23-7-17 DOMINGO
XVI TIEMPO ORDINARIO (A)
Como
os decía el domingo pasado, voy a repetir lo dicho en los ejercicios
espirituales que impartí en Oviedo y en Lugo en esta Cuaresma. Hoy, de la mano
del Papa Francisco, hablaré un poco de lo dicho por san Pablo a los corintios
en el capítulo 13. Se trata del famoso himno de la caridad, que se lee en
tantas bodas.
Quisiera en este momento
profundizar un poco en este bello texto de la Palabra de Dios, que dice así: “El amor es paciente, es servicial; el amor
no tiene envidia, no hace alarde, no es arrogante, no obra con dureza, no busca
su propio interés, no se irrita, no lleva cuentas del mal, no se alegra de la
injusticia, sino que goza con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo
lo espera, todo lo soporta” (1ª Co 13,4-7). Sí, aquí el Señor, por la pluma
de san Pablo, nos habla de amor y los esposos lo utilizan en tantas ocasiones
para acompañar su consentimiento matrimonial. En la Exhortación Postsinodal Amoris Laetitia (nn. 90-119) el Papa
Francisco explica el significado de cada palabra de san Pablo. Vamos a escuchar
lo que nos dice el Papa: En este himno se ven “algunas características del amor verdadero” (n. 90).
Hemos de escuchar todo lo que se
dice hasta el final. No podemos formarnos ya una idea por una de las palabras.
Esto es como un puzle, que sólo tiene sentido cuando se termina. Lo que
percibimos ahora, lo que entendemos ahora… es cierto, pero es parcial.
Esperemos hasta el final para tener una visión completa.
Descubramos
con estas palabras cómo tenemos que amar y cómo no tenemos que amar, cómo nos
aman bien y cómo nos aman mal. Tan importante es saber lo que debe de ser, como
saber lo que NO debe de ser.
No tengamos miedo a lo que
descubramos aquí. Estamos siempre escondiéndonos y mostrándonos de un modo u
otro, según a quien, para ser aceptados y con miedo a ser rechazados. Podemos
descubrir que nuestro matrimonio, amistad… no es verdadera según este relato
del amor. No tengamos miedo. Vamos a partir de esta la realidad que descubrimos
en julio de 2017, y desde ahí podemos cambiar, mejorar, transformar, avanzar...
Durante varios domingos
profundizaremos en este texto y haremos trece paradas para descubrir un poco
más qué es y cómo es el amor.
1.-
Paciencia
2.-
Actitud de servicio
3.-
Sanando la envidia
4.-
No hace alarde ni es arrogante
5.-
Amabilidad (no obra con dureza)
6.-
No busca su propio interés
7.-
No se irrita (sin violencia interior)
8.-
No lleva cuentas del mal (perdón)
9.-
Alegrarse con los demás
10.-
Disculpa todo
11.-
Confía
12.-
Espera
13.-
Soporta todo
1.-
Paciencia.
La paciencia la tiene Dios, que es “lento a la ira” (Ex 34,6; Nm 14,18).
Dios da tiempo al arrepentimiento. Por eso, la paciencia de Dios es signo de su
misericordia con el pecador. A partir de la paciencia de Dios, el Papa saca una
serie de indicaciones muy prácticas de cómo hemos de vivir la paciencia con los
demás: La paciencia “se muestra cuando la
persona no se deja llevar por los impulsos y evita agredir” (n. 91). “Tener paciencia no es dejar que nos
maltraten continuamente, o tolerar agresiones físicas, o permitir que nos
traten como objetos[1].
El problema es cuando exigimos que las relaciones sean celestiales o que las
personas sean perfectas, o cuando nos colocamos en el centro y esperamos que
sólo se cumpla la propia voluntad. Entonces todo nos impacienta, todo nos lleva
a reaccionar con agresividad. Si no cultivamos la paciencia, siempre tendremos
excusas para responder con ira, y finalmente nos convertiremos en personas que
no saben convivir, antisociales, incapaces de postergar los impulsos, y la
familia se volverá un campo de batalla […] Esta paciencia se afianza cuando
reconozco que el otro también tiene derecho a vivir en esta tierra junto a mí,
así como es. No importa si es un estorbo para mí, si altera mis planes, si me
molesta con su modo de ser o con sus ideas, si no es todo lo que yo esperaba.
El amor tiene siempre un sentido de profunda compasión que lleva a aceptar al
otro como parte de este mundo, también cuando actúa de un modo diferente a lo
que yo desearía” (n. 92).
2.-
Actitud de servicio.
“Pablo
quiere aclarar que la ‘paciencia’ nombrada en primer lugar no es una postura
totalmente pasiva, sino que está acompañada por una actividad, por una reacción
dinámica y creativa ante los demás. Indica que el amor beneficia y promueve a
los demás. Por eso se traduce como ‘servicial’” (n. 93). “Pablo
quiere insistir en que el amor no es sólo un sentimiento, sino que se debe
entender en el sentido que tiene el verbo ‘amar’ en hebreo: es ‘hacer el bien’”
(n. 94).
[1] Un día en
Covadonga: “Señora que de malos modos me
dice: ¡coge eso!... ¡extiende esto!” Pensaba que estaba hablando con su
marido.