sábado, 25 de abril de 2009

Domingo III de Pascua (B)

26-4-2009 DOMINGO III DE PASCUA (B)
Hch. 3, 13-15.17-19; Sal. 4; 1 Jn. 2, 1-5; Lc. 24, 35-48
Homilía de audio en MP3
Homilía de audio en WAV

Queridos hermanos:
Quisiera hoy, domingo III de Pascua de Resurrección, predicaros sobre la ESPERANZA.
- El domingo pasado, por la noche, moría repentinamente una prima mía de 37 años. Deja marido, un niño de 9 años y otro de 3 meses, al que estaba dando el pecho. Fue y es algo muy duro. Al conocer la noticia me quedé completamente anonadado. Fue como un mazazo y llevo desde ese momento un gran peso encima. Enseguida me acordé de su familia: de sus hijos, de su marido, de su madre viuda (mi tía), de sus hermanos… ¡Qué vacío tan grande queda ahora en ese hogar con el fallecimiento de mi prima!
Desde que me enteré del fallecimiento de mi prima levanté la mirada y el espíritu hacia Dios y le he preguntado: “¿Por qué, Señor? ¿Qué sentido tiene esta muerte?” Enseguida han venido a mi espíritu trozos del evangelio: Una palabra de Dios que ha venido a mi espíritu es aquella que dice “estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del Hombre”. Sí, estamos en una época de muchos avances técnicos y científicos. Hace muy poco se nos decía que habían salido unas pastillas con una sustancia extraída del vino que puede rejuvenecernos, pero la muerte nos está alcanzando antes o después. Somos hijos de la vida y somos hijos de la muerte. Creemos que tenemos algo o que somos algo, y un acontecimiento como éste nos dice que en cualquier momento podemos pasar de la vida a la muerte. Pero, ¿cómo podemos prepararnos para un hecho así? Pienso que vivimos demasiado materialmente, y que dejamos poco espacio en nuestra vida para lo espiritual. Vivir lo espiritual significa tener más tiempo para Dios, y no me refiero simplemente para rezar, sino para orar. Orar significa hablar con Dios, y sobre todo escuchar a Dios. Vivir lo espiritual significa dejar que Dios entre más en mi vida con la lectura y la meditación asidua de su Palabra. Y todo esto ¿para qué sirve? No sirve para nada y sirve para todo. No nos da nada físico o material, pero nos aporta más paz y equilibrio personal, nos da una mayor serenidad y comprensión a la hora de relacionarnos con los demás, y nos da una luz nueva ante los éxitos de la vida y ante los sufrimientos de la misma. Sí, científicamente está demostrado que las personas que tienen fe en Dios, cualquier tipo de religión, estas personas asumen mejor las dificultades de la vida.
También recordé otra Palabra del Señor, por ejemplo, cuando San Pedro le dijo a Jesús “¿a dónde vamos a ir, si sólo tú tienes palabras de vida eterna?” Sí, ante el fallecimiento de nuestros seres queridos podemos encerrarnos en el dolor o renegar de esta vida o de Dios, pero no me parece que esto sea bueno. Por eso mi espíritu se vuelve una y otra vez hacia Dios, pues entre sus brazos encuentro consuelo y comprensión. Hoy quisiera decir a mi tía, al marido de mi prima, a mis primos, hermanos de mi prima difunta, y a todos vosotros que nos volquemos en Dios para que sea El quien enjugue nuestras lágrimas y nos ayude a caminar en esta vida.
- Para predicaros sobre la esperanza en el día de hoy me acordé del libro de un obispo vietnamita, que fue prisionero en su país desde 1975. El pasó muchos años en diversas cárceles y, entre otras cosas, narra lo siguiente: Que fue trasladado a un campo de reeducación “en medio de otros prisioneros tristes y enfermos, en las montañas. Sobre todo, la larga tribulación de 9 años en aislamiento, solo con dos guardias, una tortura mental, en el vacío absoluto, sin trabajo, caminando en la celda desde la mañana hasta las 9,30 de la noche para no ser destruido por la artrosis, al límite de la locura. Muchas veces me vi tentado, atormentado por el hecho de tener 48 años, edad de la madurez; de haber trabajado 8 años como obispo, adquirido experiencia pastoral, ¡y encontrarme ahora aislado, inactivo, separado de mi pueblo! Una noche, desde el fondo de mi corazón, oí una voz que me sugería: ‘¿Por qué te atormentas? Tienes que distinguir entre Dios y las obras de Dios. Todo lo que has hecho y deseas seguir haciendo: visitas pastorales, formación de seminaristas, religiosos, religiosas, laicos, jóvenes, construcción de escuelas, de hogares para estudiantes, misiones para evangelización de los no cristianos… todo eso es una obra excelente, son obras de Dios, pero ¡no son Dios! Si Dios quiere que abandones todas esas obras, poniéndolas en sus manos, hazlo pronto y ten confianza en El. Dios hará las cosas infinitamente mejor que tú; confiará sus obras a otros que son mucho más capaces que tú. ¡Tú has elegido sólo a Dios, no sus obras!’ Después fui trasladado a otra prisión, en una celda sin ventana, hace muchísimo calor, me ahogo, siento que mi lucidez flojea poco a poco hasta la inconsciencia; a veces la luz permanece encendida día y noche; a veces está siempre oscuro; hay tanta humedad que crecen los hongos en mi lecho. En la oscuridad veo un agujero en la parte baja de la pared –para que corra el agua-; así que me paso más de cien días tumbado, metiendo la nariz por ese agujero para respirar. Cuando llueve, sube el nivel del agua, y entonces entran por el agujero bichos, ranas, lombrices y ciempiés desde fuera; los dejo entrar; ya no tengo fuerzas para echarlos. Escoger a Dios y no las obras de Dios: Dios me quiere aquí y no en otra parte. Es verdad, Señor, aquí está mi catedral.
- El viernes supimos que en España ya hay más de 4 millones de personas que están en paro y se nos dice por parte de los expertos que la cifra seguirá subiendo. Pero detrás de cada cifra está una persona, una familia, unas necesidades, unas angustias, una incertidumbre… Hay bastante gente que dice que no se trata sólo de una crisis económica, sino también de una crisis de valores. Entiendo que ante esta situación hemos de adaptarnos a vivir con lo necesario, prescindiendo de tantas cosas superfluas. Hemos de ayudarnos unos a otros, compartiendo lo que tenemos sin caer en un egoísmo de sálvese el que pueda.
Ante estas situaciones y otras muchas Jesús nos llama a la esperanza. También El estuvo preso y torturado. También El murió, no a los 37 años, sino a los 33. También El supo lo que era pasar hambre, necesidad, perder su casa y vivir en el extranjero, como un extraño (en Egipto). Cristo Jesús no nos abandona. Al ver a sus amigos solos y tristes después de su muerte, El regresa para darles la paz, para transmitirles esperanza. Y pienso que es el mensaje que un domingo como hoy quiere darnos a todos y a cada uno de nosotros.
¡QUE ASI SEA!

14 comentarios:

Mar Norlander dijo...

Hola Andrés. Soy Mar la nuera de Faly. Lo primero te doy el pésame por la muerte de tu prima. Descanse en paz.
Después quiero felicitarte por este blog. Yo no me dejo ver mucho por la iglesia y siendo sincera a veces cuando voy me aburro de escuchar homilias que sólo son palabras sin fondo o al menos yo las capto así. Tus misas siempre me han gustado excepcionalmente y como no puedo ir a menudo a escucharte me alegro de que hagas este blog, así lo leo tranquilamente, lo mastico y lo digiero a mi ritmo.
Muchas gracias y un saludo
Mar

Anónimo dijo...

Dios tiene su respuesta para todo, sólo es cuestión de paciencia y de estar atento para verla.

Yo he comprendido ahora, a mis cincuentaytantos años por qué me tocó a mi quedarse huérfana a tan temprana edad.

Cuando murió mi madre yo tenia 9 años y mi padre ya había fallecido. Bien, pues ahora que veo a mis amigos con padres demenciados, con alzheimer y otras enfermedades y veo el sufrimiento que tienen pues, entre otras cosas, han pasado de ser hijos a ser “padres” de sus propios padres, es cuando he visto que Dios quiso evitarme ese sufrimiento y, de verdad, que nunca me faltó el ángel de la guarda.

Dios sabe lo que tiene que dar a cada uno aunque a veces le digamos ¿por qué?. También es bueno preguntar. Si estás atento oirás la respuesta pero... hay que ser paciente.

Buena semana para tod@s.

Pepitina dijo...

Ante esta homilía tan humana me vinieron a la mente varios pensamientos.
Primeramente me ha sorprendido el P. Andrés al hablarnos de la Esperanza, pues aunque en tiempo Pascual, las lecturas de hoy parecían llevarnos hacia el perdón y la conversión. Luego, al hacer mención de Mons. Van Thuan, recordé su bonito libro – Testigos de Esperanza- en el que a petición de Juan Pablo II, predica a la Curia en Roma unos Ejercicios espirituales tras su dolorosa y larga estancia en la cárcel en Vietnam y al preguntarle el Papa sobre el tema que tratará en ellos su respuesta fue: la Esperanza. Recuerdo que pensé, ¡inaudito! Tras años de prisión, soledad y sufrimiento indecible. Hoy la homilía, en unos momentos de gran tristeza ante la muerte repentina de un ser querido joven, también el P. Andrés recurre a la Esperanza, que le transmite la Palabra de Dios. ¡Hermoso!
Recordé también una gran vivencia que tuve hace unos años; yo estaba entonces en un Movimiento de la Iglesia, (en esos momentos poco conocido aún en Asturias) y ante ciertos problemas que palpaba e indecisa sobre la voluntad de Dios para mi, sentí en mi interior esa voz que con tanta claridad nos dirige el Señor cuando desea algo de nosotros. "Ocúpate de mi, vendrá otro a ocuparse de esto"; nunca le agradeceré tanto Su claridad. Nunca me hizo sentir la menor duda de no haber cumplido lo que Él deseaba, que lo dejase; nunca en estos 5 años, (tras 10 años en el Movimiento, ¡y fue duro! sobretodo ante las personas que dejaba) he tenido un solo pensamiento de no haber cumplido Su Voluntad respecto a este tema. Él valiéndose de situaciones humanas y de personas, quiso darme Su Luz y encaminarme a Su deseo para mi. Por eso, ante las palabras de la homilía: ¡Tú has elegido sólo a Dios, no sus obras!, he sentido gozo, el gozo de Su presencia viva siempre en mi vida y el recordar una vez más que nunca me deja sola y ¡cuánto se ocupa de mi! “ Dios hará las cosas infinitamente mejor que tú; confiará sus obras a otros que son mucho más capaces que tú”, también esto lo realizó en mi caso, pues las personas que “lo llevan”, lo hacen maravillosamente bien y mejor de que lo pude haber hecho yo. “El regresa para darles la paz, para transmitirles esperanza”, en cualquier dificultad ó tristeza también se nos hará presente a nosotros, como lo ha hecho con el P. Andrés elevándole la mirada hacia Su Palabra que eficazmente, como viva y eficaz es ella, nos ha tocado la fibra de la Esperanza que tanto necesitamos al contemplar nuestro alrededor.
Un abrazo amigos. Una semana pascual plena de Esperanza. La necesitamos.

Andrés Pérez Díaz dijo...

Mar, me dio mucha alegría ver tu comentario y saber de ti. Gracias por tus condolencias por el fallecimiento de mi prima. Gracias. Saludos para ti y para tu familia. Sabéis que os tengo en mucho aprecio.

Any dijo...

Querido Andres ante todo recibi mi abrazo por la muerte de tu prima .. al leer tu homilia note tu tristeza .. y tambien tu eperanza ... sabes nunca estamos preparados para morir..por mas que es lo unico seguro que tenemos es la muerte ..pues nadie escapa a ella .... ya que nacemos para morir.. por eso tenemos que estar preparados para aceptarla ¡ eso decia mi abuela .. en lugar de andar a los tumbos por la vida .. debemos dejar a Dios en ella .. y vivir plenamente con Dios en el corazon.lo importante es dejarlo entrar en ella ....sabiendo que por algo El planeo eso para nosotros ....
Un abrazo y mis oraciones para tu familia .

David rico dijo...

Muy buenas Don Andrés, antes de nada le quería dar mi más sentido pésame por el fallecimiento de su prima. Es muy difícil asimilar la muerte de un ser querido, pero más si es una persona tan joven. Efectivamente la esperanza, como usted muy bien dice, es muy importante para los cristianos, porque Dios no hace las cosas porque sí, siempre las hace por algo, aunque en muchas ocasiones no entendemos porque nos pasan a nosotros, pero Dios de lo malo siempre saca algo mucho mejor. Nos proyectamos un futuro que nosotros creemos que es el mejor para nosotros, pero si no ocurre como queremos ya estamos descontentos, defraudados, y siempre solemos pagarlo con Dios, pero con el paso del tiempo nos damos cuenta de que lo que Dios nos tenía guardado es mucho mejor que lo que tú tenías proyectado.
En estos momentos que su familia esta viviendo, tan duros, estas palabras sonarán a nada, pero Don Andrés, nosotros creemos en la resurrección y sabemos que su prima está en el cielo con nuestro Padre, no me cabe duda, y que resucitará.
Mucho ánimo a su familia, los tendré en mis oraciones y se que Jesucristo, nuestro abogado, intercederá ante Dios por ellos.
Un abrazo enorme desde lo más profundo de mi corazón, y buena semana para todos.

Anónimo dijo...

El Señor sabe lo que hace, pero a veces nos cuesta entenderlo. Ante la muerte de una persona joven como la prima de D. Andrés, y ante las pruebas de la vida, debemos dejar hacer a Dios, con profunda esperanza en su Divina Misericordia, pero entiendo que el vacio de la ausencia, forma parte de nuestra condición humana, y ese dolor tiene que mitigarse con la oración, la fe, y el tiempo. Tenemos que darnos un tiempo para entender el dolor, para asumirlo, es lo normal, es bueno para nuestro cuerpo y para nuestra alma, y si le dejamos..., el Señor hará el resto.
Encomendemos a esa querida familia de D. Andrés y a todos los que sufren la separación de sus seres queridos, para que la Esperanza llegue a sus vidas, como una suave brisa celestial, y vuelvan a caminar por este valle, que no siempre es de lágrimas, también tendrá para ellos bellas flores y muchas primaveras.
Un abrazo para D. Andrés, en estos momentos de prueba por la la ausencia de su primar Pili y de su tía Pilar. Que el Señor le siga bendiciendo con la Esperanza y la Fe en su vida.
Igualmente un abrazo para los hermanos del blog.

Manuela dijo...

Hoy he pedido en la Misa por la prima de D. Andrés fallecida, he pedido por su marido, por su madre y por todas las personas cercanas que están sufriendo por la pérdida de esta chica. Pero fundamentalmente he pedido por sus dos hijos porque una madre es insustituible. He pedido por el bebé... Yo soy hija póstuma de padre, nunca he podido pronunciar la palabra "papá" y no tengo ni un sólo recuerdo de mi padre ni tan siquiera de una bofetada que me haya dado. No sé cual es el por qué de haber crecido sin padre, pero estoy segura que tiene que ser algo más importante que el evitarme cuidar a mi padre cuando le llegue la vejez.
He vivido como mi madre, como hija, con mucha ternura y amor cuidó durante ocho años de mi abuela, en silla de ruedas, comiendo por sonda y afásica. Una experiencia muy dura, pero de la que saqué mucha lectura y que yo cuando me llegue el momento haré con mi madre lo mismo que ella ha hecho con la suya. Y quiero ser la HIJA agradecida que está al lado de su madre cuando la necesita.
Qué pena, los viejos enseguida estorban!!! A los que no habéis tenido la suerte de tener abuelos, o a los que estorben vuestros familiares mayores recomiendo pasaros por la residencia del Naranco a ayudar en la comida de los domingos.
Manuela

Anónimo dijo...

Querido Don Andrés y demás hermanos:

En primer lugar darle de nuevo el pésame por la muerte de su prima de mi parte y de toda mi familia.

¿Quien podrá entrar en el Cielo que no sea capaz de aceptar la voluntad de Dios? ¿Cualquiera capaz de plantear una sedición contra El, con sus críticas como lo hizo Lucifer?

Padre, sea siempre tu voluntad y el momento de dejar este Mundo cuando y como tú quieras.

Quien sabe respetar la voluntad de Dios y en El cofía ¡Jamás! se verá defraudado.

Un abrazo a todos.


¡Bendito sea Dios!

José Manuel.

yolanda dijo...

Hola Andrés.
Te mando mi mas sincero pésame por el fallecimiento de tu prima.Dios la tenga en su Gloria.
Como tu bien sabes en mi trabajo la muerte tambien trabaja conmigo todos los dias;bueno yo descanso pero ella no.Siempre viene a cada uno de nosotros mas tarde mas temprano o como es el caso de tu prima de repente sin previo aviso.
Como te decía anteriormente la muerte es mi compañera, y como tal sino fuera por su labor no tendríamos la oportunidad de encontrarnos con nuestro Padre.Gracias a la muerte se libera nuestro espíritu y como nos prometió nuestro Señor también resucitará nuestra carne y se unirá a nuestro espíritu, esa es nuestra esperanza.
La muerte me ha enseñado en mi trabajo muchas cosas:el respeto,la comprensión,la compasión,la ternura,complicidad,en definitiva,amor.
Seguro que direis pero que chalada la muerte que llega se lleva a un ser querido y queda el dolor pa los que quedan,pero que varvaridad estas diciendo? Os lo explico.
Cuando llego a la clínica al cambio de turno siempre los compañeros cuentan como pasaron los pacientes el dia(son pacientes oncologicos,es decir,terminales) con síntomas que determinan dado su estado tan avanzado que morirá en horas, pues ahí entra ese respeto hacia el enfermo que sufre.
Cuando ya tomamos el relevo a los compañeros,vamos a ver a la persona en concreto para asearla,refrescarla,en una palabra prepararla para cuando venga su compañera de viaje,la muerte.Esto es lo que yo llamo compasión.
Casi siempre suelen estar acompañados por sus familiares que despues de largo o corto tiempo de soportar con el ser querido su enfermedad estan derrotados, cansados,abatidos,impotentes porque creen que no han hecho lo suficiente.Se entrecruzan en ellos una serie de sentimientos y lo que mas necesitan en esos momentos es que alguien les abrace o les bese o que simplemente les lleve una tila..A eso lo llamo comprensión.Porque a mi tambien me gustaria encontrar ese consuelo en los demás si a mi me pasara.Todos los dias que voy a trabajar intento ser complice con la muerte y ponerme en las zapatillas del que sufre y de sus seres queridos.
Y dije Amor.Si.Porque cuando la muerte hace acto de presencia y se lleva al viajero,siempre me gusta darle un beso en la frente al que se va porque se va a vivir a otro lugar a seguir otro camino.Como cuando nosotros cogemos un tren y nos vamos y nos besamos con los que nos despiden en el anden de la estación,pues es lo mismo.Asi es la muerte,nos acompaña todo el camino, porque sin maquinista el tren no puede arrancar..
La muerte produce unión entre los que se quedan que se abrazan desconsolados...En fin, puedo decir que las cosas que comparto con esta compañera siempre van acompañadas de muchas dosis de amor.
Un beso y un abrazo fuerte para ti Andrés y un abrazo para todos vosotros hermanos.

auror dijo...

Hola Andrés!

A los que somos jovencicos este tipo de mensaje nos resbala bastante: "estad alerta por que el dia que menos penseis viene el hijo del hombre"
Pero hace nada un amigo mio de toda la vida de 27 años perdio su vida en un accidente de trafico. Habia salido con sus amigos para celebrar el cumpleaños de uno, el conductor estrenaba bmw y se fueron de la carretera por ir a mas de 150 en una carretera que solo se podia circular a 80. Desde entonces el unico recuerdo que tengo de el es su esquela que conservo en mi cartera para acordarme de rezar por el y para estar mas "alerta".


Hoy mismo escuche en una predicacion: "bienaventurados los que lloran, por que ellos seran consolados" Dios mismo es nuestro consolador, si somos capaces de elevar nuestros ojos a Él por encima de toda circunstancia y acudir a Él, el enjugara las lagrimas de nuestros ojos.Padre Andres que el Señor tenga a su prima junto Él. Un abrazo.

Chony dijo...

ESPERANZA; Ante los testimonios que hoy nos transmites, solo cabe
acogerse a esta palabra, esperanza; como sinó podemos hacer frente a situaciones semejantes; "solo en Dios descansa mi alma" solo desde Dios, podemos aceptar, que no entender, estas pruebas que nos quiebran el corazón en mil pedazos. Ante situaciones semejantes, te ves perdido, desolocado, como bien dices ¿qué sentido tiene esto, Señor? para mi en concreto, a primera vista no tiene ninguno, parece algo inhumano, arrancarles a una
criaturas a su madre, y dejar un hogar y una familia rota, pero
tambien nos recalcas que lo único que nos queda es levantar nuestra
mirada y nuestro corazón hacia Dios, y buscar en él la respuesta y el consuelo para nuestro dolor, aferrarnos con todas nuestras fuerzas de su mano, sentir su fuerza, que al faltarnos la nuestra, es lo único que nos puede ayudar a seguir adelante; llorar sobre su hombro, y dejar que Él nos consuele; que avive nuestra fé, y despierte nuestra esperanza en esa vida nueva al lado del Padre.
Recordar sus palabras, todo lo permite Dios, para nuestro bien.
Cuesta trabajo aceptar esto en situaciones tan duras y dolorosas, no obstante si confiamos en Él, hemos de aceptalo así.
RESUCITO, resucitó el Señor, y también lo hara esta chiquita.
Andrés, que el Señor resucitado, sea vuestro consuelo y esperanza es
estos amargos momentos. Contais con mi oración. que Dios os bendiga.
BENDITO SEA DIOS.
chony

Anónimo dijo...

QUE TAL ANDRÉS.SOY JAVI EL DE SOTO.SIENTO MUCHO LO DE TU PRIMA.ME RECUERDA A UN PRIMO MÍO QUE MURIÓ TAMBIÉN JOVEN.ESTOY SEGURO QUE TAMBIÉN ELLOS ESTÁN EN ESTE BLOG DE ALGUNA MANERA.ES LA PRIMERA VEZ QUE ESCRIBO EN UN BLOG Y ESPERO SEGUIR HACIÉNDOLO EN ESTE DE VEZ EN CUANDO.ME DECIDÍ A HACERLO TRAS ESCUCHAR ESTA HOMILÍA.Hoy me iba a ir pa la cama un día mas con las manos vacías ante el SEÑOR.Y ÉL como siempre me regala algo, en esta ocasión me regaló tus palabras.Me hacen sentir miserable, pero a la vez muy orguyoso de que DIOS me considere su hijo y que me hable de esperanza.GRACIAS Andrés por ser siempre transmisor de lo que JESÜS nos quiere decir.Un abrazo muy fuerte en CRISTO

Pepitina dijo...

¡¡Qué suerte tienes amiga Yolanda, por ese trabaja que tanto te acerca a Dios en el sufrimiento y la muerte de los hermanos enfermos! ¡Bienvenida Hermana Muerte! cuando estamos preparados...cuando percibimos cariño, compasión con el enfermo y ternura hacia los nuestros que se quedan, por parte de "alguien", que alivia y acompaña en nombre del Señor a aquel que sufre ó se angustia en el momento final de su vida. Bonita misión la que tu trabajo te brinda, aunque dura en muchas ocasiones me imagino. Oraré para que permanezcas junto al Señor, y así puedas siempre trasmitirLe a los demás. No dejes de enviarnos tus preciosas vivencias en el hospital.
Buena semana para todos amigos.