miércoles, 14 de octubre de 2015

Domingo XXIX del Tiempo Ordinario (B)



18-10-2015                             DOMINGO XXIX TIEMPO ORDINARIO (B)
            El evangelio de este domingo termina así: “Jesús, reuniéndolos, les dijo: ‘Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos”. Y estas palabras tienen mucho que ver con el lema que este año ha escogido el DOMUND: Misioneros de la misericordia. El lema del año pasado fue ‘Misioneros de la fe’.
            * La explicación que se da a este lema es el siguiente“MISIONEROS... Son aquellos que en la Iglesia saben adelantarse sin miedo y salir al encuentro de todos para mostrarles al Dios cercano, providente y santo. Con su vida de entregan al Señor, sirviendo a los hombres y anunciándoles la alegría del perdón, revelan el misterio del amor divino en plenitud.
DE LA MISERICORDIA. La misericordia es la identidad de Dios, que se vuelca para ofrecernos la salvación. Es también la identidad de la Iglesia, hogar donde cada persona puede sentirse acogida, amada y alentada a vivir la vida buena del Evangelio. Y es, por ello, la identidad del misionero, que acompaña con amor y paciencia el crecimiento integral de las personas, compartiendo su día a día”.
            * Veamos algunos ejemplos concretos de estos misioneros de la Misericordia:
            - Xec Marqués, salesiano, comparte su vida con los habitantes de un barrio marginal de Guinea Conakry. “El día a día: sin luz, sin agua pública. En nuestro pequeño patio salesiano, los niños y jóvenes tienen un lugar fuera de la calle y de sus casas; donde quizás encuentren algo más de reconocimiento, serenidad y respeto del que están habituados. Misionero de la Misericordia mientras pongo orden en la larga fila de chicas y mujeres (y algún chaval) que esperan para llenar sus tinajas de nuestro pozo. Puedo pensar en las mil y una injusticias, en las mil y una miserias humanas que nos vuelven egoístas y agresivos cuando la vida se pone difícil y el pan a repartir es poco. Puedo buscar las causas de la pobreza, la marginalidad, la exclusión… que cotejo cada día, y lanzar mi grito de indignado. Y lo hago. Pero también dejo libre a mi corazón educado y alimentado en casa de Jesús y descubro la misericordia: sentimiento, inteligencia, y voluntad, para compartir el gozo de vivir, para cruzar la frontera y entrar en el país de la esperanza. La verdad de lo que somos se descubre siendo amados y dejándose amar. Y esto, el malvado, no puede comprarlo ni venderlo”.
            - Pedro Cano, misionero laico de OCSHA, denuncia la grave situación que padecen las miles de personas que se concentran en campos de refugiados en la frontera entre la República Dominicana y Haití en busca de un lugar digno donde vivir. “En un año donde los conflictos en Siria, en la frontera colombo-venezolana y en México-Estados Unidos, nos han mostrado el sufrimiento de los refugiados, desplazados y repatriados. Yo quería mostrarles la realidad de miles de personas en la frontera dominico-haitiana que se concentran en campos de refugiados esperando una respuesta que nunca llega. La mayoría son desplazados del propio Haití en busca de una oportunidad para salir de la pobreza. Como misioneros, debemos salir a un encuentro cargado de humanidad con nuestros hermanos que más sufren”.
- El padre Laureano es misionero redentorista. De su Astorga natal ha cruzado Europa para acompañar a los católicos de Albania. Cada día reza por cada uno de ellos que anhelan encontrarse con Dios. “Los católicos en Albania son menos del 10% de la población, y aún experimentan un fuerte éxodo desde las montañas a las periferias de la capital, Tirana. Somos 3 misioneros redentoristas, y compartimos el camino de la misericordia de Dios con una Iglesia joven y necesitada de conocer aún más el amor de Dios. La comunidad católica tiene muchas caras, bendecidas por su historia: desde los niños y jóvenes que asisten a las celebraciones estrenando el Evangelio hasta los adultos -sus padres y madres- que tienen una fe construida en el silencio de la represión y el aislamiento de la dictadura ateísta del pasado. Misericordia es acompañar a cada uno en su experiencia, desde la frescura de la fe nueva o desde la confianza de quien ha sufrido la opresión y el castigo (el martirio). Misericordia es leer en su corazón y responder a sus necesidades, especialmente al anhelo de ser personas nuevas a la medida de Cristo”.
* En la actualidad hay 13.000 misioneros españoles (y muchos miles más misioneros católicos de otros países) que están mostrando, con su vida, el rostro misericordioso de Dios Padre. Por ejemplo, en AMÉRICA: En Perú, 912 misioneros; en Venezuela, 905 misioneros, en Bolivia, 355 misioneros. En ÁFRICA: En R. D. del Congo, 154 misioneros, en Mozambique, 113 misioneros, en Sudán, 9 misioneros. En ASIA: En India, 93 misioneros, en Tailandia, 19 misioneros, en Corea del Sur, 18 misioneros. En EUROPA DEL ESTE: En Rusia, 20 misioneros, en Rumanía, 17 misioneros, en Ucrania, 14 misioneros. En OCEANÍA: En Australia, 23 misioneros, en Papúa Nueva Guinea, 2 misioneros.
* ¿Y qué hacen estos misioneros a lo largo y ancho de todo el mundo? Algo hemos visto en los tres ejemplos que acabamos de leer. En definitiva:
Los misioneros enseñan al niño que recorre varios kilómetros para ir a una escuela demasiado distante de su aldea. 
Aconsejan a una madre que teme por el futuro de su familia ante la llegada de un nuevo hijo. 
Corrigen al joven que ha dado unos pasos inciertos, para que no siga por un camino sin salida que le llevará a la infelicidad. 
Perdonan al que les ha robado, a pesar de haber confiado en él.
Consuelan al que lo ha perdido todo en el último terremoto. 
Sufren con paciencia las dificultades de aprender otra lengua sabiendo que es necesaria para comunicarse con el pueblo al que son enviados. 
Y rezan, rezan por todos, los vivos y los que nos han dejado.
Visitan a los enfermos, sobre todo a aquellos de los que nadie se acuerda. 
Dan de comer al bebé desnutrido que se debate entre la vida y la muerte. 
Dan de beber un vaso de leche al niño que llega a la escuela sin nada en el estómago. 
Visten al anciano sucio y harapiento que se ha recluido en su choza marginado por su tribu. 
Acogen al peregrino, al refugiado, al inmigrante, al que huye de la guerra y el sufrimiento.
Y entierran a los muertos como la última obra de misericordia que les queda, para expresar la dignidad de cada ser humano y su destino eterno.
            Y desde este modo, como nos dice Cristo en el evangelio de hoy, los misioneros son los servidores y los esclavos de todos.
¡Bendito sea Dios, que concede a su Santa Iglesia que tantos de nuestros hermanos hagan vida real y concreta el evangelio proclamada por Nuestro Señor Jesucristo!

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Síiii! Bendito sea Dios que concede al pueblo de Tapia un misionero de la Misericordia en su párroco D. Andrés. “Te damos gracias Señor, que haces el milagro de convertir el tiempo, las 24 horas del día de nuestro párroco D. Andrés, en un tiempo de Misericordia, en el que sentimos Tú cercanía, Tú bondad y Tú amor hacia cada uno de nosotros,desde su persona, sin necesidad de enviarlo fuera como haces con tantos de tus buenos sacerdotes misioneros. Amén”

Feli dijo...

A mi me preocupa,como nuestros corazones se van haciendo duros,viendo día a día tanto sufrimiento,que ya no cala la misericordia en él.¿Paran que vienen en pateras,para que huyen de sus casas,llegará lo que damos para esos países,?Amig@s me ha dolido
mucho,cuando aquel niño blanco,lo arrastro la marea y el mundo entero convulsionó,nos pasa igual cuando vemos a niños de color,que se quedan en el camino?Admiro a los misioneros a parte de predicar,están ahí para atender a los más desfavorecidos del planeta y dar la vida por ellos.Espero que no nos dé igual todo,que nuestro corazón,sea blando siempre, y que nuestras voces se hagan oír,para apoyar a nuestros hermanos y a nuestros misioneros. Bendito seas por siempre Señor,guíanos.

mary dijo...

Tenemos que hacer un alto en nuestras vidas aveces tan ajetreadas ,y pararnos a pensar en nuestros hermanos y hermanas misioneros ,en donde estan como viven jugandose la vida para consolar a los que les tocó vivir los horrores de la guerra alos que viven en la miseria sin esperanza ,pero ellos estan haí tambien para anunciarles la buena noticia que es JESUCRISTO ,enseñarles que él está con ellos y que los quiere muchisimo .Hermanos a ver si nosotros aprendemos a no quejarnos tanto y recemos todos por ellos y por tanto sufrimiento que hay en el mundo.Que DIOS nos bendiga.

Mary dijo...

Tenemos que hacer un alto en nuestras vidas, a veces tan ajetreadas, y pararnos a pensar en nuestros hermanos y hermanas misioneros: en dónde están, cómo viven jugándose la vida para consolar a los que les tocó vivir los horrores de la guerra, a los que viven en la miseria sin esperanza, pero ellos estan ahí también para anunciarles la buena noticia que es JESUCRISTO, enseñarles que él está con ellos y que los quiere muchisimo. Hermanos, a ver si nosotros aprendemos a no quejarnos tanto y recemos todos por ellos y por tanto sufrimiento que hay en el mundo. Que DIOS nos bendiga.

Anónimo dijo...

Ayer le escuché a un sacerdote amigo unas palabras, respecto a este evangelio y al Poder del PODER…y cómo nos puede tocar a todos.
Contaba él que el otro día había ido al hospital y al entrar en una planta oyó una voz agria: ¿Dónde va usted? ¿no ve que no se puede pasar todavía?. Él preguntó humildemente cuándo podría pasar, si tardaría mucho. La respuesta fue desabrida: Yo que sé! Cuando se marchen los médicos y eso nunca se sabe!
Todos, comentó este sacerdote, tenemos pequeños “poderes” y los usamos como un servicio humilde, misericordioso o nos sentimos importantes y usamos nuestros “podercillos” como un martillo….Cada uno vea.
Después de sus palabras, me hice muchas preguntas.

Anónimo dijo...

Querido Cura de Tapia,

Ha quedado perfectamente clara la diferencia entre misioneros y ong. Como siempre, alto y claro.
Un abrazo