viernes, 2 de julio de 2010

Domingo XIV del Tiempo Ordinario (C)

4-7-2010 DOMINGO XIV TIEMPO ORDINARIO (C)
Is. 66, 10-14a; Slm. 65; Gal. 6, 14-18; Lc. 10, 1-12.17-20

Homilía de audio de MP3
Queridos hermanos:
Cuando voy a preparar las homilías, leo las lecturas y procuro empaparme de su significado y dejándome impactar por una palabra o una frase o una idea. A partir de aquí confecciono y elaboro las homilías. Así lo he hecho para la predicación de hoy.
El otro domingo os preguntaba, de la mano de Jesucristo: ¿Quién es Jesús para cada uno de nosotros? Hoy os pregunto: ¿Quién es Dios para vosotros? O para concretar un poco más: ¿Cuál es la imagen que tenéis de Dios en vuestra mente, en vuestro corazón, en vuestra vida de cada día? Voy a ayudaros a profundizar en esta pregunta:
- Normalmente, cuando se dice a los creyentes o a la gente en general que lea la Biblia, bastantes responden que prefieren leer el Nuevo Testamento y no todo, pues el Antiguo Testamento y varias partes del Nuevo Testamento no son fácilmente comprensibles. En muchas ocasiones se ve en el Antiguo Testamento a un Dios asesino de hombres y haciendo o diciendo cosas horribles. Sin embargo, la realidad es que, cuando se lee todo el Antiguo Testamento, se descubren en él cosas preciosas. Yo soy un enamorado del Antiguo Testamento. Para entender lo horrible y para descubrir lo precioso conviene tener una cierta guía a la hora de leer la Biblia. Una de esas cosas preciosas del Antiguo Testamento la hemos escuchado hoy. En efecto, en la primera lectura decía Dios a través del profeta Isaías: “como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo”. Fijaros qué imagen más bonita y sugerente utiliza el profeta para hablar de las cosas de Dios y en nombre de Dios. Quién no vio alguna vez a una madre atender a su hijo. Hace un tiempo fui a visitar a una familia y la hija del matrimonio, una niña de año y medio de edad, estaba entretenida en la nevera con una cosa. Yo me acerqué por detrás y le di un beso en la mejilla y, como extrañara mi presencia, se puso a llorar desconsolada y corrió a refugiarse con su madre. Ésta la abrazó, y la niña lloraba diciendo: "¡Mamá, mamá!" La madre la acariciaba y la consolaba. Así es como veo yo a Dios en muchas ocasiones y así nos es descrito en el día de hoy por el profeta Isaías: “como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo”.
Las imágenes que se nos han transmitido de Dios con frecuen­cia han sido terribles, como unas malvadas caricaturas y, por lo tanto, falsas:
a) Se nos ha transmitido la imagen de un Dios terrible que castiga a los hombres, que les guarda rencor perpetuo y que nunca les podrá perdonar sus pecados. Es el Dios policía.
b) También la del Dios que nos castiga con el infierno o con enfermeda­des o con desgracias. Fruto de esta mentalidad es la famosa y antigua cadena de la carta y de la peseta en el sobre. Si no mandábamos nueve cartas con una peseta en cada carta, nos íbamos a morir, perderíamos el trabajo y, si las mandábamos, entonces nos tocaría la lotería y similares. En varias ocasiones tuve que romper esas cartas, que feligreses míos habían recibido y estaban atemorizados. A este Dios terrible le trata­mos de aplacar y que se muestre proclive a nosotros con ofreci­mientos de promesas, de misas, de rezos, de limosnas...
c) Otra imagen falsa de Dios es la de un Dios que nos ignora, que está en su mundo y que no se preocupa de nosotros. Cada está en su mundo, en su casa y Dios no se ocupa de nosotros para nada.
Algunas de estas imágenes de Dios, ¿están dentro de vosotros o conocéis a gente que las tengan?
- El otro domingo sabéis que prediqué sobre el seguimiento de Jesús. El evangelio era muy exigente y fuerte, y yo prediqué en el mismo sentido. Como sabéis, siempre grabo en MP3 la homilía y luego a subo al blog que tengo. Enseguida apareció un comentario a la homilía y el comentario decía lo siguiente:
“Buenos días, Removedor de Conciencias.
Sólo unas palabras para que te hagas una idea de como le queda a uno, que conoces bien, su espíritu después de escucharte.
Antes de decirlo tú, ya a mi lado oí la expresión: ‘¡Qué Evangelio más duro!’ En el curso de la homilía tenía la esperanza de oír de tu boca alguna expresión que suavizase un poco las condiciones que pone Jesús para seguirlo (porque ya sabemos que a veces la Parábola tiene varias interpretaciones). Pero el final llegó y el listón no se movió ni un milímetro que facilitara cumplir esos requisitos; mas bien lo contrario: tus palabras no dejaron resquicio a la duda.
Resignación y seguiremos viendo los toros desde este lado de la barrera.
Un abrazo
Un penitente agradecido”.

Al leer el comentario, en un primer momento me sonreí, pero luego quedé preocupado. Quedé preocupado, pues se me pasó por la cabeza el hecho de que pudiera estar yo predicando a un Dios terrible, castigador, duro, inflexible… ¡Nada más lejos de mi intención!
El Dios con el que yo me identifico, el Dios que me ha enamorado, el Dios que quiero predicar… es el Dios que aparece en la primera lectura. En efecto, dice Dios: "como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo". Esta es la verdadera imagen de Dios. El Dios de Jesucristo quiere nuestro bien, está siempre dispuesto a escucharnos, a perdonarnos, a darnos muestras de cariño, y esto es así porque Él nos ama. Nos ama desde siempre y nos ama para siempre. Independientemente de lo que hagamos nosotros. El hombre puede llegar a cansarse de amar a otra perso­na, pero Dios nunca se cansará de amarnos. Por eso, tengamos una confianza absoluta e ilimitada en él.
- Termino como en una clase del colegio, con un ejercicio práctico. Voy a poneros un caso real de un hombre italiano y vosotros tenéis que descubrir la imagen de Dios que tiene esta persona. Vamos allá:
Esta información apareció en el diario de La Repubblica (es como decir aquí de El País) el 4 de julio de 2004. En el 2004 hubo un campeonato de fútbol europeo. En uno de los partidos jugaba Italia contra Dinamarca. En un momento del encuentro Francesco Totti, jugador italiano, escupió sobre el danés Poulsen. Por este hecho, Totti fue descalificado y se le prohibió jugar durante 3 partidos. Al llegar a Italia, a su casa, descalificado y no pudo seguir jugando con su equipo. Totti cogió un papel y escribió: “Santísima Virgen del Divino Amor (nombre de la devoción de un santuario mariano muy famoso en Italia), te pido perdón y te ruego que nunca me abandones. Tu Francesco”. Este papel lo envolvió en su camiseta de la selección y lo entregó al santuario a través de un sacerdote, al que conocía desde niño. Totti ha elegido el camino de la fe para borrar su feo gesto con otro jugador. Decía Totti: “El modo más hermoso para pedir perdón es dirigirse al único que sabe perdonar. Y por eso he sentido la exigencia de regalarle a la Virgen del Divino Amor mi camiseta. En ella confío y me siento en paz con Dios y con los hombres”.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Es muy difícil querer lo que no se conoce físicamente, somos humanos, así que la idea de "amar a Dios", comienza para mi con las primeras enseñanzas de la fe, en mi caso era "amar y temer a un Dios desconocido y lejano".
Con los años, el estudio del Evangelio, con la experiencia de la fe, y de la vida, me voy dando cuenta de que Dios, es mucho más..., ES TODO (Padre, Hermano, Amigo, Liberador ), y sigo amando y respetando a un querido desconocido físicamente, pero que trabaja dentro de mi, que me va modelando, en proporción a lo que yo me deje, a lo que yo me abandone, y este descubrimiento lo hice a través de la oración, de largas "charlas con el Ilustre Desconocido", que tiene mi vida en sus manos. He perdido el miedo, y he ganado la confianza plena en El, y reconozco que no deja de sorprenderme, y cada dia me doy más cuenta de que "mis caminos y mi tiempo", distan mucho de ser " sus caminos y su tiempo". El reflexionar sobre estos aspectos, me ha dado mucho ánimo y luz para seguir en el intento de conocerle mejor, ¡Pero..., es bien difícil!
Una vía infalible de aproximación, es hacer oración ante el Sagrario, y allí me siento muy bien, aunque no siempre logro respuestas, incluso, ante esas "ausencias del Señor", me limito a estar, y nada más, El sabrá que hacer con penitentes como yo...
Gracias D. Andrés por esta Homilía, una preciosa catequesis sobre Dios. También a mí me han sobrecogido algunos episodios del Antíguo Testamento, pero otros son realmente preciosos y esperanzadores, lo que sucede es que quizás para leer estos pasajes se necesite siempre la valoración de alguien como Vd., pues, personalmente algunos son muy duros, "no aptos para mi ignorancia", aunque tengo la plena seguridad de que tienen una convincente explicación.
Un fuerte abrazo para los Hermanos del blog.

Pepitina dijo...

Hace unos años, quizás el 2000, la iglesia nos invitó a contemplar la imagen de Dios Padre, luego fue la del Hijo y la del E. Santo. Cuando compartía en un grupo de Fe, ese Dios Padre,me sorprendió enorme y tristemente, que aquellas mujeres testimoniaban su imagen hacia el Padre Dios, con miedo al "Ojo de Dios", al castigo, a ver pecado sin la sombra de Su Misericordia cubriéndolas.Mi educación religiosa tanto en casa como el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús en Puerto Rico, donde nací y me eduqué hasta terminar el Bachillerato, no tenía asomo alguno hacia el miedo, temor o castigo; el pecado lo contemplaba desde el Temor de Dios,nunca desde el miedo. Ese Temor, que siente pena por ofenderle y no agradarle en tantas ocasiones, como es la intención de mi corazón.
Cierto que el Antiguo Testamento, al que cada vez acudo mas en mi oración, hay imágenes duras de Dios, pero nunca me detuve en ellas,las miraba sin verlas, y mis ojos siempre encontraban respuesta en frases preciosas, que me llenaban en esos momentos. Hoy día, los salmos y profetas, son portadores siempre de alguna buena noticia, dejando a un lado lo que no entiendo o no viene dirigido a mi; porque ésto -por Su Gracia, no por conocimientos mios-,lo vemos como venido de Dios, de Su mano. Dios es Padre, y aunque no he tenido tantas vivencias de Él como de Jesús,Él es esa sombra inmensa, que abraza mi vida, y envuelve mi Fe en las tres personas Divinas.Remitiéndome a lo que la figura paterna humana nos aporta sobre esa imagen de Dios Padre, yo tuve la gran suerte de poder apreciarla en mi padre. Mi padre nunca decía No, excepto en situaciones serias, (el resto lo hacía mi madre); recuerdo que en una ocasión teniendo unos 17 años, me dijo que no hablara mas con un chico. Fue tajante, no me dió explicaciones..y a mi me gustaba a rabiar aquel chico- aunque no le quería-; no me rebelé ¡y lo era para muchas cosas! Pensé, si mi padre me pide esto tiene sus razones y serias. ¡Como pensar que haría algo que no fuese por mi bien! Así terminó aquella historia. Hoy día sigo trasladándola a mi relación con Dios, a Su autoridad sobre mi como criatura suya y siento alegría siempre.
En otra ocasión, estando esperando al sexto de mis hijos, Ángela, llegué llorando a su casa -ya vivían en Gijón hacía años- pues había muerto el padre de una gran amiga mía y veía los problemas que se le avecinaban.Me sentó sobre su rodilla (tenía 85 años y a los 80 había perdido una pierna)y con una mano sobre mi vientre abultado, me abrazaba.."no llores, que esto no es bueno para la nena." Así es un padre, así veo a Dios: su abrazo, su ternura..
Muy largo, lo siento.Es bueno recordar la herencia recibida por un buen padre, quien era además un hombre manso y humilde de corazón.
Buena semana, amigos.

Violeta dijo...

A los celosos de la Palabra de Dios:

Hoy, después de haber leído y meditado el Evangelio, sentí la necesidad de volver al Blog y releer la homilía del domingo XIII y los comentarios, que si bien es verdad ese Anónimo, del que hace alusión Dº Andrés, en la de hoy, ya me sorprendió cuando la leí, pero quise darle otro giro; pero hoy no me resisto a responder, por si con ello doy algo de luz a quien lo escribió y a mi misma…

Invito a leer con detenimiento e intentando profundizar su contenido, del capítulo 4 de la carta a los Hebreos, versículo 12, en el que nos dice: “Que la Palabra de Dios es viva y eficaz más tajante que una espada de dos filos, que penetra hasta las coyunturas y la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”
Hermano/a es así de fuerte…porque la Palabra de DIOS nos tiene que ir corrigiendo, modelando hasta hacer de nosotros seguidores verdaderos del Señor, que en palabras más corrientes, nos tiene que cambiar de tal manera que vayamos pareciéndonos cada vez más al Maestro, en nuestras actitudes…

Por eso el predicador de la Palabra, no puede transmitírnosla en “pañitos calientes o en algodón en rama”, nos la debe ofrecer tal y como está escrita, ayudándonos a su interpretación, para seguir profundizando en ella…

Debemos dar gracias a Dios de tener buenos intérpretes y trasmisores de esa PALABRA DE DIOS, que nos la sigan entregando en toda su nitidez, El Espíritu Santo se encargará de que ELLA , vaya calando en nuestro interior… hasta lograr su cometido llegando a fructificar…
Es la reflexión que me hice y la comunico con el deseo de que nos haga mucho bien espiritual, no mi reflexión, sino la Palabra de Dios y las Homilías que nos ofrece Dº Andrés cada domingo.
Gracias por tanta luz y por el testimonio de vida, junto con la palabra.
Un saludo cariñoso a todos los hermanos simpatizantes o no del Blog

María Cristina dijo...

Andres: Hoy en la homilía nos has dado un rico pastel para degustar y rumiar. "Como un niño en brazos de su madre, así os consolaré Yo". aunque esta imagen es muy corriente verla en el autobús, en el metro, en la calle, en nuestra familia y en mi guardería; no me canso de verla, observarla y contemplarla; pero hoy Andrés nos invitas a que la miremos en nuestra propia persona. Ver a Dios "en su misión de Madre cogiéndome en sus brazos" , acariciándome, recostándome sobre su corazón. Es una ternura a la que no me puedo acostumbrar, sino de la que me tengo que maravillar y deleitar; porque como nos dice hoy San pablo en su carta a los Gálatas "LLevo en mi cuerpo las marcas de Jesús". Como lleva el niño sobre su carita las marcas de su madre cuando lo besa aunque tenga mocos.
A Dios mi Padre no le importan "Los mocos de mi pecado", se acerca a limpiarmelos, a consolarme cuando me siento triste por mi pecado, por mi infidelidad. Recuero ahora el texto de Oseas que tanto me gusta y dice:
"Cuando Israel era niño, yo le amé. Yo enseñé a Efraín a caminar, tomándolo por los brazos, pero ellos no conocieron que yo cuidaba de ellos, con cuerdas humanas los atraía, era para ellos como los que alzan a un niño contra su mejilla, me inclinaba hacia él y le daba de comer"
(Oseas 11,1-4).
Gracias Andrés porque con imágenes tan sencillas y tan tiernas nos ayudas a "Contemplarlo". Feliz semana para todos los del Blog y "Los de la Comunidad de las Once".

Anónimo dijo...

Queridos Don Andrés y demás hermanos:


Desde mi humilde punto de vista Dios es la encarnación de la misericordia y el perdón. La Persona omnipotente llena de secillez y amor de la que procedemos y a la que necesitamos más que al aire que respiramos. Sin Dios nada hay que merezca la pena.

Soy habitual lector de la Biblia. Cuando alguien me pregunta mi oponión sobre su lectura, siempre le recomiendo que empice por el Nuevo Testamento y después pase al Antiguo, creo que solo así se puede entender bien ciertos aspectos del segundo.

Un abrazo a todos.

Ana dijo...

Buenos dias ... he estado fuera ...pero luego leere la homiias pasadas .. Yo creo en un Dios justo ¡¡¡ pero lleno de misericordia ... de niña me enseñaron "el temor a Dios " .. yo ahora diria mas que temor el respeto a Dios ... y eso lo vamos demostrando dia a dia .. entre nuestros hermanos .. en nuestros silencios .. pues aunque no lo veamos .. El siempre esta presente ...Buena semana Hermanos

Anónimo dijo...

La idea de Dios Padre reflejada en el cariño de una madre hacia su hija pequeña es verdaderamente enternecedora y apetece volverse niño para sentirle con esa inocencia y esa seguridad.

Dices que hay tantas definiciones de Dios como personas y estoy de acuerdo. Para mi puede estar más presente en este gesto que en aquel otro y puede variar de un día a otro. En lo que creo que estaremos de acuerdo es en que podemos definirlo como mejor nos convenga pero la esencia es la misma. ES AMOR. Sólo eso.

Yo toda la vida oí la expresión de “tener temor de Dios” y me gusta. Cuando éramos crías y alguna compañera fingía estar enferma para que la dejaran irse a casa, decíamos que si no tendría temor de Dios en el sentido de que no era bueno engañar, de que mentir era ir en contra de lo que Dios nos había enseñado. Nunca he asociado la xpresión a un Dios justiciero ni vengador.

Un abrazo para cada un@.

Anónimo dijo...

Querido Andrés:
Por alusiones y sin ánimo de polemizar quiero matizar mi comentario del blog de la semana pasada, porque veo que se ha malinterpretado lo que quería decir.
Tu predicas sin duda un Dios justo,generoso, comprensivo, paciente (infinitamente paciente diría yo), etc. Pero al mismo tiempo exigente y así lo has puesto de manifiesto en la Homilía del Domingo pasado, sin ningún género de duda. Mi intervención sólo quiso poner de manifiesto MI incapacidad para poder aportar unas cualidades que YO no tengo. Punto.En ningún momento he generalizado, ni he puesto en duda los principios de tu Homilía.
Por otra parte y además de exigente, tengo que reconocer que mi Dios también es incomprensible PARA MI. Pero no lo digo en el sentido peyorativo de la palabra, sino porque YO no entiendo, a veces, las "pruebas" que me manda.
De todas formas esas imágenes falsas de un Dios terrible, castigador y rencoroso, no nos engañemos: están ahí. No sé quién ha tenido interés en su difusión, pero quién no ha oido alguna vez las expresiones: "es un castigo de Dios" o "si haces tal cosa va a castigarte Dios". Creo que todo puede tener origen en la interpretación equívoca del concepto de TEMOR DE DIOS. No es lo mismo el Don del Espíritu Santo de tener miedo de ofender a Dios, que actuar de una manera por miedo a que Dios te castigue. El que no ha tenido la oportunidad de profundizar en el tema se queda con esa idea superficial. Por eso me da pena escuchar la crítica del que acude a Misa sólo para evitar que le pase algo malo a su familia. Tiene miedo de Dios (del falso Dios castigador y terrible, pero un amor inmenso a su familia, ya que es capaz de perder el tiempo en una actividad que no le dice nada, con tal de proteger a los suyos. Pues mira, probablemente tenga este infeliz más mérito que otros que, teniendo la oportunidad de desarrollar su espiritualidad, sólo han llegado a la conclusión de que son mejores que el resto. Habría mucho que matizar.
Finalizo con el comienzo de la anterior intervención. Eres mi removedor de conciencia y gracias a ello estás evitando que me apoltrone en la comodidad de la inercia.
Un fuerte abrazo.
Un penitente agradecido.

Anónimo dijo...

Hola a todos, yó soy nueva en ésto y por lo tanto os pido disculpas por mis faltas de ortografia y demás.Yo tambien voy a dar mi pobre opinión a cerca de Dios.
Mi imagen de Dios es imposible darle forma, es algo tan grande y espiritual que no sabria. Lo siento en mi corazón, lo veo en mi Señor Jesús,y el La Virgen Maria, para mí, es Ella la que más me inspira ésta imagen que de la mamá que me consuela tantas veces, a la que acudo en primer lugar, y a la vez me conduce de una forma tan dulce y sencilla a Jesus.Soy madre, y por tanto, comprendo el amor de la Virgen y la grandeza de Dios por ese amor tan grande que nos ha demostrado al dejarnosla como Madre.
Por otro lado, creo que Dios es sobre todo amor,misericordia,bondad;pero tambien justicia.Si no fuera así,tods nos iriamos por la puerta ancha yó por lo menos, creo que no seria justo que Dios le diera lo mismo a la madre Teresa de Calcuta que a un etarra asesino.
Respecto al jugador Totti, qureo que a Dios le hubiera gustado más,que antes de la ofrenda a la Virgen,pidiera perdón a su hermano.
un abrazo:
Marisol

Chony dijo...

Acabo de leer la homilía, y me parece preciosa, porque es cierto que en el A.T. aparece muchas veces un Dios vengador, y justiciero; pero también es cierto que tantas veces se nos manifiesta como lo que es; un verdadero Padre, que está pendiente de sus hijos, y los ama por encima de todo; el texto que hoy se nos proclama es muestra de ello; también podemos verlo en el éxodo, como saca a su pueblo esclavo en Egipto, y la paciencia que tiene durante la travesía por el desierto, tantas y tantas veces que el pueblo reniega de Él, "exige" cosas, y Dios siempre acaba cediendo a sus peticiones.
Es preciosa la imagen que hoy nos muestra la primera lectura, es una promesa estupenda, es Dios, Dios Padre quien nos promete su consuelo, y ¿quien puede hacerlo mejor que un Padre, que tan bien conoce a sus hijos?
Por eso yo veo a Dios como a un Padre, siempre dispuesto a acogerme y perdonar mis infidelidades, siempre que reconozca con humildad, mi debilidad.
Creo que lo que no soporta Dios, es nuestra soberbia, nuestra prepotencia, pero cuando "podemos" humillarnos,y dirigirnos a Él, suplicando su perdón, su Corazón se hace enorme, para derrochar sobre nosotros su amor, y por supuesto su perdón.
Dios me ama, de eso estoy segura, y eso ya me sirve de consuelo, y aviva mi esperanza. Ahora bien, como me ama me corrige, como hace un buen padre que desea lo mejor para sus hijos. Es cierto que tantas veces no me gustan estas correciones, lo mismo que les ocurre a nuestros hijos, no obstante luego descubes que era lo mejor para ti.

Ese jugador, supo descubrir esto, pudo reconoce su culpabilidad, y acudir al único que sabría entender su arrepentimiento, vio a Dios como un Padre bueno y amoroso.
Buen verano a todos.
Muchas gracias nuevamente,Andrés.
BENDITO SEA DIOS.
chony

Anónimo dijo...

Gracias de nuevo por transmitirnos a un Dios cercano. No es fácil seguir su camino pero no se puede perder la esperanza de llegar a él.
Marga