo enemigo del suyo: era un judío. Pero, ¿qué hace el samaritano? No se pregunta si aquel malherido era su prójimo o no, si tenía obligación o no para con él. Jesús nos dice que el samaritano sintió lastima, pero las palabras originales son más fuertes que la traducción al español; dicen así: al samaritano se le conmovieron las entrañas. El mismo samaritano se convirtió en prójimo de aquel judío malherido por encima de cualquier consideración teológica, sociológica o de cualquier peligro (que los salteadores volvieran de nuevo y le robaran a él, y le molieran a él a palos). Si Jesús hubiera preguntado al letrado si el samaritano era prójimo suyo antes de narrarle el hecho, aquel hubiera dicho un no rotundo. Pero Jesús da la vuelta a la pregunta: es el mismo samaritano quien se hace prójimo a sí mismo, es decir, es el samaritano quien ama, quien abre su corazón a la necesidad del otro.

Veamos esto que acabo de decir con un ejemplo que a mí siempre me ha conmovido: una mujer alemana tenía a un hijo en el ejército alemán del frente ruso durante la segunda guerra mundial. En el año 1944 cuando la retirada de los alemanes, los rusos entraron en Alemania y un soldado ruso entró a pasar la noche en la casa de aquella señora. Ella se le tiró al cuello, lo besó, le quitó las botas y los calcetines, le curó las llagas de los pies, le preparó el baño, le dio de comer y le puso para dormir sábanas limpias. Al día siguiente, después de desayunar, al marchar el soldado ruso le preguntó que por qué hacía todo eso por él si era su enemigo, y la señora le contestó que sólo esperaba que, si su propio hijo se encontraba con su madre en Rusia, ésta le atendiera como ella le había atendido a él. La madre alemana al atender al soldado ruso estaba cuidando a su hijo. Aquella madre había convertido en su prójimo, en su hijo a aquel soldado ruso sin importarle si era su enemigo o si era de otro pueblo.

Vamos a dar un paso más en la explicación de esta parábola: * El camino de Jerusalén a Jericó es nuestro mundo y nuestra sociedad: tantas veces peligroso e inseguro. * El hombre malherido es todo hombre que sufre y que ve impotente cómo tantos le dejan abandonado y no le socorren, cuando pasan a su lado, pues ellos van a sus cosas. * Jesús es el buen samaritano, al que se le conmueven las entrañas; Jesús es el que no nos debe nada y, sin embargo, es el que se para a riesgo de su propia vida, nos recoge, nos lleva a la posada, nos limpia las heridas y nos cuida; Jesús es quien encarga al tabernero que nos siga atendiendo a costa de su dinero. JESUS ES EL BUEN SAMARITANO POR EXCELENCIA.

Reflexionemos ahora, a la luz de estas palabras que acabo de decir:

- ¿Quién es nuestro prójimo?: ¿Sólo nuestros familiares? ¿Sólo nuestros amigos y conocidos? ¿Sólo los de Oviedo? ¿Sólo los asturianos? ¿Sólo los españoles? ¿Sólo los que votan al PP, o al PSOE, o los que son del Madrid, o los que son de Barça[3]…? ¿Sólo los católicos y que, además, vienen a Misa?

- ¿Cuántas veces en mi vida he sido como ese sacerdote o ese levita, y hemos pasado de largo, por miedo o vergüenza o porque ése no era mi problema, al lado de hombres malheridos?

- ¿Cuántas veces en mi vida he sido como ese hombre malherido, al lado de cual han pasado varias gentes y he experimentado la sorpresa de que me atendiera quien menos lo esperaba?

- Jesús nos convierte en sus prójimos y por eso nos ama como a sí mismo. Para Él somos el nieto de los 20 €, el hijo de la mujer alemana perdido en la inmensidad de la Rusia hostil, el soldado ruso lleno de llagas y con el corazón endurecido de tanto matar, pero también hijo de una madre. Sí, cada uno de nosotros somos el prójimo de Jesús.



[1] Atención. No se trata de una cuestión antigua y que no tenga nada que ver con nosotros. Es una cuestión de plena actualidad. Voy a poner un ejemplo: hace un tiempo una señora, que iba a Misa habitualmente, comentó que en la cesta de la iglesia echaba únicamente 20 céntimos de euro cada domingo, pues “la vida estaba muy achuchada”. Nada más comentar esto delante de mí se acercó su nieto y la señora le saludó con un beso, echó mano a la cartera y le dio 20 €. Y yo me pregunté: ¿Por qué la vida estaba achuchada en la Misa para dar 20 céntimos y no estaba tan achuchada para dar 20 € al nieto para que los gastase por ahí de juerga? Pues porque, para esta señora, el prójimo era su nieto y la Iglesia, la parroquia, los curas, la otra gente… no eran su prójimo.

[2] Pocos versículos atrás (Lc. 9, 52s) se nos narra cómo Jesús quiso alojarse con sus discípulos en una aldea de samaritanos y estos no quisieron recibirlos por ser judíos. Entonces, Juan y Santiago le dijeron a Jesús: “Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo y que acabe con ellos?”

[3] El presidente de ERC, Joan Puigcercós, ha afirmado al día siguiente de la victoria de España sobre Alemania que, sin los jugadores catalanes, la selección española "sería muy poca cosa".

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Veinte siglos después de que Jesús explicase con claridad quien es nuestro prójimo, seguimos igual, se suceden los mismos hechos, y la historia, se repite cada día, una vez más. El prójimo es como un "ente", las situaciones conflictivas nos suelen tocar cuando son cercanas, de lejos..., todo cambia.
Estos días se habla del mundial de fútbol en todas partes, parece algo extraordinario, España está conmovida por tan magno acontecimiento..., sobre todo porque ya nos vemos ganadores del título.
¿nosotros como nación? o ¿ellos, como deportistas, y receptores de una suculenta prima? ¿Repercutirán
los beneficios de la victoria en nuestro prójimo en paro, sin vivienda, marginado, abandonado o enfermo?
¿Y qué me dicen del prójimo que no nacerá, gracias a la Ley del aborto que curiosamente se puso en marcha esta misma gloriosa semana?
No puedo sentirme ni remotamente feliz con un éxito deportivo, cuando ha comenzado un genocidio autorizado en nuestra querida España, lo siento..., mi prójimo se muere de muchas cosas..., y yo apenas alcanzo a remediar nada.
Mi prójimo desconocido, lejano, sin rostro, está malherido, bien quisiera estar a su lado..., ni siquiera puedo ser su samaritano, es la impotencia de vivir en unos tiempos difíciles. Confío en que la Misericordia de nuestro Dios, nos vaya marcando el camino del reencuentro de los valores perdidos, de una coherente conciencia social y humanitaria, y sobre todo, que no nos empañe la realidad, algo tan fugaz como las cabriolas de un balón. Pido disculpas a los aficionados a este deporte, solo he querido expresar que esta victoria que nos tenía que contentar a todos, viene acompañada de una gran derrota para nuestro prójimo nonato.
Muchas gracias D. Andrés por traducir tan maravillosamente bien la catequesis sobre el amor a nuestro prójimo que nos dejó Jesús, y que me hace replantearme hoy,el intentar amar a todos los prójimos que están sembrando dolor, que están haciendo de esta "aldea global", un nuevo "coliseo romano".
Un fuerte abrazo a los hermanos del blog.

Anónimo dijo...

Hoy la homilía es densa, tan densa como lo requiere el tema: EL PROJIMO.

Que fácil y qué dificil.

Viendo la LNE de hoy sábado encontrá dos noticias que hablan del aborto y las dos caben en media página. No voy a invitaros a sumar las páginas que hablan del futbol.

Así nos va.

Un abrazo para cada un@.
Soco.

Anónimo dijo...

Buenos días Andrés, estoy escuchando la homilía del domingo pasado.Yo veo a Dios como un Dios cercano, cariñoso, misericordioso,PADRE.
Me ha hecho gracia la pregunta de ¿dónde tenemos la cartera? en el culo o en el corazón.Yo la tengo en el corazón,en ese sentido suelo ser bastante generosa.¿Quién es mi prójimo?
Mi prójimo es todo el mundo, pues todos somos hijos de Dios,y aunque tengamos tentaciones de hacer distinciones con las personas,todos somos hijos de Dios y debemos vernos así.
Me ha gustado mucho lo que comentas de la señora que tenía a su hijo en el frente.Es un ejemplo a seguir, pues estoy de acuerdo que hay que tratar y hacer a las personas lo mismo que te gustaría que te hiciesen a tí.

Anónimo dijo...

Querido Andrés:
No voy a perder el tiempo piropeando tu forma de plantear las cosas, porque es de todos conocida tu astuta técnica. Asombra la facilidad que tienes para explicar las cosas y conseguir que nadie pierda el hilo de lo que estás diciendo. Y ahora tenemos la posibilidad de plasmar en tu blog nuestras conclusiones o inquietudes sobre tus Homilías. Más no se puede pedir por el mismo precio.
En la Homilía de hoy, responde Jesús con una pregunta, a otra que le plantea el letrado. Táctica también muy tuya, que debiste aprender en tu anterior destino, ese que… ¿Cómo se llamaba?. ¡¡¡Ah, sí!!!. Taramundi. (Por cierto, deberían agradecerte la propaganda que les haces). Espinoso tema el que se plantea, con el concepto de “prójimo”. En principio este debería corresponderse con todos los demás en general, pero ya los judíos los limitaban a los de su misma raza y religión. Para nosotros pasaría algo parecido, porque a mi me apetece excluir de mi lista de prójimos a la de la comunidad que me sacude las alfombras en mi cabeza, a mi jefe que carga su mal humor conmigo, o al del taller que no me arregló bien el coche la última vez, por poner algunos ejemplos. Con nuestras limitaciones creo que casi todos (no voy a generalizar) tendríamos a alguien a quien quitar de la lista.
Bonita y dura anécdota (para ponerse en la piel de la señora en cuestión) la que cuentas de la Segunda Guerra Mundial.
Un abrazo
Un penitente agradecido

Pepitina dijo...

Cada mañana al empezar la oración suerlo rezar:"En el silencio de este día que nace, vengo a pedirte paz..Cierra mis oidos a toda murmuración, guarda mi lengua de toda maledicencia; que ¡sólo los pensamientos que bendigan permanezcan en mi! quiero ser tan bien intencionada y justo que todos los que se acerque a mi, sientan Tu presencia. Revísteme de tu bondad...".
El día que vivo estas actitudes, las palabras de Jesús:"Haz tu lo mismo", me parece que van dándole forma a mi pobre vida y voy siendo un poco mas Él. Sí, siento que en estos últimos años de mi vida mi prójimo, es Alguien importante..aúnque en estos momentos toca mi corazón la primera de las Bienaventuranzas, que despierta conmigo cada mañana: Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Un día al contemplar al "otro", veré a Dios con tanta naturalidad...sólo de pensarlo, me lleno de gozo. Él lo hará en mi,como hace siempre.
Buen comienzo de las vacaciones para todos, amigos.

Pepitina dijo...

Cada mañana al empezar la oración suerlo rezar:"En el silencio de este día que nace, vengo a pedirte paz..Cierra mis oidos a toda murmuración, guarda mi lengua de toda maledicencia; que ¡sólo los pensamientos que bendigan permanezcan en mi! quiero ser tan bien intencionada y justo que todos los que se acerque a mi, sientan Tu presencia. Revísteme de tu bondad...".
El día que vivo estas actitudes, las palabras de Jesús:"Haz tu lo mismo", me parece que van dándole forma a mi pobre vida y voy siendo un poco mas Él. Sí, siento que en estos últimos años de mi vida mi prójimo, es Alguien importante..aúnque en estos momentos toca mi corazón la primera de las Bienaventuranzas, que despierta conmigo cada mañana: Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Un día al contemplar al "otro", veré a Dios con tanta naturalidad...sólo de pensarlo, me lleno de gozo. Él lo hará en mi,como hace siempre.
Buen comienzo de las vacaciones para todos, amigos.