jueves, 5 de febrero de 2015

Domingo V del Tiempo Ordinario (B)



8-2-2015                                DOMINGO V TIEMPO ORDINARIO (B)
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Homilía de audio en MP3
Queridos hermanos:
            En el día de hoy quisiera fijarme en dos ideas principalmente.
            En primer lugar os hablaré sobre los enfermos. Las lecturas y el evangelio de hoy nos hablan de ello. Además, el próximo miércoles 11 de febrero celebramos a la Virgen de Lourdes, la cual está muy ligada a los enfermos. Grandes peregrinaciones de enfermos viajan de todas las partes del mundo buscando la curación y el consuelo a Lourdes.
Todos nosotros hemos estado enfermos en algún momento de nuestra vida: bien sea por una enfermedad leve o bien sea por una enfermedad grave; bien sea por una enfermedad pasajera (que ya se curó) o bien sea por una enfermedad crónica. Todos nosotros estaremos enfermos en algún momento de nuestra vida. Asimismo constantemente tratamos con gente enferma: familiares, amigos, conocidos… y hemos de prepararnos de algún modo para tratar a los enfermos. Hace tiempo recogí una serie de indicaciones muy valiosas de una hoja parroquial en la que se instruía al grupo de la parroquia que visitaba a los enfermos. Voy a apuntar aquí algunas de estas indicaciones.

            - “El enfermo tiene una sensibilidad especial para captar quién se le acerca por compromiso social, o sea para ‘cumplir’, o el que lo hace para hacerle un favor, o sea por ‘compasión’, o el que va con aires de superioridad, ya que ‘él está sano’, o el que le visita con plena disponibilidad y con afán de compartir”.
            - “Al enfermo se le ha de dar ocasión de hablar de su enfermedad, de sus dolores, de sus preocupaciones y temores. Hay que demostrar interés, con sinceridad y delicadeza. Hay que saber aceptar lo que afirma sin discutírselo, pero a la vez sin reafirmarle aquello que nos parece que es exageración”.
            - “No se puede imponer al enfermo el tema de la conversación. Se le ha de dar libertad de elección. No podemos cansarlo con nuestra conversación. No debemos hablarle de temas religiosos a la fuerza”.
            - “Hemos de velar para que, en lo posible, el enfermo siga viviendo los problemas de la sociedad entera, y en especial de su ambiente de trabajo y amistades. En caso contrario sufriría al verse fuera de juego de esta sociedad o de su comunidad. Todavía sufriría más de ser nosotros quienes ‘le expulsáramos’ al no decirle o explicarle las cosas que pasan con la excusa de ‘no preocuparlo’”.
            - “Incluso cuando el enfermo no tiene interés, hemos de procurar interesarlo por los problemas de la vida ‘normal’. Es malo para él encerrarse en sí mismo y en los problemas domésticos”.
            - “No le debemos mentir en lo referente a su situación y estado. No se trata de decirle ‘toda’ la verdad, pero sí de que ‘todo lo que le digamos sea verdad’. Hemos de decirle la verdad que él sea capaz de aceptar y asimilar. Tendremos que animarle y darle esperanza, pero nunca engañarle”.
            - “Al visitar a un enfermo hemos de saber escuchar con atención y hablar con calma y sin nervios. Muchas veces, como no ‘dominamos’ la situación, nos ponemos nerviosos y tendemos a hablar mucho y gritando”.
            - “El enfermo tiene necesidades fisiológicas de todo tipo que se le pueden hacer urgentes durante nuestra visita. Hemos de estar al tanto y tenerlo presente”.
            - “La visita al enfermo no es para que nosotros hablemos y le obliguemos a escucharnos. La visita es fundamentalmente para que el enfermo tenga ocasión de hablar y pueda encontrar oyentes acogedores”.
            - “Lo que se ve, lo que se oye y lo que se dice en la habitación de un enfermo es secreto. No podemos luego hacer comentarios”.
            - “No podemos hacer la visita tan sólo ‘por amor a Dios’. Más bien ha de ser por amor al prójimo ‘con el amor de Dios’”.
            - “Cuando se trata de un enfermo creyente, se ha de intentar ayudarle a progresar y a madurar en la fe y en su situación de enfermo. Si estamos ante un no creyente, debemos ofrecerle que comparta nuestra fe. Si no quiere hacerlo, le seguiremos visitando con la misma disponibilidad”.
            En segundo lugar hablaré de la Campaña contra el Hambre, porque el hambre en el mundo no se ha acabado. Hoy siguen muriendo personas en el mundo por no tener sus necesidades básicas cubiertas.
            En este año, como en otros anteriores, nos hemos reunido las parroquias de la zona occidental de Asturias para sacar adelante el siguiente proyecto: se trata de ayudar en Etiopía, en la localidad de Wolisso, a hacer 2 pozos artesanales, a proteger 5 manantiales y a reparar 14 sistemas de agua estropeados. De este modo se beneficiarían 33.346 personas y supondría un costo de 107.481 €. El responsable del proyecto es el Dr. Sahayan Joseph Bella, que trabaja en el Hospital Católico de san Luke y en la Escuela de Enfermería de Wolisso.
            Las gentes de esta zona viven de la agricultura, pero a nivel de subsistencia, ya que la cosecha no es suficiente para mantenerse durante el año. Además, no tienen fácil acceso al agua potable y limpia. Gran parte de la población utiliza el agua contaminada de manantiales no protegidos o de los ríos. Como consecuencia de ello, los principales problemas de salud de los habitantes de esta zona se deben a la ingesta de agua contaminada y a la falta de higiene, lo cual origina tifus, parásitos abdominales, infecciones respiratorias y malaria. Las mujeres y las niñas son las que tienen que ir a buscar el agua, teniendo que andar una o dos horas como mínimo y dos veces al día. 

            En el proyecto se beneficiarían 7 municipios, se trabajaría en colaboración con las autoridades civiles. Cada sistema de agua contaría con 4 grifos, un lavadero de ropa, una ducha y un abrevadero. El proyecto incluye también dos talleres de capacitación a fin de formar a los trabajadores del departamento de salud del hospital y a los 60 responsables del agua de los 7 municipios en los temas de la higiene y en la prevención de enfermedades derivadas del agua contaminada. Las gentes del lugar aportarían mano de obra para abrir las zanjas, en la construcción de las diferentes estructuras, en el acarreo de las piedras necesarias y con una pequeña cantidad de dinero (80 €).

            De esta forma se conseguirían una serie de objetivos: 1) Mejorar el acceso de la población al agua limpia y potable. 2) Impartir unos conocimientos básicos sobre la prevención de enfermedades ocasionadas por el agua. 
            ¿Cuánto dinero del que damos en la cesta llega al proyecto? Nos lo dice la Delegada de Manos Unidas de Asturias en una carta que nos escribió a los sacerdotes: “El año pasado los gastos de sensibilización y administración en Asturias ascendieron al 1,52 %. De cada 100 € llegan 98,48 €, que se destinaron íntegramente a los 16 proyectos para el desarrollo que nuestra región financió”. Aquí, en el concejo de Tapia de Casariego comprendemos estos fácilmente viendo y comprobando todos el trabajo voluntario y desinteresado que hacen, año tras año, las mujeres de Manos Unidas.
            Os animo a colaborar con la Campaña de este año.

2 comentarios:

Feli dijo...

Sobre Manos unidas,yo que llevo pidiendo por las casas de mi pueblo,el primer comentario de algunas personas, es LLEGARA,yo les comento,a esas personas ,o a otras que veo en la calle,que me dicen lo mismo,a ver cuanto damos de nuestro dinero al año para ayudar a los demás,10,20,50,100 euros,y con ese dinero que destinamos para la gente que sufre las consecuencias de la pobreza,nos hace falta estar preocupados,por si llegará, o no.Tenemos que ser humanos y ayudar al que sufre, y no preocuparnos tanto de nuestro dinero,que no nos supone tanto en nuestra economía,y muchas veces lo gastamos en tonterías.Ejemplo,el vestido de disfraces que compre yo.A ver si os hago sonreir.Un abrazo para todos.

Pepitina dijo...

¡Qué temas tan importantes hemos tocado con tu homilía, pater!
Los enfermos, que en algún momento de la vida "nos tocan de cerca". Los consejos, ya los conocía de tu pluma, pero éste precisamente, no lo recordaba y qué importante es:
“No podemos hacer la visita tan sólo ‘por amor a Dios’. Más bien ha de ser por amor al prójimo ‘con el amor de Dios’”.
Y el Hambre del mundo... este año como nunca pido a Dios que toque y ablande nuestros corazónes para colaborar cada uno en la medida de nuestras posibilidades.Ante el hambre física no podemos hablarles de nada ni de Nadie si no estamos intentando antes saciarla en cierta medida.Confiemos que esos proyectos lleguen a buen fin, como propone Manos Unidas.
Buena semana amigos.