viernes, 18 de julio de 2008

Domingo XVI del Tiempo Ordinario (A)

20-7-08 DOMINGO XVI TIEMPO ORDINARIO (A)
Sab. 12, 13.16-19; Slm. 85; Rm. 8, 26-27; Mt. 13, 24-43

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Homilía de audio en formato WAV


Queridos hermanos:
- En estos días se celebra la Jornada Mundial de la Juventud en Sidney-Australia. El Papa Benedicto XVI se ha reunido en un país tan lejano con jóvenes de todo el mundo. Desde España y desde sturias han ido jóvenes, a pesar de la distancia, para compartir su fe con otros católicos del mundo.
Muchas personas se trasladaron a finales de junio a Austria y a Suiza para ver jugar a España en la Eurocopa del fútbol. Estuvieron ahorrando y trabajando durante tiempo para pagarse el viaje, la estancia y las entradas. Otros harán lo mismo para irse a Pekín-China, a los juegos olímpicos. Pues bien, jóvenes católicos han estado ahorrando y trabajando para estar en Australia celebrando y compartiendo su fe. Allí es invierno; tienen una temperatura entre 8 grados de mínima y 16 grados de máxima; algunos han cogido la gripe, según he leído; los jóvenes están en oración, en catequesis, en teatro y conciertos religiosos, y también en vigilia durante algunas noches.
La gente puede entender que se pasen unos días de veraneo o de viaje de novios en Cancún u otro sitio paradisíaco; pueden entender que se vaya a ver la final de la Eurocopa entre España y Alemania (este día me comentaron que el marido de la Belén Esteban se fue, pocas horas después de casarse con ésta, a ver la final del fútbol con unos amigos); la gente puede entender que se vaya a los juegos olímpicos de Pekín; pero ya se entiende menos lo de irse a Australia a Misa, a ver al Papa y a rezar.
- A la hora de preparar la homilía sobre el evangelio de hoy, que relata la parábola del trigo y de la cizaña, me encontré con algunas reflexiones que católicos seglares hacían sobre dicha parábola. En efecto, desde su fe y experiencia de Dios, y desde su situación concreta estos católicos escribieron lo que este evangelio les decía:
* Una mujer casada, con dos hijas, de baja laboral y enferma de cáncer: “¡Qué grande es el campo que tenemos que sembrar hoy en día! Tan grande que hay tantas semillas como malas hierbas. Desde nuestra condición humana, nuestro primer instinto sería aniquilar esas malas hierbas para que la semilla creciera sin problemas, de la misma forma que los campesinos propusieron al dueño del campo. Sin embargo, Jesús nos dice en esta parábola que debemos aprender a con-vivir con todo lo que nos rodea. Qué fácil sería vivir sin problemas al lado: sin ese familiar que te hace sufrir gratuitamente, sin el vecino que critica tu forma de vida, sin tu jefe, sin políticos, sin guerras, sin enfermedad... Pero seamos auténticos, nuestra misión en este mundo es vivir conforme a nuestro principal mandamiento, que no es otro que el amor a los demás. Ese amor hace y conseguirá que el mundo cambie desde dentro. Pensemos en todas las personas que viven dedicadas a los demás, sea el campo que sea. ¿Verdad que siempre nos encontramos con gentes entregadas? Eso es lo importante y debemos tener ojos para verlo, y corazón para reconocerlos.”
* Un hombre casado, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y es voluntario patrullando la calle en una ONG católica para atender a drogadictos y gente sin techo: “En la realidad de las personas sin hogar no es fácil encontrar el fruto de la buena semilla. La cizaña, disfrazada de indiferencia, soledad, desidia de las administraciones o desprotección, es capaz de acabar por sí sola con cualquier atisbo de esperanza. Sin embargo, el haber sido testigo de recuperaciones increíbles, me ayuda a confiar ciegamente en el evangelio y a no ceder a la tentación de abandonar. Puedo dar fe de que, en situaciones en las que parecía que todo estaba perdido, la obra de Dios ha emergido por encima de las dificultades. Así, he visto cómo una toxicómana en fase terminal, que literalmente se arrastraba por las calles, ha encontrado trabajo y disfruta ahora de su hogar. Cuento también con orgullo cómo un ex convicto, con una vida totalmente desestructurada, colabora en un programa de ayuda a la reinserción de personas, cuyo presente se asemeja enormemente al que para él es ahora su pasado. Puede que esto no convenza a los incrédulos, pero yo las vivo como signo de la manifestación del Reino de Dios en nuestras vidas.”
* Un matrimonio que trabaja en residencia de ancianos y pertenece a comunidad cristiana: “Conforme pasan los años, nos hacemos más conscientes de lo efímera que es nuestra existencia, y que pronto nos llegará la ‘siega’. En ese momento todos querremos ser trigo y no cizaña, pero, a diferencia de las plantas, que se sabe de antemano qué son desde antes de sembrarlas, nosotros sólo lo sabremos al final…, por nuestros frutos. Nuestras acciones y omisiones determinarán el que alcancemos o no la vida eterna. Pero, todavía estamos a tiempo, sólo tenemos que rezar para que Dios avive nuestra fe.”
En tantas ocasiones gente mayor me pregunta si a su edad está a tiempo de cambiar, de acercarse a Dios, si no estaré perdiendo el tiempo con ellos… Y yo les contesto que siempre estamos a tiempo, puesto que contamos con la paciencia de Dios y con su misericordia que todo lo puede. En definitiva, este evangelio nos enseña que:
1) Dios tiene una paciencia infinita con todos y cada uno de nosotros, independientemente de nuestra historia personal y de nuestra situación. Así lo dice el salmo: “Tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan.”
2) La paciencia y la misericordia de Dios han de producir en nosotros ESPERANZA. Por eso, decía S. Pablo. “Todo lo puedo en Aquel que me conforta.”
3) Nadie puede señalar al otro como “cizaña”, y creerse a sí mismo como “trigo”. Esto sólo corresponde a Dios y se verá por los frutos.
4) Mientras hay vida… el “trigo” puede volverse “cizaña”, y la “cizaña” puede volverse “trigo”. Ese refrán que dice: “la cabra siempre tira al monte”, será muy castizo, pero no es evangélico. Mientras hay vida, hay esperanza de cambio, no sólo por nuestra acción, sino sobre todo por la acción amorosa de Dios en nosotros.

¡Señor, si somos "trigo", no dejes que nos volvamos "cizaña"!

¡Señor, si somos "cizaña", vuélvenos "trigo"!

8 comentarios:

Anónimo dijo...

El trigo y la cizaña, son elementos que conviven en mi vida de forma intrínseca; es la " gran lucha " del bien y el mal. Para desbrozar este camino, solo la Mano misericordiosa de Dios me puede ayudar, El es el único que puede convertir un terreno lleno de maleza y zarzas, en un trigal cuajado de espigas, que en su día madurarán, y servirán no solo para alimento, sino también para nuevo grano, aunque para dar fruto, tenga que morir.
Realmente las parábolas no han perdido con el paso de los siglos, ni un ápice de la claridad de su mensaje, el Señor todo lo ha hecho bien.
Qué esperanzador es conocer que jóvenes de todo el mundo, viajan para reunirse con Su Santidad Benedicto XVI y orar juntos por la humanidad; lo considero un acto de enorme generosidad.
Gracias D. Andrés por una nueva y extraordinaria catequesis sobre el bien y el mal. Le felicito por ese contador de visitas en su blog, que ya pasa de seis mil, lo que indica claramente, el enorme interés que despiertan sus magníficas Homilías.
Un abrazo a los hermanos del Blog, de los que sigo aprendiendo mucho.

Anónimo dijo...

El trigo y la cizaña, son elementos que conviven en mi vida de forma intrínseca; es la " gran lucha " del bien y el mal. Para desbrozar este camino, solo la Mano misericordiosa de Dios me puede ayudar, El es el único que puede convertir un terreno lleno de maleza y zarzas, en un trigal cuajado de espigas, que en su día madurarán, y servirán no solo para alimento, sino también para nuevo grano, aunque para dar fruto, tenga que morir.
Realmente las parábolas no han perdido con el paso de los siglos, ni un ápice de la claridad de su mensaje, el Señor todo lo ha hecho bien.
Qué esperanzador es conocer que jóvenes de todo el mundo, viajan para reunirse con Su Santidad Benedicto XVI y orar juntos por la humanidad; lo considero un acto de enorme generosidad.
Gracias D. Andrés por una nueva y extraordinaria catequesis sobre el bien y el mal. Le felicito por ese contador de visitas en su blog, que ya pasa de seis mil, lo que indica claramente, el enorme interés que despiertan sus magníficas Homilías.
Un abrazo a los hermanos del Blog, de los que sigo aprendiendo mucho.

Anónimo dijo...

El fin de semana suelo orar con las lecturas del domingo. Preparando las de hoy me quedé encandilada con la segunda lectura.
No sabemos pedir lo que nos conviene. Por eso el Espíritu viene en ayuda e intercede por nosotros con gemidos inefables.

A veces, acostumbro a escribir mi oración, al vuelo, según brota en mis labios (a veces escrita tan rápido que es ilegible) pues me ayuda a concentrar mis sentidos.
Cuando leo lo escrito tiempo después me asombra cómo brota una plegaria auténtica pero que nunca saldría de mi por mi misma.
Es lo mejor para mí, lo reconozco, pero nunca sería capaz de desearlo ni de pedirlo. Y habitualmente ese ruego si es concedido rebosantemente.

No puedo menos de cantar la grandeza del SEñor que obra en mí. Sería necia negando la acción del Espíritu en mi oración.
Buen verano hermanos del blog.
Mary

Olga dijo...

Agregando a las reflexiones que algunos católicos seglares hacían sobre la parábola del Evangelio de este domingo y que Andrés nos habla en la homilía, Dolores Aleixandre en El Evangelio comentado cada día del libro Palabra y Vida 2008, nos dice: “Es interesante la diferente perspectiva que adoptan los siervos y el amo. Ellos parecen mirar solamente la cizaña y están dominados por la prisa; el dueño del campo, en cambio, no se preocupa y, a diferencia de los que quieren arrancar la cizaña, permanece tranquilo, seguro de que la simiente sembrada es buena y el trigo acabará llenando su granero en el momento oportuno. ¿No nos mira así también a nosotros?”.
Si, la simiente sembrada es buena, en el relato de la creación del mundo al final del Cáp.1 del Gn. Nos dice: “Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien”. El maligno vino y echó cizaña y sembró el mal en el mundo, cada uno de nosotros tenemos maleza y maleza difícil de arrancar, pero para DIOS NADA HAY IMPOSIBLE, “Él es bueno y clemente, rico en misericordia con los que le invocan”. Yo he experimentado en mi vida personal tener ese tipo de cizaña imposible de quitar, pero como no era yo, sino Él el que con su PACIENCIA INFINITA, espero he hizo la limpieza, y estoy segura de que a pesar de toda mi maldad va quitando la cizaña hasta dejar que el trigo acabará llenando su granero en el momento oportuno.
Dios nos envió a su Hijo para redimirnos y con su SANGRE PRECIOSA nos redimió, nos limpió del pecado, Él aguarda pacientemente que esa cizaña desaparezca de nosotros, No por nuestros propios meritos sino por su INFINITA BONDAD.
Cuento con la: LA PACIENCIA INFINITA DE DIOS, SU MISERICORDIA, ÉL VA LLENANDO MI VIDA DE ESPERANZA. Me anima San Pablo en su carta a los Romanos: “El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad…”Sé que si me abro a la acción misericordiosa del Señor el HARA PROEZAS en mi vida, en la vida de cada uno de nosotros.
Nuevamente GRACIAS AL SEÑOR, que a través de Andrés nos ayuda a interiorizar, reflexionar, y escudriñar en la Palabra de Dios, a gustarla y a que poco a poco la hagamos vida en nuestras vidas.
Un abrazo también a todos los amigos del blog, ¡Cuánto aprendo de sus reflexiones!
Un abrazo
Olga

Anónimo dijo...

Yo he sido testigo de cómo muchos jóvenes estuvieron varios meses trabajando, con el único fin de sacar dinero, para poder reunirse con el Papa; También me parece algo estupendo, qu cuando alguno de ellos ya había conseguido lo necesario para pagar sus gastos, seguian trabajando para ayudar a los demas. Esto a mi me parece una gracia de Dios, y una manera estupenda de entender el evangelio. El Papa les convocó, y ellos entendieron que allí muy lejos estaba su sitio, no dudaron y se pusieron a trabajar. Efectivamente, no se trataba de una final, ni de ningún concierto de algún ídolo de moda, era Jesucristo quién les invitaba a través del Papa; eso sí merecía la pena; y allí están. Incomodidades, frio, cansancio etc. etc. nada importa, cuando es Cristo quién te llama.
La parábola de hoy me parece que dá mucho que pensar; yo veo en ella el constante conbate de todo aquel que quiere seguir a Cristo. Por eso yo me veo unas veces buena semilla, y otras, cuando el maligno me engaña, me veo cizaña. Más yo también confío en la paciencia y misericordia de Dios, y me doy cuenta de que poco a poco, Él va haciendo crecer la buena semilla, se va haciendo fuerte, vigorosa; todo esto porque es regada constantemente por El Sembrador. Yo veo mi incapacidad para ser cómo El Señor quier que sea, porque muchas veces lo que me pide, es contrario a lo que me pide la carne; pero también puedo constatar, que lo que realmente me hace a mi feliz, es aquello que el Señor me propone; por eso cuando veo que mi carne rechaza el buen camino, yo le pido a Dios su ayuda, es más le ruego que me ayude a querer querer, lo que Él quiere.
Yo tengo esperanza, de que no me dejará nunca sóla, porque así lo ha hecho hasta ahora, y está empeñado en que llegue a dar mucho fruto, que por supuesto realizará Él a traves de mi. Esto no es presunción, es un deseo que mi Señor despierta en mi.
Que ahí está el maligno estorbando? por supuesto, pero mi Padre del cielo, es más fuerte que él. Que Él lo realice cuando lo vea conveniente, y que no permita que yo pierda la esperanza. Gracias por todo Andrés.
BENDITO SEA DIOS.

Any dijo...

Hola Andres y hermanos del blog .. leyendo la homilia recorde que muchas veces la gente piensa que cuando voy hasta Lujan a saludar a la Virgen que esta a mas o menos 200 km de mi hogar me mira espantada y me dice para eso fuiste ? tanto viaje para ir a una Misa .. yo los miro y por mas que trato de hacerles comprender el significado que para mi y mi esposo tiene .. no lo comprenden .. creo que es poruqe van por la vida con mucha prisa sin detenerse en las cosas que realmente importan .. dedicar una rato del dia a la oracion .... escuhar y participar de la Santa misa ... ellos se pierden engrandecer su corazon ... pero como siempre trato de hacer continuo con el ejemplo ..pues asi algo bueno deben ver y quizas se animen a Imitarnos ¡¡¡
El trigo y la cizoaña conviven ¡¡¡ pues es la manera de poder elejir como vivir .. y siempre que encontremos la cizaña en nuestro camino pedirle aL Señor ... nos ayude a pasar cerca de ella paro a no caer en el mal ..... Con Jesus de la mano a nada hay qye temer ..
Fealiz semana para todos Any

Fernando del Busto dijo...

Hace unas semanas, en un pueblo del norte de Asturias, el vicario de la zona norte acudió a comunicar una noticia triste: el cierre de un templo por una serie de cuestiones legales.
Los fieles que acudieron ese día a Misa estaban tristes. La mayoría se desplazan desde localidades cercanas para ir cada domingo. Durante la ofrenda, todos aportaron a la colecta, sabiendo que, después, recibirían la noticia del cierre.
La donación sorprendió a varios de los periodistas asturianos que acudieron a cubrir la noticia. En un mundo donde el dinero es uno de los reyes, para ellos les resultaba chocante ese gesto. De igual manera que a muchos les sorprende el viaje a Australia y, semanas antes, suspiraban por ir a Viena.
Pero son esos gestos lo que son capaces de golpear al mundo, abofetearlo para que despierte y ame a Dios.
Saludos a todos los hermanos de la bitácora.

Pepitina dijo...

Me ha impactado el testimonio contado por Fernando en su comentario, me ha llenado de Esperanza; también me alegro de poder hablar de alguien por su nombre,-en este caso Fernando- no solamente dirigiéndome a un anónimo, aúnque respeto los anónimos del blog, pues trás ellos creo que hay cierto pudor y no, el no dar testimonio, que sí lo dan.
Esta semana el evangelio y la homilía han estado continuamente presentes ante mi; en mis palabras como testimonio -dándome la oportunidad de anunciarLe- y también haciéndome ver -con esa luz que reconocemos enseguida que proviene de Dios- cuántas veces en mi vida ha sido Su Gracia la que ha convertido en trigo luminoso esa cizaña que aún sin quererla actuaba en mi vida. En ocasiones actuando mal y en otras, desde la omisión, no permitiendo crecer y florecer el trigo de mi alrededor bien por orgullo, desconfianza ó simplemente por ignorar ó quitarle valor a lo bueno de los demás.
¡cuántas veces "la obra de Dios ha emergido" por encima de mi pecado despué de recibir el perdón en la Confesión! soy consciente del trigo que el Señor ha hecho nacer de cizaña que estorbaba Su Reino y su acción en mi vida.
Leía de S. Agustín:"En el campo del Señor, esto es, la Iglesia, a veces lo que era trigo se convierte en cizaña y lo que era cizaña se convierte en trigo; y nadie sabe lo que será mañana." Me gusta escuchar estas palabras de tan gran santo, que fue un día gran pecador. Además esta parábola nos recuerda que no debemos juzgar a nuestros semejantes...quizás -y ojalá así sea- se conviertan en espigas de trigo más luminosas que las de nuestro campo, y un día su semilla caiga sobre esa yerba seca y dañina, que pueda ser nuestra vida en un momento dado, dándonos la oportunidad de volver a renacer.
Bonita oración el final de la homilía:¡Señor, si somos "trigo", no dejes que nos volvamos "cizaña"!¡Señor, si somos "cizaña", vuélvenos "trigo"!
Buena semana para todos.