sábado, 21 de abril de 2007

Domingo III de Pascua (C)

22-4-2007 DOMINGO III DE PASCUA (C)

Hch. 5, 27b-32; Slm. 29; Ap. 5, 11-14; Jn. 21, 1-19
Queridos hermanos:
- Leemos en la última parte del evangelio de este domingo III de Pascua: “Dice Jesús a Simón Pedro: ‘Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?’ Le dice él: ‘Sí, Señor, tú sabes que te quiero.’ Le dice Jesús: ‘Apacienta mis corderos.’ Vuelve a decirle por segunda vez: ‘Simón, hijo de Juan, ¿me amas?’ Le dice él: ‘Sí, Señor, tú sabes que te quiero.’ Le dice Jesús: ‘Apacienta mis ovejas.’ Le dice por tercera vez: ‘Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?’ Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: ‘¿Me quieres?’ y le dijo: ‘Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.’ Le dice Jesús: ‘Apacienta mis ovejas.’” Fijaros que Jesús pregunta por tres veces a Pedro sobre su amor hacia El. ¿Por qué? Algunos dicen que, como Pedro había negado a Jesús tres veces antes de su muerte, ahora el Señor le dio la oportunidad de reparar aquella triple negación con una triple afirmación.
Las tres preguntas que le hace Jesús a Pedro son distintas, aunque son sobre lo mismo: el amor de Pedro hacia Jesús. En primer lugar pregunta Jesús: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?” Es decir, ¿me amas a mí (Jesús) más que el resto de los discípulos? Pero, además, Pedro ¿me amas más a tu padre y a tu madre, más que a tu mujer e hijos, más que a tus amigos, más que a tus ilusiones y deseos, más que a tus posesiones (casas, dineros, ordenadores, CDs, DVDs, ropa…), títulos (de estudios, en el trabajo, ante los vecinos, ante la sociedad…), aficiones (Fernando Alonso, fútbol, juergas nocturnas y de fin de semana…), miedos, etc.? En segundo lugar pregunta Jesús a Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Ahora la pregunta no está planteada en términos comparativos. Simplemente Jesús le pregunta si lo ama. O sea, Pedro, ¿me amas por Mí mismo, me amas con Mi origen (pobre y sencillo) y con Mi destino (de pasión, de muerte, de desprecios, de trabajos), en Mi situación, con Mi manera de ser? ¿Me amas a Mí… cuando estoy resucitado, cuando me aplauden, cuando hago milagros? ¿Me amas a Mí… cuando soy insultado, escupido, vapuleado, puesto en ridículo, golpeado, flagelado y asesinado? ¿Me amas a Mí con todas mis circunstancias? ¿Me amas a Mí, simplemente a Mí? En tercer lugar Jesús pregunta a Pedro: “¿Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?” Jesús necesita sentirse, no sólo amado, sino también querido; no sólo querido, sino también amado. Jesús utiliza en el texto original dos palabras distintas (“¿me amas?”, “¿me quieres?”) para expresar la misma realidad: la del amor, pero utiliza los dos términos para abordar el amor desde todas las perspectivas posibles. Jesús pregunta con ansia a Pedro si de verdad le quiere.
A las dos primeras preguntas Pedro responde: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero.” Es decir, Pedro le dice a Jesús que sí le quiere más que nadie, y más a nada ni a nadie en este mundo. Además, Pedro le dice que El ya sabe que lo quiere. Cuando Jesús le pregunta, por tercera vez, si Pedro lo quiere, nos narra el evangelio lo siguiente: “Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: ‘¿Me quieres?’ y le dijo: ‘Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.” Se entristece Pedro de que el Señor le pregunte por tercera vez, porque se le viene a la memoria las tres veces que lo negó, las veces que le falló a lo largo de los tres años que estuvieron juntos. Pero Pedro se mantiene firme y le contesta a Jesús que El lo sabe todo, que El sabe que de verdad lo quiere, y que eso no lo puede cambiar ningún pecado suyo pasado, presente o futuro. ¿Por qué digo lo de “futuro”? Pues porque me acuerdo ahora de la famosa leyenda del “Quo vadis, Domine?” Creo que la conocéis: cuando arreciaba la persecución de Nerón contra los cristianos. Muchos de éstos quisieron salvar a Pedro y le dijeron que se marchara de Roma para protegerse de la muerte. Pedro se dejó convencer y, huyendo de Roma por la famosa vía Apia, reconoció a Jesús que venía en dirección contraria, es decir, para entrar en Roma. Pedro le pregunta a Jesús: “Quo vadis, Domine?” (¿A dónde vas, Señor?) Y Jesús le contesta que va a Roma, a morir de nuevo crucificado, visto que Pedro abandonaba a Su rebaño. Pedro inmediatamente se da la vuelta, y huye de su propia huída, de su propia prudencia, de su propia cobardía y regresa a Roma siendo martirizado a los pocos días.
La vida de Pedro es la nuestra: llena de tantas caídas, cobardías, negaciones, búsquedas de nosotros mismos, egoísmos, iras, soberbia… y a la vez llena de tantas experiencias del amor incondicional de Jesús para con nosotros. Nosotros, como Pedro, hemos tocado el cielo y al Señor con nuestros dedos, y luego hemos embarrado en nuestros propios pecados esos dedos consagrados con el toque de Dios. Nosotros le hemos negado, y a la vez le hemos dicho a Jesús tantas veces que lo queríamos y que le queremos y que le amamos.
- Solamente desde esta experiencia del amor de Pedro hacia Jesús se puede entender lo que hemos escuchado en la primera lectura de este domingo. Dicen Pedro y los apóstoles en la primera lectura que “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”. Sólo quien ama a Dios más que a nada ni a nadie puede obedecer a Dios antes que los hombres o antes que a su propio egoísmo. Nosotros, ¿a quién obedecemos primero, a Dios o a los hombres?..... Yo confieso que obedezco con muchísima frecuencia más a los hombres, a lo que me dice mi egoísmo, mi comodidad, a lo que me dice la sociedad, que a lo que me dice Dios. Entre otras cosas, porque es más cómodo y me produce más beneficios inmediatos obedecer a los hombres que a Dios.
El domingo pasado os hablaba en la homilía de la cobardía que tenemos los cristianos de ahora. Voy a leeros un testimonio de los primeros cristianos. Ellos morían y estaban dispuestos a morir simplemente por no dejar la Misa del domingo, en donde 1) escuchaban la Palabra de su Amado Jesús, en donde 2) comían y bebían el Cuerpo y la Sangre de su Amado Jesús, y en donde 3) se encontraban con otros hermanos que tenían su misma fe: "Victoria, la gloriosa testigo del Señor, dijo al procónsul Anulino: 'He asistido a las reuniones y he celebrado con los hermanos la Eucaristía dominical porque soy cristiana...' El procónsul dijo a Saturnino: 'Has actuado contra las prescripcio­nes de los emperadores y de los césares reuniendo a todas estas personas.' Y el presbítero Saturnino, inspirado por el Espíritu del Señor, respondió: 'Hemos celebrado la Eucaristía dominical sin preocuparnos para nada de ellos.' El procónsul preguntó: '¿Por qué?' Respondió: 'Porque la Eucaristía dominical no se puede dejar.' Volviéndose después a Emérito, el procónsul preguntó: '¿En tu casa ha habido reuniones contra el decreto de los emperado­res?' Emérito, lleno del Espíritu Santo, dijo: 'En mi casa hemos celebrado la Eucaristía dominical'. Y el procónsul le dijo: '¿Por qué les han permitido entrar?' Replicó: 'Porque son mis hermanos y no podría impedírselo.' Entonces respondió el procónsul: '¡Tú tenías el deber de impedírselo!' Y Emérito dijo: 'No habría podido porque nosotros, los cristianos, no podemos estar sin la Eucaristía dominical...' A Félix el procónsul le dijo así: 'No nos digas si eres cristiano. Solamente responde si has participado en las reunio­nes.' Pero Félix respondió: '¡Como si el cristiano pudiera exis­tir sin la Eucaristía dominical o la Eucaristía dominical pudiese existir sin el cristiano! ¿No sabes que el cristiano encuentra su fundamento en la Eucaristía dominical y la Eucaristía domini­cal en el cristiano, de tal manera que uno no puede subsistir sin el otro? Cuando escuches el nombre de cristiano, debes saber que él se reúne con los hermanos ante el Señor y cuando escuchas hablar de reuniones, debes de reconocer en ellas el nombre de cristiano... Nosotros hemos celebrado las reuniones con toda la solemnidad y siempre nos hemos reunido para la Eucaristía domini­cal y para leer las escrituras del Señor."

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Amar al Señor sobre todas las cosas. Para mí es el gesto más bello y el más difícil. Yo antepongo cientos de circunstancias, de cosas, de personas en mi vida cientos de veces, y dejo en el olvido, o de lado mi amor al Señor. Mis egoismos, mis luchas, mis problemas, y siempre yo, como epicentro de mi mismo.
Cuando intento controlar mi caos interior, veo mi pobreza, mi tibieza espiritual, mi pequeñez y desde esa perspectiva,es cuando una vez más, le digo al Señor que le quiero. Cuando estoy hundido, alojado en mi frustración, descubro siempre que El, está pendiente de mí, que me anima a levantarme y a resurgir, con la esperanza de un nuevo amanecer en la fe. Yo te quiero Señor, pero solo a veces, y muchas de ellas por corto espacio de tiempo, pues casi siempre te fallo, y, cuando pongo interés en agradarte, mi obra es tan pobre, que no merece la pena que te fijes en ella,te ruego Señor que hagas, como que no la vés, porque no merece la pena. Algún día, espero poder hacer alguna cosa bien, que te agrade, pero mientras, te ruego aceptes este amor-olvido-amor, con la esperanza de que Tu me ayudarás a transformarlo con mis obras en solo amor-amor-amor.

S.S. Benedicto XVI,en su Exhortación Apostólica Sacramentum Caritatis, dice textualmente " Sacramento de la caridad, la Santísima Eucaristía es el don que Jesucristo hace de si mismo, revelándonos el amor infinito de Dios por cada hombre. En este admirable Saccramento se manifiesta el amor " más grande ", aquel que impulsa a " dar vida por los propios amigos " ( cf Jn 15,13 ). D. Andrés nos habla de la Eucaristía de los primeros cristianos, los que derramaron su sangre por Jesús, y también por nosotros, ellos siguieron el duro camino de la fe para construir Iglesia, de la que todos formamos parte, testimoniándola con la solemnidad de la Eucaristía dominical. Siento dolor cuando compruebo que hay personas que ven pasar uno y mil domingos de su vida, sin experimentar ese gozo de comunión con los hermanos. Rezo para que esa "falta de asistencia", sea debida a la ignorancia y no al " desprecio " de la invitación que nos hace el Señor, y confio que les llegue el día de compartir jubilosamente y recuperar el tiempo perdido. La Misericordia de Dios es infinita.
Gracias D. Andrés, por esta homilía maravillosa y diferente. Le pido al Señor que le siga iluminando y lo llene de gracia.
Un abrazo para todos.
Aloya

Juan Carlos dijo...

Desde luego que nos dejamos vencer más por los hombres y lo mundano, como ya hemos comentado muchas veces no está de moda ser cristiano y mucho menos católico. Desde luego el amor a Dios en nuestro fuero interno comparado con el fuero externo nada tiene que ver, somos pecadores y no somos comerciales. Besinos asgaya. Juan Carlos.

Pepitina dijo...

Trás haberme identificado con Tomás y su desconfianza, en tantos momentos, ahora Pedro me hace confesar mi cobardía y caidas;¡qué respuesta tan barata la mía ante tanto Amor de mi Dios! Sólo me consuela creer firmemente en esa hermosa oración que brota del corazón enamorado de Pedro- igual que el mío-:"Señor, Tú lo sabes todo; Tu sabes que te amo", a pesar de mi pecado:"Tú lo sabes todo".
¡¡qué hermoso saber Señor, que las veces que te he obedecido antes que a los hombres, ha sido Tu Espíritu el que actuaba en mi!y ¡qué dicha vivir creyendo el "Sin Mi nada puedes hacer", pues Tu me lo demuestras amorosamente, si lo olvido.Y en ese cuidado providente Tuyo, me sostienes.
Sí Señor, ¡¡Tu lo sabes todo!!¡¡Sabes cuánto te amo!!
Buena catequesis sobre el Domingo- día del Señor- qué tanto descuidamos con las prisas, sin preparar Su Palabra, ni tener un rato de agradecimiento y adoración trás la comunión...¡estamos "refalfiaos"!, tantos horarios de misas, tantas facilidades...en lugar de acercarnos al Señor, nos acomodamos a nosotros mismos. Y me pregunto:¿convencen nuestra misas dominicales a los que dudan ó no creen?
Así como el domingo pasado las apariciones se realizaban en dos celebraciones dominicales,esta vez-aunque no es domingo, día primero de la semana- se dan curiosamente las condiciones de una eucaristía: la palabra de Jesús,el alimento que les ofrece y la comunidad que comparte una misma fe;esto se da en los versículos del 4-8, pues en los primeros del evangelio faltan elementos esenciales y no hay fruto.¡¡cuánto nos dice La Palabra y más aún siendo bien explicada, por ser vivida. Gracias, Pater.

Anónimo dijo...

Estimado Don Andrés y demás hermanos:

"Apacienta mis corderos" "Apacienta mis ovejas."

A mi lo que más me llama la atención son las respuestas de Jesucristo a las de San Pedro, son inmediatas y se repiten son casi iguales, la primera una vez y la segunda dos veces.

Sinónimos de "apacentar" son instruir, vigilar, alimentar. ¿Que será lo que pretende Jesucrsito con estas respuestas, formuladas inmediatas repetitivas con contundencia?

Yo creo que Jesucrsito aquí le vuelve a decir a San Pedro, que el es el cabeza de la Iglesia y le da a entender sus responsabilidades. Y es también como todo los Evangelios un mandato en tercera persona que se transimite a través de las generaciones, el mensaje vale para la segunda y tercera personas. La obligación de la Iglesia a pastorear a todos los fieles de Jesucristo, es el último encargo que hace en el Evangelio de San Juan y ahí acaba este.

¡BENDITOS SEAN DIOS Y JESUCRISTO!

jlgteran dijo...

Si, yo quiero a Jesucristo, ¿pero de que forma?. Es un cariño cómodo, al saber que El me ama y cuida de mi, pero, ¿yo le quiero sobre todas las cosas?. Creo quue mentiría si dijera que si; sería como S.Pedro en las negaciones. Diría que si le quiero, pero después pondría antes mi comodidad, mis obligaciones sociales, familiares, etc. Y al darme cuenta de esto me duele, pensando en que Jesús dió su vida por mi, con sufrimientos difíciles de imaginar. Por eso le pido me ilumine, me de su discernimiento, me perdone y no se separe de mi, pues mi debilidad me haría caer de nuevo en mi egoismo.
Gracias padre Andrés por sus homilías y desvelos hacia nosotros.

Carmela dijo...

Al leer esta hermosa homilía, la palabra -EUCARISTIA-ha producido un gran
eco en mi interior...y me detuve en ella.

Recordé que en la pared de un aula, en el Seminario, había una lámina de un
pintor, (ahora no recuerdo su nombre), donde aparece Jesús rodeado de sus
discípulos, partiendo un pan y ofreciendo un trozo a cada uno de ellos para
que comieran con El.

Reflexioné una vez más sobre esa actitud, esta vez con tintes nuevos,
inspirada en el contenido del escrito recibido.

Jesús -representa el Amor. Amor que se hace Pan, y se parte para dar de
comer a cada uno de ellos, que en aquel momento representan a toda la
humanidad. "Haced esto en memoria mía".

El amor de Jesús es para todos y cada uno de los seres humanos,
especialmente para los mas desfavorecidos:
: perdona, acompaña , anima, cura, da la oportunidad de empezar a vivir de
nuevo ,denuncia injusticias , lleva la paz......... "Haced esto en memoria
mía".

-------- Entregar la vida por AMOR... fundamento del cristianismo....

En la celebración de la EUCARISTIA:

- Nos reunimos todos los que queremos seguir
a Cristo. Los cristianos
- Pedimos perdón por nuestros pecados. y por
las personas que ya no están
-con nosotros.
-Escuchamos la palabra de Dios.
- Nos damos la paz.
- AL PARTIR EL PAN, Recordamos la invitación
de Jesús a la tarea del ´
Servicio por Amor.

Al terminar de escribir estas palabras, creo que para mi, ha crecido el
amor a LA EUCARISTIA.

Un abrazo a todos.
Carmela.

Anónimo dijo...

Me he preguntado qué contestaría yo si el Señor me preguntase..
- ¿Me quieres?
Y no lo dudo, mi respuesta sería clara.
- No Señor, no Te quiero. Quisiera quererTe sólo un poco, de la manera que Tu me quieres a mi.

Pablo dijo...

¿ Qué fácil es decir que lo queremos cuando estamos en su presencia¡Es tan fácil quedarse en el Tabor del Sagrario comtemplándolo, y decir que toda nuestra vida le pertenece. Pero qué golpe tan fuerte siento cuando salgo a la calle, en mis relaciones con los demás, que díficil me es mantener su presencia en medio de mi vida, cuando me parece que no está, que mis infideliades son tan pequeñas, que por un día no pasa nada,... y me voy metiendo en esta espiral diabólica, que hace que nos olvidemos a veces de Él.

Personalmente yo siento que el Señor, más hoy que nunca necesita de nuestro Amor, El Amor no es amado; y esto es complicado de describir con palabras, como Dios mismo va necesitarme, como Cristo valora tanto mi corazón; que es para Él un tesoro precioso.
Pero Él nos comprende y perdona todas nuestras miserias, yo a veces sólo puede ofrecer mi deseo de serle fiel, porque muy a menudo mis palabras y acciones me contradicen. Él nos pide lo mismo que nos da, entrega total e incondicional, yo intento cada día repetirme, en la aventura de la santidad: " enteramente y eternamente tuyo".

Pepitina dijo...

Querido anónimo, al leer tus palabras-"no Señor, no te quiero", se me heló el alma. Al continuar leyendo me aclaraste tu sentir, pero son palabras realmente duras al oido y sobretodo al corazón; digamos como Pedro,amigo anónimo,"tu Señor lo sabes todo, tu sabes que te amo" ó como Tomás, "Señor mío y Dios mío",ambos son actos de amor de quienes sabemos que "no sabemos ni amar siquiera", pero en esas palabras Él acepta nuestra pobreza desde lo que somos, sus criaturas.
Son además palabras que avivan nuestra esperanza ante tantas caidas como tenemos.
"El amor no es amado"pero nuestro deseo-aunque no lo sintamos- es que lo sea. Y con esos sentimientos que nos propone Pablo, nuestro compañero de tertulia,emprendamos cada día esa aventura de la santidad,-Señor, quiero ser"enteramente y eternamente tuyo".- Hermosa oración Pablo, tanto como la de Pedro y Tomás.
Gracias a los dos

samalea dijo...

Cuantas veces me he encontrado en la oscuridad, queriendo hacer yo las cosas por mi cuenta y viendo que mis esfuerzos son en vano, trabajando inútilmente (como dice la escritura “Dios lo da a sus amigos mientras duermen”)
Y en esa situación de noche, donde todo se vuelve estéril, una Palabra ilumina mi vida y me llega al corazón la voz del Señor haciéndome esa declaración de amor infinito “¿Me quieres?” Y me siento una criatura nueva que resucita con Cristo. Por eso necesito de su alimento, de su Palabra, de su partirse por mí en cada Eucaristía.
Y siento agradecimiento al Señor porque ha pensado en todo, hasta en mis debilidades y negaciones y sigue queriendo contar conmigo. Y yo no puedo mas que decir como Pedro “Señor, Tu lo sabes todo. Tu sabes que te quiero” Te quiero con todos mis muchos defectos e infidelidades, desde mi pequeñez y mi miseria que Tu haces grande con tu Amor.
Que sepa reconocerte y decir a todos como Juan: ¡Es el Señor! Y no reservármelo para mi sola, sino compartirlo con las personas que me rodean, para que también sus vidas puedan ser iluminadas.
¡Gracias Señor! ¡Te quiero!
La paz de Jesucristo

Olga dijo...

No es nada fácil responderle al Señor con la misma seguridad con la que lo hizo Pedro cuando Él le preguntó tres veces: ¿Pedro me amas? No es fácil decirle que le amo cuando me siento nada, llena de pecado y de miseria, insegura, cuando le he prometido AMARLE Y SEGUIRLE HASTA SIEMPRE, SIEMPRE….y veo que le fallo y me derrumbo, que le niego con mis actitudes, que le obedezco a mis gustos y a mis facilidades y apetencias antes que obedecer a Dios, a sus exigencias más intimas. Que amo más a mi madre, a mis hermanos, a mi patria, a mis cosas personales, a… Que a EL. Pero si estoy segura que EL NUNCA FALLA y que a pesar de mis negaciones y de mis actitudes EL ME QUIERE COMO SOY y me levanta de la postración en la que me encuentre, me da su AMOR incondicional y sabe que a pesar de mi limitación le quiero y quiero amarle y me da la oportunidad de encontrarme con Él a través del Sacramento de la Penitencia y sentir su abrazo de Padre que me ama y me perdona y poder así yo responderle como Pedro “Tú sabes que te amo, que te quiero”. Y luego en la Eucaristía Ágape, celebrar esa promesa que nuevamente le he hecho de AMARLE.
Gracias quiero darle hoy por esa oportunidad que me da nuevamente de escuchar su pregunta ¿Olga me amas? Y de poderle responder: Tú sabes que te AMO SEÑOR”, Tu sabes que te QUIERO SEÑOR, NO ME DEJES, TENME DE TU MANO, especialmente en aquellos momentos cuando no es fácil decirte que “SI TE AMO” porque las actitudes son contrarias a ese AMOR QUE TE TENGO.