viernes, 23 de marzo de 2007

Domingo V de Cuaresma

25-3-2007 DOMINGO V CUARESMA (C)
Is. 43, 16-21; Slm. 125; Flp. 3, 8-14; Jn. 8, 1-11
Queridos hermanos:
Este es ya el último domingo de Cuaresma; el próximo será ya el domingo de Ramos.
- Nos decía el profeta Isaías en la 1ª lectura: "No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo; mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis?" Nos decía S. Pablo en la 2ª lectura: "Olvidándome de todo lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta, para ganar el premio, al que Dios desde arriba llama en Cristo Jesús".
Entiendo que, con esta Palabra, Dios nos dice que no hemos de mirar obsesivamente el pasado, no podemos quedarnos anclados en el pasado: “Me han hecho daño, mucho daño: mis padres, mis hermanos, los vecinos. No tuve oportunidades en la vida. No aprobé aquel examen. No me dieron aquel trabajo. No me casé con aquél o con aquélla. No tuve hijos. Tuve estos hijos y no otros. Estuve enfermo y no sano…” Tampoco podemos estar pendiente de un futuro mejor, pero incierto: “Cuando apruebe las oposiciones, cuando me jubile, cuando sane, cuando me toque la quiniela, cuando me reconozcan lo que hice, cuando…” Hemos de vivir el presente, el hoy. Hay gente que, por estar encadenado al pasado o esperando el futuro, deja pasar el presente; no vive el hoy, y éste se le escapa entre los dedos, y eso ya nunca volverá. Se preguntaba Teresa de Calcuta cuál era el día más bello de nuestra vida y se contestaba a sí mismo de esta manera: Hoy. No el ayer ni el mañana, sino el hoy.
Una de las cosas que más nos esclaviza al pasado es la falta de perdón: 1) ¡Qué difícil nos es el perdonar u olvidar lo que nos han hecho otras personas! Siempre le estamos dando vueltas. “Me dejaron en ridículo; me hicieron mucho daño y yo no les había hecho nada o le había hecho bien; hablaron mal de mi sin fundamento, etc.” Nuestro evangelio nos pide no sólo ‘el perdono, pero no olvido’, sino incluso también el ‘olvido’, en el sentido de no quedarse enquistado en el daño sufrido. Voy a poneros dos ejemplos donde Dios y los que le siguen lo hacen así: *En la parábola del hijo pródigo, el padre ‘ha olvidado’ todo lo que hizo su hijo. Sólo se preocupa de que él hijo ha vuelto, no se fija en si ha derrochado todo lo que se le había entregado. No le echa en cara que su marcha lo ha dejado mal ante los vecinos y conocidos, que no cumplido las expectativas que tenía puestas en él… *Dice S. Francisco de Paula, ermitaño ita­liano del 1400, sobre el ‘estar anclados’ en el pasado de los males recibidos: "El recuerdo del mal recibido es una injuria, complemento de la cólera, conservación del pecado, odio a la justicia, flecha oxidada, veneno del alma, destrucción del bien obrar, gusano de la mente, motivo de distracciones en la oración, anulación de las peticiones que hacemos a Dios, enajenación de la caridad, espina clavada en el alma, iniquidad que nunca duer­me, pecado que nunca se acaba y muerte cotidia­na".
2) ¡Qué difícil nos es el perdonar u olvidar el mal que hemos hecho! El caso más típico es con ocasión de un aborto. ¡Qué difícilmente se perdonan a sí mismos la mujer o el hombre que han abortado! Cuando ven a niños pequeños de la edad que ya pudiera tener su hijo, cuando alguien menciona el tema en TV o en la iglesia o en periódicos..., se les revuelven las entrañas. O también otro caso: me contaban el viernes que una señora que atendió a su madre en sus últimos meses de vida, al verla sufrir tanto, le pidió a Dios que se la llevara, que se muriera. Finalmente, se murió la madre. Ahora esta hija tiene un remordimiento espantoso. Es más fácil a estas personas (que abortaron o que pidieron la muerte de sus seres queridos o que…) admitir que las perdone Dios que se perdonen ellas mismas. Así, estas personas se tienen que acusar una y otra vez de los mismos pecados. Aquí nos deben resonar una y otra vez las palabras de Jesús a la mujer del evangelio: "Mujer[1] […] Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más".
Permitidme leeros una carta de una prostituta que escribe a Dios. Fijaros cómo integra su pasado y su futuro en el presente de Dios, de su fe: “Dios mío: Aunque ya tengo 75 años y estoy a punto de juntarme contigo, sé que tú me conoces desde antes de nacer y sabes los problemas que pasó mi madre, que era una niña de quince años que, de pronto, se dio cuenta de su embarazo, y cuando se lo contó a sus padres la echaron de casa, y el novio, que era bastante mayor que ella, no quiso saber tampoco nada de mí, así que la pobrecita nada más dar a luz me tuvo que dejar en la beneficencia […] Ahí fue lo más difícil de todo, cuando yo, que era una niña, tuve que trabajar en la prostitución para poder pagarme la pensión, y tenía que hacer todas las cosas que los hombres me pedían, y se enfadaban conmigo porque era sosa, y me pegaban y me echaban y pedían que fuera otra… Así que la dueña de la pensión me enseñó que había que sonreír siempre a los clientes, que me comiera mis lágrimas, que ellos pagaban para divertirse y aprendí a no enseñar a nadie lo que tenía por dentro y a hacer cosas que nunca me atrevería a contar a nadie, pero que sólo tú, Dios, las sabes perfectamente, porque estabas siempre a mi lado, y a mí me gustaba ponerme una estampa en la ropa interior para recordarte aún en los momentos más difíciles y con los clientes más extraños. Siempre te he pedido ayuda y siempre me la has dado. Estoy segura que, cuando estaba en aquel infierno y empecé a beber para soportarlo, tú estabas a mi lado ayudándome para que no me quitara la vida, que era lo que me venía una y otra vez a la cabeza. Yo creo, Señor, que no pecaba, que pecado es hacer daño a alguien, y yo nunca se lo he hecho más que a mí misma y tú no estarás enfadado conmigo, porque ya sabes que no sabía qué otra cosa podía hacer […] También me gusta ir a una iglesia y hablar contigo, pero no comulgo, ¡que me gustaría!, porque sería un sacrilegio hacerlo sin confesar. Así que, ya sabes, te pido que me des un par de añitos más para que me dé tiempo a ponerme a bien contigo. Llevo en mi cartera tu foto, ya sabes tú bien que me gusta mucho hablarte, como esta mañana, cuando estaba en la cola de las entradas de toros, para que un señor las revenda, me he pasado el rato hablando contigo y pidiéndote por todos los borrachines y gente como yo que andaba en la misma cola. Tú nos conoces bien a todos. Tú eres el rey de los reyes y el juez de los jueces, pero sé muy bien que tú eres misericordioso, y yo creo que no nos vas a castigar. Hoy quiero darte las gracias por todo lo que me has ayudado siempre, y te pido que sigas a mi lado hasta que sea el final. No me dejes sola ni un momento, por favor, te lo pido, Dios.”
- Dice S. Pablo en la 2ª lectura: "Todo lo estimo pérdida, comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y existir en él". Esto es una gran verdad. El encuentro personal con Jesús en nuestra vida hace que empecemos a cambiar nuestra escala de valores; lo que antes era importante, ahora deja de serlo. Conozco un joven que, como los demás, tener un buen puesto de trabajo, casarse y no tener hijos para vivir la vida, buen coche y remuneración. Se encontró en su vida con Dios y ahora casado, a los diez meses con un hijo, le ofrecieron un puesto mejor con más dinero, pero con más engaños a compañeros, a la empresa, y dijo que no. Podía vivir tranquilo con su familia y está trabajando en la Iglesia, en un sindicato. Y todo esto porque un día se encontró con Jesús. Todo lo estima basura en comparación con lo que Cristo le da. ¿Y tú?

[1] Jesús no la llama: “adúltera”, “mala madre”, “mala esposa”, “puta”, “gocha”, “asquerosa”… Jesús la llama “mujer”: “mujer” creada por Dios, “mujer” hecha a imagen y semejanza de Dios; “mujer” necesitada de amor y llena de amor para dar. “Mujer” equivocada, pero “mujer” de Dios. Con la palabra “mujer” Jesús HABLA de respeto, de comprensión, de cariño, de perdón, de cercanía, no juicio ni condenación.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Don Andrés:

Es tiempo de conversión de no mirar atrás, de seguir el camino que conduce a DIOS, por medio de JESUCRISTO.

La historia de esa mujer que nos comentas es triste, sabe que tiene que cambiar de vida y confensarse pero no lo hace, le pide a DIOS unos años más para ponerse en paz con EL ¿Porque no hacerlo ya? Ojalá lo haga, mientras tanto esa barrera que se interpone entre el SEÑOR y ella, ese obstáculo que "alguien" interpone y construye en nuestro espíritu, ese miedo a entregarse totalmente a DIOS y que a todos no asalta tantas veces.

DIOS Padre de Justicia y misericordia, es más misericordioso que justo, porque si no fuera así ¿Quien se salvaría del castigo eterno?

¡BENDITOS SEAN DIOS Y JESUCRISTO!

Rubén dijo...

Por si no había suficiente con lo del hijo pródigo de la semana pasada. No quieres taza, taza y media. Muy buena homilía Andrés, porque habla de Dios porque llega al corazón.

Pepitina dijo...

"..mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis?." Si que se nota; siempre Su Palabra trae novedad que esponja el corazón, y nos permite sentir y ver y creer en eso que va brotando de Ella a Su tiempo, a Su manera y en aquello que Él desea; pero lo noto, Pater. Hago mias las palabras de la M. Teresa: "¿Cuál es el día mas bello? HOY. Seguro que esta respuesta suya brotó de La Palabra escuchada tantas veces. Otra pregunta le hicieron en esta misma entrevista: "¿cuál es el mayor regalo? EL PERDÓN." La M. Teresa está al tanto de las lecturas de la liturgia y de las homilías y tu sin enterarte Pater.
Algo nuevo, que solo puede ser de Dios, me está enseñando a vivir mi vida en ese HOY que es lo único que tengo, porque Él lo sostiene. Ello me da Paz y en ese momento que voy viviendo-ahora- mi entrega parece crecer y siento Su gozo.¡¡cuánto agradecimiento..cuánto!!
Veo dos diálogos importantes en el evangelio y en ambos me siento involucrada; Jesús ante los fariseos y maestros y ante la pecadora; preferiría ser la última sólo, pero cuántas veces esas duras palabras a los fariseos me asaltan:"El que esté libre de pecado que tire la primera piedra."
En el caso de la mujer,sólo puedo hacer silencio, como ella lo hizo.
El silencio y el pecado de la mujer solo encuentran Misericordia: "Tampoco Yo te condeno, vete en paz." Con cuánta razón nos hablaba ayer el evangelio de aquel comentario sobre Jesús:"Nadie habló jamás como habla este hombre." Así lo vivo yo,pues en distintos momentos ó actitudes mias, me da Su Palabra adecuada; PALABRA QUE ES ESPÍRITU Y VIDA, y que tiene esa certeza para mi.
El perdón: ser perdonados y perdonar..Todo ello es un don de Dios, no creo que lo dudemos, pero buscarlo es casi hallarlo y hemos de hacer ese camino. Hay dos ejercicios muy buenos que nos diste,Pater, uno de ellos en los Ejercicios últimos: escribir una lista de nombre..etc y un Camino del perdón-así lo llamaste-, nos valen de ayuda en esta búsqueda; te los pueden pedir a ti Pater.
No quiero dejar de alabar ese texto de S. Francisco de Paula, tan impresionante y tan rico, y que al reflexionarlo detenidamente nos hace ver la gravedad de vivir de los males recibidos en el pasado;el peligro de pensar que no va conmigo.. ó que es un tema superado, están también en su fondo.
También la oración de esta prostituta es hermosa...¡¡ya podríamos tener nosotros/as-de misa casi diaria- ese trato tierno,sincero y confiado con Dios!!Un Dios que siempre está y la ama a pesar de su pecado, del que el mismo Amor de Dios la hace tan consciente.
-¿cuál es mi momento mas bello? Ahora.-
¡¡buena semana!!

Olga dijo...

Desde hace varios días he traído a mi mente y estoy pidiéndole al Señor que traspase de la mente, a los ojos, al corazón y a mis labios este mensaje que a continuación escribo y que un día me llegó en uno de los archivos adjuntos que Andrés suele ponernos para ayudarnos a la oración, a levantar nuestros ánimos caídos,a crecer en la fe, a admirar la creación a través de las bellas imágenes u a otras cosas…:
“Me preocupa que no os hayáis encontrado cara a cara con Jesús a solas, podréis pasar muchas oras en la capilla, pero, ¿no habéis visto con los ojos de vuestra alma cómo os mira con amor. ¿Conocéis de verdad al Jesús vivo, no al de los libros, sino al que está en vuestro corazón? ¿Habéis oído las palabras amorosas que os dice? Pedidle la gracia.
Hasta que no oigáis a Jesús en el silencio de vuestro corazón no podéis oírle decir “tengo sed en los corazones de los pobres. El tiene sed de vosotros”. Esto se lo decía la Madre Teresa de Calcuta a sus religiosas. Y un día cualquiera nos lo dijo El Señor a través de Andrés con sus mensajes, y que en mi está calando tanto y vuelve a aparecer al meditar en el Evangelio de este domingo.
Cuando Jesús les dice a los publícanos y pecadores que acusan a esta mujer de adulterio “Aquel de vosotros que esté sin pecado, que arroje la primera piedra…. Ellos, al oír estas palabras, se iban retirando uno tras otro… y se quedó solo Jesús con la mujer, que seguía en medio. Incorporándose Jesús le dijo: “Mujer… Es aquí donde estas palabras tan bellas de la madre Teresa de Calcuta me ayudan a que busque el quedarme muchos ratos a solas con El para sentir esa mirada de amor y escuchar sus palabras. El Evangelio no nos dice que Jesús la miró, pero si que se incorporó y me lo imagino inmediatamente como la miraría y luego se dirige a ella y le dice “Mujer”, mujer de Dios, palabras y miradas de AMOR, DE COMPRENSIÓN, DE CARIÑO, DE PERDÓN, DE CERCANÍA, DE TERNURA, DE ANIMO, DE RESPETO, miradas y palabras de……….
Pidámosla la gracia de encontrarnos muchas veces, en muchos momentos con El A SOLAS y ojala SIEMPRE para que El nos ayude a vivir el “Hoy”, el “Presente” con actitud agradecida por aquello que pasó, que nos hizo acercarnos más a El aun en aquellas situaciones que creímos que nos derrumbaban. El estar a solas con El, el quedarnos a solas con El, nos ayuda a olvidarnos de todo lo que quedó atrás y nos anima a lanzarnos con fuerza y anhelo hacia lo que está por delante, a correr a la meta, a ansiarla, a anhelarla, a buscarla y así ganar el premio, que Dios nos ha preparado.
Es a su lado donde aprendemos a perderlo todo por EL, a considerarlo todo basura e irlo GANANDO A EL, Y EXISTIR SOLO EN EL POR EL Y PARA EL.
Y así como nos dice Andrés al final de su homilía, de la cual hoy el Señor nos pidió un sacrificio de no escucharla de sus labios, sino leerla y profundizarla.
El encuentro personal con Jesús en nuestra vida hace que empecemos a cambiar nuestra escala de valores y a saber elegir lo que es importante para el Señor.
Un fuerte abrazo para todos/as y que El nos conceda la gracia de ver con los ojos de nuestra alma como, con que amor nos mira Jesús y como nos trata con amor y ternura.
Olga

Anónimo dijo...

"Mirad, voy a hacer algo nuevo, ya está brotando,¿no lo notáis?.
Es una de las ideas que hace eco en mi en las lecturas de hoy. Desde el Señor todo es nuevo, y a todos puedo ofrecer esa mirada nueva, liberadora de mis prejuicios, saberes,rutinas o experiencias.
Quiero dejar que los demás me sorprendan con su ser y no ir yo por delante poniendo etiquetas,encasillando posturas, enjuiciando.
Que el Señor nos ayude a VER como él mira a las personas, comprendiendo, perdonando y sobre todo confiando en ellas.

Aloya dijo...

Pertenezco al grupo de personas que hoy no hemos podido escuchar a D. Andrés en la misa de las 11 en la Catedral y, que por lo tanto, nos tenemos que conformar, con leer su magnífica homilía, que es el regalo que el Señor nos hace HOY.
Yo reconozco que tengo predilección por el pasado. Probablemente, porque el cerebro es selectivo, y pone en marcha los mecanismos de autocuración automáticos del organismo, mi pasado me ayuda a mejorar - mi presente -. De mi pasado extraigo contínuamente aquéllos recuerdos y experiencias capaces de empujar mi vida para el HOY, y de crear la ilusión suficiente para encarar ese hipotético MAÑANA que está por llegar, pero que necesariamente hay que hablar de él. Es verdad que el pasado, dicen en Méjico que -pisado- que ya nunca volverá, pero me da claves en forma de experiencias, para vivir el HOY en plenitud, aprender de mis errores o aciertos y, dar gracias a Dios por vivir AHORA. Para mí, que soy torpe y débil, los errores ( pasado ), me ayudan a construir el HOY ( presente ), desde que me levanto, aunque siempre corriendo el riesgo de volver a repetirlos. Mi referente sigue siendo el ayer, para mejorar el HOY, seguro será una más de mis muchas equivocaciones.
El perdón y el olvido es difícil de conjugar en muchas ocasiones, pero lo que sí es cierto, es que una vez que se asumen ambos, el bienestar del alma y la salud del cuerpo se benefician de forma extraordinaria. Cuando estamos resentidos o tenemos odio y no perdonamos, solo hay uno que sufre, YO, el destinatario de mis iras no se entera, y no lo SUFRE en su propia carne, luego todo el malestar es para mí, está en mi corazón, en mi mente, luego el poder de sanación del perdón es inmenso. Creo que la generosidad del acto de perdonar y olvidar, hace muy feliz a Dios, que lo hace todos los días conmigo 70 veces siete y más.
En esta época en que vivimos tantos brotes de " feminismo radical ", analizando los pasajes de Jesús, en los que se relaciona o bien con prostitutas o mujeres conflictivas o samaritanas o mujeres en general ( Marta y María ), constato lo avanzado y actual que era en su postura. Hoy lo llamaríamos todo un gentleman. Considerado, justo, delicado, capaz de dar a la mujer su sitio en la sociedad, incluso en aquélla donde era invisible. Brilla su MISERICORDIA con las mujeres desvalidas, con las marginadas, ¡ Vamos !, que no hubo nunca un varón, capaz de arriesgar tanto por ellas, de enfrentarse a los fariseos de turno, de poner las cosas en su sitio, de darles su lugar. En ninguna campaña política, he podido ver ó escuchar a un hombre hablar de las mujeres tan bien y defenderlas frente al mundo como hizo Jesús. La campaña " feminista " de Jesús, no fue por igualar una cuota del % en los trabajos, simplemente resumió toda la problemática de la mujer, devolviéndole la dignidad en todos los aspectos de su vida. Me encanta como trata Jesús a la mujer, realmente su mensaje sigue siendo cada día más actual.
La carta de la prostituta es preciosa y emocionante. Dios que es pura Misericordia, le está regalando tiempo extra, para que sea un poquito feliz en esta vida tan dura, porque por lo demás, su salvación, El ya la tiene en su
nómina de los bienaventurados. Me imagino, el día que la llame, será memorable, curará sus heridas, vestirá su cuerpo y le devolverá de una " tacada ", todo lo que aquí le robamos. Será una nueva estrella en el firmamento.
Perdón por la extensión.
Un abrazo para todos.
Gracias D.Andrés por ayudarme a perdonar y olvidar.
Aloya.

Pepitina dijo...

Sí que es buena idea, querido anónimo, esta de "no ir yo por delante" y ver con Sus ojos, dejándome cada día sorprender...seguro que algo nuevo brotará en mi espíritu y en mi HOY.
--Quiero dejar que los demás me sorprendan con su ser y no ir yo por delante poniendo etiquetas,encasillando posturas, enjuiciando.--Buén propósito ese de no ir por delante...lo recordaré.
Ante estas palabras de Aloya:--Mi referente sigue siendo el ayer, para mejorar el HOY, seguro será una más de mis muchas equivocaciones.--, se me ocurre compartir contigo mi opinión, amiga,confiando en que no veas en ello corrección alguna, sino otra manera de ver nuestra reflexión.
No sé si la equivocación será tuya ó mia Aloya, pero a mi humano entender nuestro HOY no puede tener su referente en el pasado, pues entonces -al menos a mi me ocurre- no podría vivir mi HOY, como lo único que se me regala para vivirlo permaneciendo en el Señor, ya que es Jesús quien me sostiene en él. Estaría repartida entre el pasado y el presente..Tendría la tentación de vivir en el ayer nuevamente -con lo bueno ó lo malo- que pasó y desaprovechar el HOY. Sabes, prefiero vivir el HOY, como Su Don y sabiendo que es el Señor quien en este momento me sostiene en él. Me ayuda mas,si no caería en la tentación de liarme en lo que no tiene ya remedio, y hasta me quitaría la paz.
De todas formas , la "novedad" de mi pasado, ya tuvo su oportunidad, ahora quiero vivir a tope el Don de este momento, el AHORA; y agradezco al Señor y a vosotros que podamos compartirlo, desde lo que suscita Su Palabra y la homilía del Padre Andrés en nosotros.
gracias

Asun dijo...

Aunque sin poder escuchar este domingo la homilía de viva voz, después de leer las lecturas y el evangelio, un cúmulo de sentimientos me abordan.
Se juega en la primera lectura con el enfrentamiento de dos conceptos: viejo y nuevo.
Lo nuevo nos salva. Somos hombres nuevos.
En la segunda lectura, S. Pablo se presenta como un atleta en la carrera de la vida cristiana, incluso nos dice que él sigue corriendo, siempre hacia la meta, pararemos de correr en la misma frontera de la muerte. Mi vida de fe tiene que mirar hacia delante. El
pasado ya “no es”. El presente es lo que tengo, es cierto, pero debo vivir el presente para ir preparando un buen futuro, un futuro que , como nos han dicho, para un cristiano no acaba nunca.
El evangelio “toca” mi fibra dos veces; por un lado golpea mi conciencia ante “algo a lo que somos proclives el género humano: ser jueces de los demás, juzgar. Solo Dios puede hacerlo, solo Dios conoce las circunstancias de cada uno de nosotros hasta lo más
profundo de nuestra alma.
Busco en la Biblia y encuentro en Mt. 7, otra referencia a la tendencia que tiene el ser humano a juzgar a los demás, pero con una advertencia clara: “ No juzgueis , para que Dios no os juzgue, porque Dios os juzgará del mismo modo que vosotros hayais juzgado y os medira con la misma medida que hayais medido a los demas”.
Por otro lado, me apasiona la imagen que se plasma de Jesús: misericordioso, todo perdón, comprensión y con una personalidad transgresora, que rompe con lo establecido, que busca la sinceridad y no para en apariencias pese a quien pese. Trata a la mujer con la dignidad que merece como ser humano, la pone en su lugar, en una sociedad en la que no se la tenía en cuenta. Aún para quien no tenga fe, es Jesús una personalidad atrayente, que lidera.
¿ Con qué me quedo al final de la reflexión …Con AMOR y MISERICORDIA, dos sentimientos que pido al Señor, inunden mi alma.
Siempre gracias a mi Padre, y a mi director espiritual
Un fuerte abrazo a todos

samalea dijo...

Hablaba hace unos días con unos amigos y les decía que yo no quería volver hacia atrás ni para tomar impulso. Y esto me lo recordaba la primera lectura: "No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo; mirad que realizo algo nuevo” Esa sensación es la que también siento después de recibir el perdón de Dios en el sacramento de la reconciliación. Me siento nueva, aunque muchas veces me dure poco tiempo, pero es como si fuera libre.
Y es el Señor el que hace “algo nuevo”, como nos dice la primera Lectura, es lo que va haciendo la gracia de Dios en mi cuando acepto mis culpas, y me arrepiento de veras. Por eso me conmueven las palabras de Jesús: “No peques más” pues no me está pidiendo explicaciones, ni me echa en cara mis pecados. Simplemente me muestra su gran amor y su misericordia.
Y veo que seguir a Jesús es un proceso continuo que lleva toda la vida, un camino que como dice San Pablo: “No quiero decir que haya logrado ya ese ideal ... pero me esfuerzo en conquistarlo ... Todavía no lo he logrado. Pero, eso sí, olvido lo que he dejado atrás y me lanzo hacia adelante, en busca de la meta y del trofeo al que nos llama Dios desde el Cielo”.
Yo quiero llegar a la meta y mi esfuerzo es inútil si no me uno a Jesús y es El quien lo hace por mí. Y es verdad que el encuentro personal con Jesús cambia la vida y te hace ver las cosas de otra manera. No que las situaciones cambien sino que cambias tu forma de mirar la situación y de vivirla. Y lo sé por propia experiencia no sólo porque me lo hayan contado.
“¡Sí, grandes cosas ha hecho por nosotros Yahvé, y estamos alegres!”
Un abrazo. La paz