viernes, 13 de noviembre de 2009

Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario (B)

15-11-2009 DOMINGO XXXIII TIEMPO ORDINARIO (B)
Dn. 12, 1-3; Salm. 15; Heb. 10, 11-14.18; Mc. 13, 24-32


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Queridos hermanos:
- Celebramos hoy el día de la segunda colecta diocesana bajo el lema: “Somos parte de una Iglesia que acompaña y ayuda”. La Iglesia católica cuenta en España con más de 19.000 sacerdotes diocesanos, unos 70.000 catequistas y casi 23.000 parroquias. Toda este organigrama existe para poder evangelizar cumpliendo el mandato de Cristo: “Id al mundo entero y proclamad el evangelio” (Mc. 16, 15).
Por otra parte, en este año de una crisis económica galopante no puedo dejar de referirme a la asistencia que está prestando la Iglesia católica en España a través de Caritas, que, como sabéis, es el organismo de nuestra Iglesia para ayudar a los más necesitados. La mitad de las peticiones de emergencia en la actualidad buscan cubrir necesidades básicas: alimentación, vivienda y gastos sanitarios. A Caritas acuden muchas personas entre 20 y 40 años de edad, con hijos pequeños a su cargo; desempleados recientes; mujeres solas con cargas familiares; hombres solos sin hogar; mujeres mayores con pensiones no contributivas; inmigrantes en situación irregular. Lo más grave es que muchos de los que acuden a Caritas en este año lo hacen por primera vez, y a éstos se suman los que ya venían hasta ahora de forma habitual. Uno de los motivos por los que Caritas registra un incremento tan abultado de demandas de ayuda está en la falta de respuestas de los servicios sociales públicos a estas personas. De hecho, el 52 % de los casos que llegan a Caritas vienen derivados por los servicios sociales municipales. Es una situación que obedece en gran medida a la falta de recursos de los ayuntamientos a causa de su endeudamiento.
Pues bien, por todo esto y por mucho más en el día de hoy se pide a los católicos y a las personas de buena voluntad que aporten su ayuda para sostener ¿simplemente a la Iglesia? No, a las obras que hace la Iglesia a favor de los demás.
- Pronto se acabará este año litúrgico y la Iglesia nos presenta diversos textos de la Biblia para reflexionar hoy sobre la Parusía, es decir, sobre el fin de este mundo. Antes, en las homilías, en los ejercicios, en las misiones se hablaba mucho de estos temas: el cielo, el infierno, la muer­te, el juicio final, etc. Ahora parece que se habla menos.
Nuestra vida se está acabando cada día; somos seres aboca­dos a la muerte. Este mundo se acabará un día. Hay personas y grupos que afirman saber cuándo va a suceder esto. Estos días vi un cartel en la calle anunciando una película, la cual trata del fin del mundo que sucederá en el 2012 y en el cartel está escrito: “Estábamos advertidos”. ¿Cuándo dice la Iglesia católica que se acabará el mundo? La Iglesia no puede decir más que lo que dijo Jesús: "El día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre". Por eso, cuando alguien manifieste conocer el momento del fin del mundo, decid: “No es cierto; sólo Dios Padre lo sabe”.
Profundicemos ahora un poco en los últimos tiempos de la mano de la primera lectura, la cual dice así: “Muchos de los que duermen en el polvo despertarán: unos para vida perpetua, otros para ignominia perpetua”. Este texto nos habla muy claramente de tres verdades de nuestra fe:
* La creencia en la resurrección de los muertos. Nuestra vida no se acaba en una sala de operaciones o entre los hierros retorcidos de un coche o en una cama o en un nicho o en un horno crematorio. Después de muertos vamos a resucitar. En el Catecismo de la Iglesia se dice: "Desde el principio, la fe cristiana en la resurrección ha encontrado incomprensiones y oposiciones... ‘En ningún punto la fe cristiana encuentra más contradicción que en la resurrección de la carne’ (S. Agustín)" (número 996). Esto lo sufrió ya S. Pablo en Atenas (Hch. 17, 32) y sigue pasando hoy día entre nosotros, incluso entre los cristianos. A veces se encuentran católicos fervorosos que tienen mucha dificultad para creer en la resurrección de la carne. En algunos casos pueden creer en una pervivencia del alma, aunque de un modo ambiguo e indeterminado, pero en la resurrección de los cuerpos les resulta más difícil: “- ¿Cómo pueden caber tantos cuerpos en el cielo, si somos tantos millones de hombres los que hemos vivido a través de todos los siglos y los que viviremos? - De allí nadie volvió para decirnos algo sobre lo que hay...” "Creer en la resurrección de los muertos ha sido desde sus comienzos un elemento esencial de la fe cristiana. ‘¿Cómo andan diciendo algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también vues­tra fe...’ (1 Co 15, 12-14)" (Catecismo número 991). En efecto, en el Credo apostólico (el corto) se dice: “Creo en... la resurrección de la carne y la vida eterna.” Y en el Credo Niceno-Constatinopolitano (el largo) se dice: “Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.” Por lo tanto, la resurrección de la carne significa que, después de la muerte, no habrá solamente vida del alma inmortal, sino que también de nuestros cuerpos mortales (Catecismo números. 989-990).
* La resurrección puede ser a la ignominia perpetua, es decir, al infierno. La Iglesia tiene como verdad de fe la existencia del infierno y, por tanto, existe la posibili­dad real de ir a él. En caso contrario, el hombre no sería libre; no le quedaría más remedio que ir al cielo. Lo decía muy claramente Víctor Manuel en una can­ción: "Déjame en paz, que no me quiero salvar, que en el infierno no se está tan mal".
Si el cielo es Dios, el infierno es no-Dios. Es decir, aquél que vivió aquí sin Dios, rechazando a Dios y a los demás hombres como hermanos suyos, en el infierno seguirá con eso que él mismo ha elegido: sin Dios, sin hombres como amigos, compañeros o vecinos; será la soledad perpetua, día a día solo. No tendrá ni la compa­ñía de otros que, como él, hayan elegido el infierno; no tendrá ni siquiera la compa­ñía de Satanás. Este estará también sólo. Me vais a permitir que os trans­criba un trozo de los escritos Sta. Teresa de Jesús y su visión del infierno: “Estando un día en oración, me hallé en un punto toda que me parecía estar metida en el infierno. Entendí que quería el Señor que viese el lugar que los demonios allá me tenían aparejado, y yo merecido por mis pecados. Ello fue en brevísimo espacio. Más, aunque, yo viviese muchos años, me parece imposible olvidárseme […] Sentí un fuego en el alma que yo no puedo entender. Los dolores corporales tan insoporta­bles, que con haberlos pasado en esta vida gravísimos, no es nada en comparación del agonizar del alma, un apretamiento, un ahogamiento, una aflicción tan sensible y con tan desesperado y afligido descontento, que yo no sé como lo encarecer. Porque decir que es un estarse siempre arrancando el alma, es poco; porque aún parece que otro os acaba la vida, más aquí el alma misma es la que se despedaza. El caso es que yo no sé cómo encarezca aquel fuego interior y aquel desesperamiento sobre tan gravísimos tormentos y dolores. No veía yo quién me los daba, más sentíame quemar y desmenuzar y digo que aquel fuego y desesperación interior es lo peor” (Vida, 32).
* La resurrección puede ser a la Vida perpetua, es decir, al cielo, donde no hay hambre, ni sed, ni enfermedad, ni odio, ni guerra, ni pecado. El cielo es Dios; lo veremos cara a cara, sin velos. Desaparecerá la fe; ya no la necesita­mos porque le estamos vien­do. Desaparecerá la esperanza, porque habremos alcanzado lo que tanto anhelábamos. Sólo permanecerá el amor. El amor a Dios: Padre-Hijo-Espíritu Santo. El amor a los demás hombres, simpáticos o antipáti­cos, payos o gitanos, blancos o negros, ricos o pobres. También de otra santa y otra Teresa recojo aquí un escrito sobre el cielo: “Cualquier persona tiene posibilidades de ir al Cielo. El Cielo es nuestra casa. La gente me pregunta sobre la muerte, si la espero con ilusión, y yo respondo: 'Claro que sí', porque iré a mi casa […] Este es el sentido de la vida eterna: es donde nuestra alma va hacia Dios, a estar en presencia de Dios, a ver a Dios, a hablar con Dios, a seguirlo amando con un amor mayor, porque en el Cielo le podremos amar con todo nuestro corazón y nuestra alma [...] Cuando morimos nos reunimos con Dios y con todos los que hemos conocido y partieron antes que nosotros: nuestra familia y amigos nos estarán esperando. El Cielo debe de ser un lugar muy bello”. De la M. Teresa de Calcuta.
Pidamos a Jesús vivir aquí siempre con El y que, cuando nos resucite, nos resucite a esa Vida perpetua donde El está y nos aguarda.

9 comentarios:

Pepitina dijo...

En una ocasión una persona atea, le preguntó a una amiga mia, que por qué los católicos "creyendo lo que creían" temían a la muerte; no le cabía en la cabeza. Y no me extraña. Estamos llenos de miedos, porque tenemos poca Fe, muy poca.
Ahora me vienen a la mente dos personas de 65-70 años, que están en un Grupo Cristiano y que no creen en el infierno; mas bien no creen que nadie vaya a condenarse...Otra de unos 60 años, que no cree que resucitará...¿cómo los animalitos va ser tu final? le pregunté sorprendida, y simplemente sonrió. ¡¡qué tristeza me dió!!
Pero lo realmente triste es que la falta de Fe sea fácil de encontrar entre tantos hermanos que acuden a la misa dominical, reciben los sacramentos con toda normalidad y ni siquiera se hacen el planteamiento de tener un asesoramiento, preguntar, formarse. Esto lo veo gravísimo. Hoy día palabras como cielo, infierno ó purgatorio hacen sonreir a muchos cuando un verdadero cristiano da su testimonio hablando de ello.
Es como aquel chiste del P. Andrés en que iban dos amigos charlando y detrás dos monjas lo hacian en recogimiento y con el rosario en las manos. Uno de los amigos le comentó al otro burlándose: ¡Pobres, mira que si luego no hay nada!; la respuesta del amigo fue:¡¡ Mira que si la sorpresa nos la llevamos nosotros!!
Nosotros no nos sorprenderemos-vayamos donde vayamos-; la Palabra de Dios siempre nos está avisando y esperando nuestra diaria conversión y las homilías de cada semana, nos recuerdan continuamente las verdades esenciales de nuestra Fe.
Buena semana, y ojalá podamos ser generosos con nuestra Madre la Iglesia- aún en medio de la crisis- para que pueda seguir actuando y caminando en la misión que Jesús mismo le dejó.
Hasta la próxima semana

Any dijo...

Hola amigos ¡¡¡ que hermosas palabras ¡¡ cuanta esperanza nos has dado .. sabes cuando era niña y murio mi abuelo .. yo no entendia mucho de la muerte .. y el cielo .. y veia la paz de mi abuela .. y eso me asombraba mucho .. entonces le pregunte sino tenia temor de la muerte .. y ella me dijo "No Farruca ... no debes temer a la muerte ..si en esta vida terrenal has hecho las cosas bien .. y tu conciencia descansa en paz ... pues alla nos Espera Jesus... y todos los que nos antecedieron ... nos volveremos a encontrar ..." y lo que me ha quedado muy gravado en mi corazon .. es que ella me enseño el amor a la Virgen Maria .. y me decia cdo muera me gustaria escuchar a Jesus decir " Mi madre ya me hablo de ti " pues asi sabre que todo lo que hice en la tierra no fue en vano ......
Un abrazo a amigos y que El Señor de la Paz los bendiga "

Anónimo dijo...

La colecta de cáritas es una vez al mes por norma general, y no hoy. Hoy es de la Iglesia diocesana, y en un alto porcentaje sirve para pagar a los que tienen nómina del obispado. En su mayoría o en general. Los curas. Por favor, llamemos a las cosas por su nombre.

Anónimo dijo...

Ante la indinación en el comentario -eso percibo- del amigo "anónimo", mi respuesta va de igual forma como anónima, no con indignación sino con pena. Aunque tuviese razón ante la corrección hecha a D. Andrés, el tono de rabia que se percibe, no sé si por el error que pueda haber sobre una u otra colecta ó porque los sacerdotes cobren un sueldo de la Iglesia (nosotros) por su trabajo,le hace perder peso cristiano. Son las maneras y el "tonillo" lo que tantas veces nos pierden e incluso nos hacen perder la razón. Nos puede pasar a cualquiera, amigo...pero no siempre nos encontramos con un buen sacerdote, que además de enriquecernos con sus homilías nos publica un comentario que puede no agradarle. ¡Ah!! este cura -D. Andrés- suele llamar a las cosas por su nombre, debes de conocerle poco.
No sé si saldrán mis palabras en el Blog, si a D. Andrés le parece bien las publicará...

Pepitina dijo...

Podemos encontrar en internet la página de la Iglesia de Asturias, donde llamando las cosas por su nombre, lo que le preocupa tanto a nuestro amigo, el primer anónimo, no parece tener intención de ocultar cifras...Por lo que a mi respecta me parece de justicia que tanto los sacerdotes como el personal del Arzobispado, puedan cobrar. Es más, yo que frecuento estos locales y veo la movida que hay a favor siempre de nosotros,la iglesia de a pie,les agradezco inmensamente su trabajo y su atención acogedora al P. Andrés y a las secretarias, Socorro e Isa. Vuestro trabajo será también remunerado amigas, a pesar de nuestro anónimo, porque esa labor de escritorio pesada, paciente y constante vuestra es una parcela importante para que nuestra iglesia siga caminando y sirviendo en Asturias, aunque encontremos piedras en al camino, como las voces del amigo anónimo..¡tendría un mal día! Vale mas pensar así. Del P. Andrés no hace falta que diga nada; bueno, la homilía respira Esperanza, desde la labor que realiza la Iglesia y desde la Palabra que nos llena de vida. Nos veremos arriba con el carnet de "la Misa de 11", pero sólo los que firmemos con nuestro nombre...No creo que S. Pedro se arriesgue. El final del audio, ha sido simpático Pater, hasta humor se respira en el Blog. Pero tiene que haber de todo, como la vida misma.
"El domingo 15 de noviembre la Iglesia asturiana celebra la segunda jornada del Día de la Iglesia diocesana. Por este motivo el arzobispado de Oviedo ofrece su cuenta de resultados que asciende a 19.898.675 euros. El capítulo de ingresos cifra 8 millones provenientes de la aportación de los fieles y más de 3 millones de ingresos por distintos servicios de instituciones diocesanas y patrimonio, a los que hay que añadir otra serie de partidas menores generadas por los distintos organismos eclesiales. En el capítulo de gastos más de 6 millones se emplean en la retribución de los 509 sacerdotes que desempeñan su ministerio en la diócesis y 9 en Cáritas, Misiones, Seminario, Casa Sacerdotal y Santuario de Covadonga."
Otra firma, por si acaso..Pepitina

Anónimo dijo...

Me dirijo en primer lugar al hermano anónimo que hace el comentario sobre la colecta del día de hoy, llámese Iglesia Diocesana o Cáritas ¿Hay mucha diferencia entre estas dos opciones? ¿Los sacerdotes, no comen, no tienen derecho también a una vivienda digna, a pagar la luz, el agua, en fin a tener una vida normal, aunque austera? El personal que trabaja en el Arzobispado no tiene derecho a comer, a vivir o sostener sus familias con dignidad? Todos los que conocemos un poco el tema, sabemos que no tienen grandes salarios, sino todo lo contrario.

Cáritas en una obra de la Iglesia, con un trabajo excepcional, y las personas que colaboran con esta institución y con otras de la Iglesia, lo hacen también haya colecta mensual o no, simplemente porque conocen el trabajo social y humanitario que se realiza.
La Iglesia debería de publicar en los medios de comunicación de forma clara y sin rubor, todos los millones de euros que ahorra al estado de la nación, con la ingente labor social y docente que lleva a cabo, y estamos hablando de cantidades de cientos de millones de euros, y creo que debe de hacerlo en todos los ámbitos posibles, explicando en qué sectores se mueve y de cuanto gasto exime a la administración de este bendito País, que no acaba de reconocer el trabajo infatigable en hospitales, asilos, cocinas económicas, misiones,educación, atenciones esenciales a una población empobrecida y cada vez más creciente, a mujeres y hombres víctimas de la violencia de género, acogida a madres solteras, y ahora de forma mucho más intensa, ayudando a aquellas mujeres que se enfrentan a la duda, bien alimentada por el gobierno de abortar, la Iglesia, siempre va a estar ahí para encauzar su problema y apostar por la nueva vida. ¿Y todo lo explicado, sin ayuda, cómo se puede hacer? Ayudar a la Iglesia diocesana es todo eso y más. Los Sacerdotes no tienen ingresos personales salvo las ayudas-salario de la diócesis y algún estipendio, y siempre será el salario mínimo interprofesional, ¿es eso tan grave? Puede haber excepciones de Sacerdotes que tengan más ingresos, pero lo habitual es que vivan bajo mínimos, y aun así, yo conozco muchos que lo poco que les sobra, lo entregan a su vez en obras de caridad.

El fin de este mundo, se produce miles de veces al día, cuando alguien se muere, este mundo ha terminado para él, y la esperanza de la vida eterna es la meta. El fin de los tiempos, la Parusía, está solo en el pensamiento y manos del propio Dios. A mi este tema, no me preocupa, pero siempre me hago una pregunta, con seguridad producto de mi gran ignorancia,¿después de la muerte, y hasta el juicio final, aun considerando el paso por el purgatorio, núnca me queda claro ese "descanso eterno", realmente es un descanso o ya un pasar a disfrutar del encuentro con el Señor? ¿ O se está en letargo esperando el juicio final ? Perdón por mi ignorancia.
Gracias D. Andrés, porque una vez más su homilía es de esperanza plena en la vida eterna que yo comparto, solo me queda la duda de los intervalos entre muerte y purgatorio, purgatorio- descanso eterno, y descanso eterno-juicio final.
Un fuerte abrazo a los hermanos del Blog.

Chony dijo...

Preciosa y esperanzadora homilía, pero se despierta en mi un sentimiento de tristeza, al leer el comentario insidioso del primer anónimo. Yo te diría herman@, que si eres tan valiente para criticar, y tratar de poner a la iglesia en mal lugar, no me explico como eres tan cobarde, para hacerlo bajo el anonimato.
Tengo la impresión de que te dedicas a consultar el blog, si es que no vas a la misa de once (como creo) para ver en que puedes "pillar" al sacerdote, para ponerle en ridículo; cosa que desde luego no consigues, ¿sabes porqué? porque los que queremos seguir a nuestro Señor Jesucristo, vamos con el corazón y el oído bien abiertos, y sobretodo limpios de prejuicios, y escuchamos lo que D. Andrés, desde su magisterio nos va exponiendo, para ayudarnos a caminar y madurar en la fe y el conocimiento de Cristo Jesús. Tampoco consigues tu propósito, porque los católicos hemos elegido libremente el camino de Jesús, y sabemos muy bien, que Él fue perseguido y atacado y llevado a la cruz, precisamente por decir las verdades sin pelos en la lengua.
Sabes? hace mas de ocho años mi madre emprendió ese viaje hacia la casa del padre, hacia su casa, como hoy nos explicaba D. Andrés, Ella tendría sus defectos como los tenemos todos, pero para mi no la había mejor, y lo que me queda de ella es el AMOR que derrocho siempre conmigo, perdonando siempre mis diabluras y desobediencias, transmitiéndome la fe, y enseñándome a ser una buena persona, el respeto a los demás y los auténticos valores,y estando ahí, cuando mis problemas fueron mas serios; tengo además otra madre, LA IGLESIA, que se comporta conmigo exactamente igual que lo hacía la que se fue. Ella me muestra el gran amor del Padre, me acoge con cariño, no me reprocha nada, y en nombre de Jesús perdona mis pecados, y me muestra la vida eterna; como hoy hizo D. Andrés. Por eso mi amor por ella es enorme, y cuanto mas la ataquen mas la defenderé y la amaré, porque de bien nacidos es ser agradecidos, aparte de sentirme feliz de pertenecer a esta gran familia.
Así que hermano, ¡que pena me da! que no aproveches éstas catequesis, y trates escuchar la llamada que el Señor te hace a través de ellas. Cuando dejes de juzgar, y repares en el contenido de la predicación, quizás puedas cambiar de opinión.

De paso también podías molestarte en comprobar todos los datos que nos dio D. Andrés, sobre lo que la iglesia a través de cáritas y otros, emplea el dinero. Por n o decir, los curas que renuncian a sus bienes en favor de los mas necesitados.
Gracias, muchas gracias Andrés, por todo lo que nos aportas cada semana y siempre que tienes ocasión.
Hermanos, feliz semana. ¿no creéis que debemos de rezar por este hermano y tantos como el?
BENDITO SEA DIOS.
chony

Margarita dijo...

Muchas gracias Andrés por tu homilía. En estos tiempos de estrecheces económicas tenemos que dar gracias a Dios por todo lo que tenemos y más que nunca acordarnos de los que lo estàn pasando mal.
Me sorprende el comentario del primer anónimo. Es una pena que al conocer y leer las homilías de Andrés en este blog que es un auténtico regalo para todos los que nos acercamos a él, se aproveche para lanzar comentarios con ira como los del primer Anónimo.
En fin le habéis corregido todos muy bien y poco más puedo aportar yo.
En cuanto al fin del mundo, la muerte yo pido mucho a Dios y trato de que cuando me llegue esté lo más preparada posible. No es nada fácil pero no hay que desesperarse por el camino. Buena semana a todos.

Juan Carlos dijo...

Hola a todos, hacía mucho tiempo que no comentaba nada, pero creo que es el momento de hacerlo. El hecho de que esa persona anónima que por supuesto no lo es, porque aunque él no crea Dios si sabe quién es, haga ese comentario no debe hacernos poner en guardia, porque se descalifica por sí solo. No tendríamos que haber "entrado al trapo" pues creo que es lo que pretendía y creo que al final lo ha conseguido. No obstante parece que esta persona que realiza este comentario es perfecta y nunca se equivoca pues de otra forma no tiene sentido su comentario. Si efectivamente "entiende" de la vida, tendría que darse cuenta de la viga que tiene en su ojo antes que en la paja del ojo ajeno. Tan sólo te digo una cosa "no anónimo" rezaré por tí para que Dios te convierta y te haga ver lo maravilloso que es y lo que te estás perdiendo en tu vida al no estar a su lado. Como en una homilia dijo Andrés, Dios es tan perfecto que hasta nos dá la libertad para que podamos elegir el equivocarnos e incluso el ir al "infierno" porque así lo deseamos. Yo sin embargo voy a pedir por tí "no anónimo" para que Dios esté a tu lado y no te deje de su mano en ningún momento, ni en los buenos ni en los malos momentos de tu vida, para que así puedas elegir libremente estar a su lado porque sólo Dios basta. Un abrazo y un beso muy fuerte "no anónimo". Besinos asgaya a todos los amigos de este blog. Gracias por vuestros comentarios tan enriquecedores, os puedo asegurar que desde aquí desde Valencia estoy a vuestro lado. Seguid así. Un beso muy fuerte a todos. Gracias.