jueves, 20 de agosto de 2015

Domingo XXI del Tiempo Ordinario (B)



23-8-2015                              DOMINGO XXI TIEMPO ORDINARIO (B)
VALORES HUMANOS Y CRISTIANOS (y V)
Homilía en vídeo
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Homilía de audio en MP3
Queridos hermanos:
            Con esta homilía terminamos la serie que hemos iniciado ya hace algunas semanas. Se podrían decir más aspectos y valores necesarios para los hombres. Hasta ahora hemos dicho los siguientes: austeridad, ecología, amabilidad, amor, en la enfermedad, con la lengua, llevando una vida ordenada, comportamiento con la TV e Internet y vivir de modo responsable. Con estos valores un hombre es mejor persona. Pero nosotros no nos conformamos con ser buenas personas, buenos hombres. Nosotros queremos ser buenos cristianos, al estilo de Jesús. Sin embargo, esta tarea nos sobrepasa y Jesús nos ha dejado algunas ‘ayudas’ para conseguirlo o, al menos, para ir en esa dirección. ¿Cuáles son esas ‘ayudas’? Aquí van algunas de ellas.
            10) Oración. Sobre este particular ya he hablado el verano pasado. Repetir únicamente la necesidad de ella para el cristiano, pues es el modo habitual para que Dios entre en contacto con el fiel y mantenga dicho contacto. Recuerdo una anécdota que escuché siendo seminarista o neopresbítero y que me llamó mucho la atención. Resulta que había (o hay) en Francia un monje que tenía una gran fama de orientar personalmente con mucho acierto a las personas que se acercaban a él, fueran personas de fe o sin ella. Pues bien, en cierta ocasión se le acercó un hombre, que se sentía roto por dentro y con mucha dispersión. Después de escucharle, el monje le “recetó” que hiciera 15 minutos diarios de oración personal. A esto el hombre respondió que no le era posible, que tenía sólo 10 minutos diarios para comer en medio de su trabajo y, además, siempre de pie, que el teléfono sonaba continuamente, que mucha gente dependía de él, que las preocupaciones lo abrumaban, que dormía muy poco y, en definitiva, que le era imposible sacar esos 15 minutos al día. A esto el fraile respondió que lo perdonara, que no sabía que la cosa era tan grave y que en vez de los 15 minutos diarios, le “recetaba” 30 MINUTOS. O hacemos oración diariamente, es decir, o escuchamos a Dios en nuestro interior y en medio de todo el ruido que nos envuelve, O NOS MORIMOS. De hecho, muchos de nosotros estamos ya muertos, porque no es vida lo que llevamos.
            Por lo tanto, oremos. Un cristiano ora sin desmayo y con constancia. Un cristiano pone su ser y su espíritu ante el Señor para que Él le dé la vida verdadera. Nadie se puede decir de verdad cristiano si no pasa un tiempo DIARIO ante el Señor. Sacamos tiempo para el ver los partidos de fútbol, para ver la TV, para ir a la playa o el prado y ponernos morenos, para nuestras aficiones, amigos y familias…, pues también hemos de buscar y encontrar tiempo para Dios.
            11) Eucaristía. Esta ha de ser alimento para el cristiano. 1) En ella el cristiano escucha la Palabra de Dios y puede reflexionar sobre dicha Palabra con la ayuda de la homilía. 2) En ella el cristiano recibe en su interior el ALIMENTO (Jesús) que permanece para siempre y le da vida eterna. Ya lo decía Jesús en el evangelio del domingo pasado: “Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna”. 3) En ella el cristiano vive su fe en medio de otros hermanos suyos: la Iglesia.
Hay gente que lee las lecturas antes de ir a la Misa y ora sobre ellas. Nada hay más importante que podamos hacer un domingo (u otro día) que ir a Misa: a celebrar la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, lo cual implica mi propia muerte a la vida del pecado y el nacimiento a una vida NUEVA, DIVINA Y ETERNA en los brazos de nuestro Padre Dios. ¡Ah, si fuéramos capaces de percibir esto en nosotros! No sé si conocéis aquellas palabras de Sta. Teresa de Jesús, que valoraba tanto la Eucaristía, y decía lo siguiente: si una persona viviera 80 años, podría durante los 40 primeros años de su vida prepararse para asistir a una Misa. A los 40 años celebrar una Misa, y los otros 40 años, hasta que se muriera, estaría dando gracias a Dios.
            Para SABOREAR la Eucaristía hay que pedir a Dios este don. Sólo Él lo puede conceder. Procurad ir a Misa en la semana en alguna ocasión. El día que lleguéis un poco a gustar al Señor en la Misa, y os dé igual que la Misa sea larga o corta, con este cura o con el otro, con guitarras, con órgano barroco, con coro o “a palo seco”…, ese día habréis empezado a gustar al Señor por el Señor y no por el “envoltorio”.
            12) Confesión frecuente. Un cristiano busca la confesión frecuente, porque necesita el perdón de Dios y la paz de su Espíritu. Muchos cristianos no buscan la confesión, porque no han tenido experiencias sanadoras y liberadoras auténticas de este sacramento. En ella encontramos la acogida de Dios Padre, que abraza, que comprende, que tiene paciencia una y mil veces, que orienta, que besa la herida, que sufre con nosotros, aunque los problemas permanezcan. En este sacramento experimentamos la ligereza de vernos libres del peso sobre nuestra conciencia. Experimentamos la alegría de la reconciliación, la fuerza de poder empezar de nuevo sin que nos atosigue el pasado. Hay una especie de leyenda o anécdota muy conocida a este respecto que dice así: a una mujer se le aparecía Dios y hablaba con ella. Su caso fue revisado por el párroco, por otros sacerdotes doctos y, finalmente, por el mismo obispo. A éste se le ocurrió plantearle lo siguiente a la mujer: “Para saber si es cierto que es Dios mismo quien se te aparece, pregúntale de qué pecados me he confesado ayer”. La mujer se lo preguntó a Dios y la vez siguiente que fue a hablar con el obispo y éste le preguntó la respuesta de Dios, que fue ésta: “Dile al obispo que no me acuerdo”. Así el obispo supo que las apariciones eran ciertas. Exactamente, una vez confesados, Dios se “olvida” para siempre de nuestros pecados.
Fijaros, para terminar este punto, qué preciosa es la oración absolutoria del sacramento: “Dios, Padre misericordioso, que reconcilió consigo al mundo por la muerte y resurrección de su Hijo y derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, te conceda, por el ministerio de la Iglesia, el perdón y la paz. Y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén”. Cuando yo recibo la absolución… siempre, siempre doy las gracias al sacerdote, pues, por su medio, Dios me ha dado su PAZ y su PERDON.
            13) Lectura espiritual. Es conveniente para el cristiano que quiere avanzar en su vida hacia Dios que lea libros religiosos. Por excelencia y por encima de todo está la Biblia. De seminarista yo leía todas las noches, antes de acostarme, dos capítulos del Antiguo Testamento y uno del Nuevo. Unas veces entendía más que otras, pero, como era Palabra de Dios, ésta caía en mi ser y empapaba mi espíritu de la gracia divina. Yo no me daba cuenta entonces, pero con el tiempo me encontraba orando sobre textos, que ni me acordaba conscientemente, o afloraban a mis labios en conversaciones, en catequesis, en homilías… Era la Palabra de Dios la que estaba en mí.
También al cristiano le ayudan otros libros: sobre santos o, mejor aún, escritos por santos: “Historia de un alma” de Sta. Teresita del Niño Jesús; las obras completas del Hno. Rafael; la “Vida”, “Fundaciones”, “las Moradas” de Sta. Teresa de Jesús; las poesías de S. Juan de la Cruz; las Florecillas de S. Francisco de Asís… Estas lecturas abren horizontes al cristiano, le enardecen el corazón y son cauce y vehículo de la gracia divina que se comunica a lo más profundo de nuestro espíritu.
            Si me permitís os pongo a continuación unos trozos de los “Dichos de luz y amor” de S. Juan de la Cruz. A mí me ayudaron mucho. Saboreadlos:
- Más agrada a Dios una obra, por pequeña que sea, hecha en escondido, no teniendo voluntad de que se sepa, que mil hechas con gana de que las sepan los hombres; porque el que con purísimo amor obra por Dios, no solamente no se le da nada de que lo vean los hombres, pero ni lo hace porque lo sepa el mismo Dios; el cual, aunque nunca lo hubiese de saber, no cesaría de hacerle los mismos servicios con la misma alegría y pureza de amor.
- El alma enamorada (de Dios) es alma blanda, mansa, humilde y pacien­te.
- Mira que no te entristezcas de repente en los casos adver­sos del mundo, pues que no sabes el bien que traen consigo orde­nado en los juicios de Dios para el gozo sempiterno de los esco­gidos.
- No te goces en las prosperidades temporales, pues no sabes de cierto que te aseguran la vida eterna.
- En la tribulación acude luego a Dios confiadamente, y serás esforzado y alumbrado y enseñado.
- En los gozos y en los gustos acude luego a Dios con temor y verdad, y no serás engañado ni envuelto en vanidad.
- Las señales del recogimiento interior son tres: la prime­ra, si el alma no gusta de las cosas transitorias; la segunda, sí gusta de la soledad y silencio y acudir a todo lo que es más perfección; la tercera, si las cosas que solían ayudarle le estorban, como es la consideraciones y meditaciones y actos, no llevando el alma otro arrimo a la oración sino la fe y la espe­ranza y la caridad.
- Si un alma tiene más paciencia para sufrir y más toleran­cia para carecer de gustos, es señal que tiene más aprovechamien­to espiritual.
- El alma que está unida con Dios, el demonio la teme como al mismo Dios.
- Hable poco, y en cosas que no es preguntado no se meta.
- No se disculpe ni rehúse ser corregido por todos. Oiga con rostro sereno toda reprensión; piense que se lo dice Dios.
- No se queje de nadie; no pregunte cosa alguna y, si le fuere necesario preguntar, sea con pocas palabras.
- Quien se queja o murmura, ni es perfecto ni aun buen cristiano.
- Quien huye de la oración, huye de todo lo bueno.
- Mejor es vencerse en la lengua que ayunar a pan y agua”.

7 comentarios:

Feli dijo...

Que precioso,y verdadero,los Dichos de Luz de S. Juan de la Cruz.Cuanto tengo que aprender de ellos.D. Andrés,cada vez me veo con más faltas para ser un poco mejor,pienso que tendría que estar metida en una burbuja,sobre todo para hablar menos y rezar más.La oración es necesaria para un cristiano,mi oración no es de mucho tiempo,pero el tiempo que la hago,quiero estar metida en ella,vivirla.
Amig@s del blog,hoy estoy cansada,ayer cogimos patatas,y tengo a toda la familia en casa de vacaciones,total,13 personas.Menos mal que la homilía del domingo me ayudó,y pongo a todos hacer cosas,pero la carga sigue siendo mía.Un abrazo,y que Dios nos de paciencia,en especial a mi,en estos días.D. Andrés,venga para mi casa a poner un poco de orden,como a su primo.

Ana dijo...

Que bien escribes Andrés ..cuanta claridad ! Sabes mi abuela Servanda decía que uno debe comenzar en oración ... ,recuerdo que yo,le decía con gran preocupación todo el día rezando ? ..ella sonreí y me contaba .... Mira Farruca a la mañana cuando te levantas saludas al Señor y a nuestra Madre ... Luego empiezas todas las tareas ya sea de colegio ..de trabajo que cada ser tiene junto al señor dando gracias ...y pudiendo su ayuda ..y presencia. Al finalizar las cosas pesadas del día te tomas un ratito te sientas y oras .. Si tienes tiempo (como ella hacia rezas un rosario .. Sino te quedas En silencio ... Y escuchas al señor ... Verás como lo que queda del día lo pasas en paz .. Y mejor pues en la Oración encueras alegría y fortaleza para seguir .... Hasta que ya finaliza el día ... Antes de dormir dices tus oraciones y duermes en paz ....
Hoy a mis 60 años sigo sus consejos ...
Siempre hay tiempo para la oración .... Una vez que lo haces síentes llena el alma ....de Dios

Milagros dijo...

Para mi son los cuatro pilares de mi fe igual que so necesarias al menos cuatr comidas al dia,bueno eso para nosotros que somos afortunados. La oracion que a veces tanto trabajo me cuesta porque no se callar y no escucho.otras veces no saco nafa pero a lo largo del dia el Sr. me va.mostrando lo que quiere de mi.La Santa Misa.es como el plato fuerte del dia.el que mas nos alimenta. En una ocasion lei un librito titulado la Santa Misa y cambio radicalmente mi vision de ella.procuro vivirla momento a momento y si todos descubrieramos lo que significa en la vida del cristiano no se cabria en los templos. La confesion.que bien queda una cuando se despoja de tanto lastre. Una vez oi a un sacerdote decir que a la confesion ibamos a quedar mal y a mi me quedo granado porque muchas veces al hacer el examen nos justificamos y no vemos ni un pecado.y la lectura espiritual es como el postre de una buena comida que tanto nos satisface.que tanto bien hace al espiritu y nos ayuda a levsntar el animo. Gracias Andres por tanto como nos ayuda dia a dia.queDios le siga dando ese don para llegar a los demas

Anónimo dijo...

ANDRÉS: a LO LARGO DE MI VIDA HE "SENTIDO" DIRECTAMENTE ALGUNAS COSAS QUE CONTIENE TU HOMILÍA.-

Antes de ayer me hice una reflexión sobre el evangelio de la CENA de BODAS, y del que se presentaba sin vestir adecuadamente.- Me dí cuenta de que el Señor nos llama a su banquete, y tenemos que ir "bien vestidos".- Anteriormente, sin mucha reflexión, veía el hecho desde el punto de vista humano de la vestidura.-

Igualmente, tenía una pequeña "desolación" que me viene a menudo, y recordé lo que me decía San Ignacio" EN TIEMPO DE DESOLACIÓN NO HACER MUDANZA.-LAS "DESOLACIONES SE REFIEREN A LO QUE "HICE MAL A LO LARGO DE MIS 85 AÑOS...eL 29 LOS CUMPLO.- GRACIAS

Pepitina dijo...

Muy bueno tu comentario Feli y ¡simpático! Tú insístele a D. Andrés y que vaya a poner orden en tu casa...Te quedarás descansadísima y además con un merecido descanso.
Esta ha sido una homilía que corona realmente todos estos valores humano/cristianos, que estas semanas hemos ido recibiendo. Gracias, Pater.
Buen fin de verano para todos.

feli dijo...

Pepitina,cuento estas anécdotas,porqué estos últimos domingos,el Padre,lo habló en las homilías,y que difícil es llevar las cosas a buen puerto,y eso teniendo una familia buenísima,me siento tan feliz teniéndolos aquí,pero el desorden me mata.Un abrazo y a ver cuando nos vemos,para darnos un abrazo.

Pachin dijo...

Ya sé que: " lo que haga la mano derecha, no lo debe saber la izquierda "; San Juan de la Cruz, lo dice con otras palabra, pero que viene a decir igual. Pero... la presunción humana, nos lleva de contar un montón de historias, para que al gente sepa lo que hace tanto " la mano izquierda como la derecha", por eso D. Andrés mucho tiene que " sachar " en nuestra conciencias, para arrancarnos esas " malas hierbas " de nuestra presunción y de nuestra " autocomplacencia ". Los que están donde deben de estar, nunca se les oye decir: hice esto, haremos lo otro etc; No, lo hacen y punto y al final aparece la" obra bien hecha ". Y El, sabe quien la hizo y por que. Ahí aparece y está la humildad, que es definitiva por la que un hermano se acerca a ti, sabiendo que lo vas a recibir con todo el cariño.