miércoles, 10 de febrero de 2016

Domingo I de Cuaresma (C)



14-2-2016                              DOMINGO I CUARESMA (C)
            Celebramos hoy el primer domingo de Cuaresma. Asimismo, en el día de hoy, se celebra la Campaña contra el Hambre. Sobre estas dos ideas hablaré en la homilía de hoy.
            - El sábado 6 de febrero recibía un correo electrónico de una persona que me escribía lo siguiente: “Oye, te agradecería me dieses una pista sobre qué debo hacer en Cuaresma o qué ‘sacrificio’ me propongo. Gracias”. No tuve que pensar mucho. Le dije: “Es muy sencillo este año. El Papa nos propone para todo el año la práctica de las obras de misericordia. Yo te propongo que escojas una o dos y las vivas en esta Cuaresma”. Sí, también he pensado en este primer domingo de Cuaresma exponeros este bello texto del Papa Francisco sobre las obras de misericordia… para vivirlas en esta Cuaresma, en el Año Santo y toda nuestra vida.
            En la Bula del Papa Francisco convocando al Jubileo extraordinario de la Misericordia (Misericordiae Vultus), y concretamente en su número 15 dice lo siguiente: “En este Año Santo, podremos realizar la experiencia de abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno dramáticamente crea. ¡Cuántas situaciones de precariedad y sufrimiento existen en el mundo hoy! Cuántas heridas sellan la carne de muchos que no tienen voz, porque su grito se ha debilitado y silenciado a causa de la indiferencia de los pueblos ricos. En este Jubileo la Iglesia será llamada a curar aún más estas heridas, a aliviarlas con el óleo de la consolación, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la solidaridad y la debida atención. No caigamos en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye. Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo.
Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina. La predicación de Jesús nos presenta estas obras de misericordia para que podamos darnos cuenta si vivimos o no como discípulos suyos. Redescubramos las obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos. Y no olvidemos las obras de misericordia espirituales: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar a  Dios por los vivos y por los difuntos.
No podemos escapar a las palabras del Señor y en base a ellas seremos juzgados: si dimos de comer al hambriento y de beber al sediento. Si acogimos al extranjero y vestimos al desnudo. Si dedicamos tiempo para acompañar al que estaba enfermo o prisionero (cfr Mt 25,31-45). Igualmente se nos preguntará si ayudamos a superar la duda, que hace caer en el miedo y en ocasiones es fuente de soledad; si fuimos capaces de vencer la ignorancia en la que viven millones de personas, sobre todo los niños privados de la ayuda necesaria para ser rescatados de la pobreza; si fuimos capaces de ser cercanos a quien estaba solo y afligido; si perdonamos a quien nos ofendió y rechazamos cualquier forma de rencor o de odio que conduce a la violencia; si tuvimos paciencia siguiendo el ejemplo de Dios que es tan paciente con nosotros; finalmente, si encomendamos al Señor en la oración nuestros hermanos y hermanas. En cada uno de estos ‘más pequeños’ está presente Cristo mismo. Su carne se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga... para que nosotros los reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado. No olvidemos las palabras de san Juan de la Cruz: ‘En el ocaso de nuestras vidas, seremos juzgados en el amor’”.
            - Por lo que se refiere a la Campaña contra el Hambre, os diré que en la zona occidental de Asturias las parroquias nos hemos comprometido con el siguiente proyecto presentado por las mujeres de Acción Católica, por Manos Unidas: Se trata de construir 20 pozos de agua en Malawi, que es un país de sureste de África. El coste del proyecto estaría en 96.966,00 € y beneficiaría a unas 55.000 personas. La economía del país depende principalmente de la agricultura, la cual emplea casi al 85% por la población. Malawi tiene una corta estación lluviosa y una larga estación seca. Con el cambio climático se ha acentuado un aumento de las inundaciones, las sequías y la variabilidad de las lluvias. El 40% de la población carece de acceso al agua potable, lo cual provoca el consumo de agua contaminada y un aumento de enfermedades. Más de dos tercios de los pequeños agricultores no pueden producir lo necesario para subsistir. Mayormente son las mujeres y las niñas las encargadas de ir a buscar el agua que necesitan.
            En el año 2009 se hizo un estudio en la diócesis de Dedza (Malawi), por parte de Caritas, y se vio que una de las necesidades más urgentes era el acceso al agua. Sobre todo había 20 lugares en donde la carestía de agua era muy importante. Habría que hacer pozos de una profundidad entre 40/50 metros. Aparte de la construcción de los pozos se harán tareas sensibilización, de cursos para la gestión y mantenimiento de los pozos. Los beneficiarios aportarán los terrenos, las piedras, los ladrillos y la arena para la construcción.
            Con estos 20 pozos se pretenden resolver o paliar los siguientes problemas: falta de acceso al agua potable, largas caminatas para conseguir agua, utilización de agua contaminada, porcentaje elevado de enfermedades de origen hídrico, absentismo escolar, bajo saneamiento, baja productividad, pérdida de tiempo.
            Os recuerdo que ya el año pasado el proyecto en el que colaboramos en la Campaña contra el Hambre también fue de construir pozos y de arreglar manantiales. Si hacemos esto, si logramos que este proyecto salga adelante entonces estaremos haciendo una cosa muy importante: estaremos haciendo caso a Jesús, cuando nos dice: “Porque tuve sed y me disteis de beber” (Mt. 25, 35). Además, practicaremos en esta Cuaresma una de las obras de misericordia, como nos recuerda el Papa Francisco para todo este año santo de la Misericordia: “dar de beber al sediento” (MV 15). Y el mismo Papa Francisco nos recuerda en su reciente encíclica Laudato si (n. 30) que “el acceso al agua potable y segura es un derecho humano esencial, fundamental y universal, puesto que determina la supervivencia de las personas y por esto es condición para el ejercicio de los otros derechos humanos”.

3 comentarios:

Pepitina dijo...

Bonita homilía, pater!! Gracias por acercarnos a esas palabras tan importantes del Papa, que hemos de vivir este Año y como una Gracia en este tiempo de preparación para la Pascua. Nos ayudarán a ir muriendo a nosotros mismos, ocupándonos de otros; así muriendo con Jesús, también resucitaremos con Él y con aquellos a quienes mostremos Su Misericordia.
Me ha encantado como has conectado esa Obra de Misericordia de "Dar de beber al sediento", con nuestra colaboración y ayuda a los proyectos de Manos Unidas. Además nos haces conscientes de lo importante que es nuestra colaboración y cuánto quedamos beneficiados al hacerlo. Nos ayudará a "pasar" el examen que nos harán al final de nuestras vidas, sobre el Amor. Y, esto no es poco...
Gracias,Pater.
Buena semana amigos

Feli dijo...

Que bonitas palabras Pepitina.Amig@s,os diré que la palabra misericordia,lo envuelve todo,el escuchar,el visitar,la sonrisa,la limosna,el dar felicidad y recibirla.Que os voy a decir de la campaña contra el hambre,pues que con nuestras aportaciones,damos de beber al sediento,y eso es lo que nos pedía Jesús.Pequeñas cosas que son tesoros para muchas personas.Os voy a contar una anécdota que me pasó ayer,tan pancha me levanto,y hago una empanada para mi marido y para mí,de chorizo y panceta,sin darme cuenta que era vigilia,pues tuve que hacer un sacrificio para no comerla,olía de maravilla.Bueno espero que os riáis un poco.Un abrazo,y que Dios nos bendiga .

Anónimo dijo...

Pues yo, haciéndote caso Andrés, he elegido esta OBRA DE MISERICORDIA, me falta reflexionar sobre otra espiritual. Sobre ésta corporal he encontrado cosas preciosas que me animan a vivirla esta Cuaresma.
Corporal: ACOGER AL PEREGRINO, AL FORASTERO
“Fui forastero y me hospedasteis” (Mt 25,35)
“En verdad os digo, que cada vez que lo hicisteis con cada uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis.”, (Mt 25, 40)
“Salgamos pues, hacía Él, fuera del campamento, cargados con su oprobio; que aquí no tenemos ciudad permanente, sino que andamos en busca de la futura. Por medio de él, ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de unos labios que confiesan su nombre. No os olvidéis de hacer el bien y de ayudaros mutuamente; esos son los sacrificios que agradan a Dios.” (Heb 13,13s)
Este forastero tiene necesidad de ser acogido y tratado con amor, en nombre del Dios que lo ama (“Dios que ama al emigrante”: Dt 10,18). Deberá ser defendido ante grandes dificultades..(Gen 19, 8s. “…pero no hagáis nada a estos hombres que se han cobijado bajo mi techo”) –los visitantes de Lot eran ángeles.-¡qué bonito!
Y no se dudará en molestar a amigos si no se tiene los medios para ayudar a un forastero inesperado (cf. Lc 11, 5). Jesús mismo aprueba los cuidados de la Mujer pecadora (Lc 7,44-46) y la acogida de los Discípulos de Emaús (Lc 24,13-33); “Que vuestro amor no sea fingido…practicad la hospitalidad” (Rom 12,9.13). Con gestos de acogida.
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Ayudará también “ACOGER AL PEREGRINO” en el corazón, para que la Obra de Misericordia que el Señor me inspira sea más de su agrado:
“abrir mi corazón como un espacio acogedor y de puertas abiertas para que muchos entren en mi vida y encuentren Su Amor, que habita en mi..…un espacio y puerta abierta para que todo Don que Dios me ha regalado vaya a servir y amar a los demás que van pasando por mi vida cotidiana. La imagen del Corazón de Jesús abierto por mi amor….es significativo: entrar y salir….Así es mi Dios.” (Grupo oración)
Me ayudará también aquella anécdota de un misionero: “ Si tengo sitio en tu corazón, también lo tendré en tu coche” (casa, conversación, tiempo, escucha, mesa).
Qué cosas tan bonitas nos puede pedir el Señor! Ahora a vivirlas. Él nunca nos pide lo que no podamos entregarle, con Su gracia y nuestro esfuerzo.
Buena semana. Gracias Andrés, eres un regalo para quienes te tratamos y recibimos tus consejos y palabras.