jueves, 9 de febrero de 2017

Domingo VI del Tiempo Ordinario (A)



12-2-17                         DOMINGO VI TIEMPO ORDINARIO (A)

            En el día de hoy celebramos la Campaña de Manos Unidas y la colecta será destinada a sufragar un proyecto que financiaremos las parroquias del occidente de Asturias, concretamente lo arciprestazgos de Villaoril, el Eo y el Acebo. Se quiere construir unas aulas en una escuela secundaria en el sur de Sierra Leona (África). El presupuesto del proyecto es de 126.374 €. Se responsabilizarían las Hnas. Misioneras del Santo Rosario.
            Hay un principio que se tiene muy claro en el Tercer Mundo y es que el hambre no se combate sólo con comida. Se combate también con la educación de los niños, de los jóvenes, de todos los habitantes de esos países y tierras.
            - ¿Cómo está la educación en Sierra Leona? En un informe de 2012 se decía: Sierra Leona inició importantes reformas a su sistema de enseñanza tras registrar uno de los peores resultados académicos de África occidental. El primer paso será añadir un año de cursos a la escuela secundaria a partir de 2013 y casi duplicar las horas diarias de clase […] En 2008, apenas uno por ciento de los sierraleoneses que rindieron el examen puntuaron por encima de lo que el Consejo de Examinación de África Occidental considera el mínimo para aprobar en cinco materias, entre ellas inglés y matemáticas […] La guerra civil contribuyó tanto directa como indirectamente en los malos resultados de los exámenes de 2008. El conflicto, entre 1990 y 2001, hizo que muchos estudiantes pasaran sus años de formación en condiciones extremadamente difícil, con esporádicos cierres de colegios. Para agravar la situación, profesores calificados abandonaron el país, y quienes los reemplazaron fueron capacitados en programas de entrenamiento ‘intensivos’. Aunque las condiciones mejoraron en los últimos años, todavía existe infraestructura dañada por el conflicto, y siguen vigentes políticas adoptadas en tiempos de guerra […] Una de las recomendaciones de la Comisión educativa fue añadir un año a la educación secundaria superior (hasta ahora de tres años), e incrementar la cantidad de horas diarias de clase, de cuatro a siete […] Imran Sesay, estudiante de 18 años del Colegio Secundario Hermandad Musulmana, integra el primer grupo de alumnos que deberán cursar un año extra. Pero como él paga sus propias matrículas escolares, no cubiertas por el gobierno, no cree que pueda afrontar otro año de estudios. En este país, los costos educativos son de 25 dólares anuales. ‘Si añaden un año, tendré que renunciar’, dijo. ‘Estoy todos los días en las calles intentando reunir dinero para sobrevivir, y al mismo tiempo pagar mis matrículas’[1].
            Es en este contexto donde se ha de situar el proyecto de la construcción de las aulas se va a hacer en Bo, capital de provincia y con una población 1.800.000 habitantes. Aquí hay varias escuelas. Una de ellas la llevan las Misioneras del Santo Rosario y es sólo para niñas. La educación secundaria tiene dos ciclos. Para el segundo ciclo, en la escuela de las Misioneras, había 1.500 candidatas en septiembre de 2015 y sólo 350 plazas disponibles. Para el primer ciclo la situación era igual de complicada. En esta escuela hay 1.500 alumnas, entre 10 y 15 años, compartiendo 15 aulas, lo que supone una media de 100 alumnas por aula. Esto dificulta mucho el aprendizaje. Además, el Ebola no está del todo controlado y no se puede evitar el contacto físico en el aula. Por todo ello, se nos piden ayuda para construir 8 aulas nuevas. Los beneficiarios (las chicas y sus familias) participarán acarreando agua para la construcción, transportando bloques y aportando piedras y otros materiales para los cimientos. El personal administrativo también ayudará y las religiosas darán su parte, pero toda esta colaboración sólo supone el 18,24 % del coste total. Para el resto se nos piden la ayuda arriba mencionada. Los beneficiarios serán 520 alumnas y 42 profesores, que ocuparán las 8 aulas. (En la carta adjunta la religiosa nos agradece de antemano la colaboración).
            - A continuación quisiera decir algunas palabras del lema de este año en la Campaña contra el Hambre: “El mundo no necesita más comida. Necesita más gente comprometida”. Hay cientos de millones de personas que pasan hambre en el mundo. De hecho, el hambre mata a más personas cada año que el sida, la malaria y la tuberculosis juntos. Aquí van algunas cifras: Dos tercios del total de personas que pasan hambre se encuentran en Asia, ya que es el continente más poblado. Sin embargo, es el África subsahariana la región del mundo donde se encuentra el porcentaje más alto de hambrientos: una de cada cuatro personas está desnutrida. La desnutrición es la causa del 45% de las muertes de niños y niñas menores de cinco años, más de tres millones cada año. En estos países hay 66 millones de niños y niñas que asisten al colegio con hambre. Solo en África hay 23 millones.
Por otra parte, hay un gran problema de desperdicio de alimentos, tanto en la producción, transformación y almacenamiento -que se da sobre todo en los países en desarrollo-, como en la distribución y en el consumo. En efecto 1.300 millones de toneladas de alimentos aptos para el consumo acaban en la basura cada año, lo que supone aproximadamente un tercio de la producción total de alimentos. Una pérdida y desperdicio ligados a estilos de vida individualistas, centrados en el consumo. Y, como dice el Papa Francisco, “los alimentos que  se tiran a la basura son alimentos que se  roban de la mesa del pobre”.
Antes de la agroindustria, las sociedades rurales, especialmente en África, América y Asia, mantuvieron una agricultura tradicional (con diversidad de semillas) y una ganadería (con diversidad de razas) menos productivas, pero más compatibles con la biodiversidad y con la necesidad de conservación de los recursos naturales, conscientes de que es la disponibilidad de recursos la que aseguraría su supervivencia. Era un modelo agrícola que basaba su funcionalidad en la gestión de los suelos –especialmente con la técnica del barbecho para facilitar fertilidad y evitar erosión–; la cría de ganado para consumo y fuerza de trabajo como animales de tiro; la pluviometría para el acceso al agua; los aprovechamientos forestales como leña, frutos silvestres, pesca y caza. En general, se trataba de una actividad agrícola dirigida a disponer de alimentos para consumo humano, minimizando los impactos negativos sobre el medio ambiente, especialmente la quema de rastrojos. Eventualmente, esta producción de alimentos de consumo era compatible con la producción de bienes de exportación (café, cacao, algodón, etc.), pero siempre dentro del mismo modelo de producción agrícola.
Desde la segunda mitad del siglo XX, la agroindustria como modelo de producción a la vez intensivo y extensivo, apoyada en la mecanización agraria, ha transformado el modo de producción de alimentos, su accesibilidad, su destino y la magnitud de su impacto medioambiental. No obstante, si bien la producción de alimentos duplica a la población mundial, hay 800 millones de personas que no pueden acceder a ellos. Y el método de la agroindustria está acabando con el planeta y sus recursos.
En Manos Unidas quieren comprometerse este año en: 1) hacer ver que los alimentos han dejado de ser comida para saciar el hambre de las personas, para convertirse en un activo financiero más con el que muchos inversionistas pueden especular para ganar dinero. 2) Quieren sensibilizar a la población sobre el alto nivel de consumo que refuerza modelos agroindustriales con consecuencias medioambientales; y capacitar a las comunidades sobre técnicas de mejora de la productividad agrícola compatible con la sostenibilidad medioambiental y de conservación de las cosechas. 3) Quieren promover un sistema alimentario que permita un aprovechamiento integral de la producción, evitando la pérdida y desperdicio de alimentos. Para ello apoyan prácticas agrícolas adecuadas de cosecha, de transformación, de transporte y conservación; y desean fomentar un consumo responsable y una vida más solidaria y sostenible mediante un cambio de hábitos de compra y consumo.
Respecto a este último punto el Papa Francisco propone en el número 211 de su Carta Laudato Si, sobre la ecología, una serie de acciones individuales para cuidar la creación: 1) Abrigarse un poco en lugar de encender la calefacción. 2) Reducir el consumo de agua. 3) Separar los residuos. 4) Cocinar sólo lo razonable para evitar desperdiciar alimentos (y añado yo: comprar sólo lo razonable, no dejar que se pierdan alimentos que vayan a caducar y no aprovechar la compra de ‘ofertas’, que en muchas ocasiones se pierden). 5) Apagar las luces innecesarias. 6) Reutilizar y reciclar.

[1] http://www.ipsnoticias.net/2012/03/educacion-sierra-leona-a-estudiar-mas/

5 comentarios:

Ana dijo...

Buenos dias !,,l como tu dices el mundo necesita gente que se comprometa ...que deje de vivir solo pensando en el hoy y ahora ...se necesita tener valores ....ética ....que los padres sean padres y estén pues hay mucho descontrol !,,, mucho egoísmo !,, mucha gente liviana de cocos mucho light en el camino.
No perdamos la esperanza

pepitina dijo...

Me gustan las explicaciones que nos das en Campañas como esta de Manos Unidas, o sobre Misiones etc..Nos introduces en lo que significan realmente y tu invitación nos lleva a actuar. Gracias,Pater
Buen finde amigos.

Feli dijo...

Que necesarios son estos proyectos para tantas personas con falta de todo.Os voy a contar una anécdota,que me pasó el otro día, fui a caminar,y me entró una pájara,que pensé que no podía llegar a casa,me pasa bastantes veces,y entonces era tanta la debilidad que sentía,que me recordó a todas esas personas que mueren de hambre,por Dios, que horrible tiene que ser esa muerte.Me pregunto,como en el siglo 21,no tengan agua potable,alimentos,vacunas,escuelas,hospitales etc.Por eso ya que los gobiernos no se preocupan de estás cosas,las personas de bien debemos de ayudar y preocuparnos de nuestros hermanos,no solo para lavar nuestras conciencias,sino por amor y misericordia,y pensar porqué el mundo está tan mal repartido.Un abrazo y que Manos Unidas,pueda seguir haciendo,tanto bien a tantas personas.

Anónimo dijo...

Querido Cura de Tapia,

Gracias por tu trabajo que nos acerca una vez más a la realidad del prójimo. Ojalá ese proyecto llegue a puerto y prometo colaborar en aquello que está en mi mano. A primera vista parece que no puedo colaborar en nada pero no es así, cada uno de nosotros podemos ayudar a que las cosas mejoren.
Gracias de nuevo.
Un abrazo para cada un@

Mary dijo...

Preciosa Homilía Padre ,que bien ha explicado la situación que hoy sigue habiendo en el mundo por causa de la pobrza,y muy bien también la explicación de Manos Unidas ,pues aun hoy después de cincuenta años de su fundación , y de su trabajo transparente ,hay gente que tiene miedo a que no llegue el dinero a su fin.
Tiene mucha razón el lema de éste año cómo el de tantos otros ,claro que no se puede despilfarrar pero tenemos que comprometernos .Mirar yo conocí a una señora que cuando tenia pan del dia anterior se comia ,no lo tiraba decia que habia mucha gente muriendo de hambre y ¿que hacia? El dinero que ahorraba del pan lo metia en un bote y lo daba en limosna . Que ejemplo ,ahorremos pero para compartir y unamos nuestras manos .
Un abrazo