1-11-2026 TODOS LOS
SANTOS (C)
Ap.7, 2-4.9-14; Slm. 23; 1 Jn 3, 1-3; Mt. 5, 1-12
Queridos hermanos:
A pesar de celebrar hoy el día de
“Todos los Santos” y mañana el día de “Todos los Difuntos”, sin embargo, es en
la jornada de hoy cuando se suele visitar los cementerios, y celebrar Misas y
responsos por nuestros difuntos. Por ello, hoy voy a hablar sobre los difuntos
y nuestra relación con ellos.
- Voy a partir de una anécdota que
me ha contado una madre de familia hace ya unos años. “Solo te mando estas letras para comentarte la conversación que tuvimos
Pablo (su hijo, de unos 8 años y a punto de hacer la 1ª Comunión) y yo después de cenar. Me quedé gratamente
sorprendida. No sabemos las conversaciones que pueden tener entre sí los niños.
Pablo, me pregunta que por qué es ‘San
Pedro y San Pablo’ y no al revés. Yo le cuento que San Pedro estuvo con Jesús y
San Pablo vino después, pero que fue muy importante, pues hizo muchos amigos
para Jesús. Él me dice: ‘Yo también hago amigos para Jesús’. Le pregunto: ‘Ah
sí, ¿a quién?’ Y me cuenta que le dice a su amigo Enol que si es bueno y se
hace amigo de Jesús, no morirá y vivirá para siempre. El amigo le dice que si
van a ser zombis, y Pablo le dice que no, que vivirán en el cielo con Jesús y
con los amigos que ya murieron y los podemos volver a ver”.
Este niño, Enol,
seguramente nunca había hablar a sus padres o familiares, ni tampoco en la
escuela, de la vida que puede existir después de la muerte de un hombre. Lo que
más le sonaba a ‘después de la muerte’ era lo que había visto en la televisión
o en los videojuegos: los zombis. Los zombis, según las películas y los
videojuegos, son personas muertas que tienen un aspecto terrorífico, que
caminan, que solo buscan morder y comer a los vivos, y que, si logran morder a
un hombre vivo, entonces este se convierte a su vez en un zombi. Sin embargo,
Pablo, que conoce también, como niño que es, las películas de la televisión y
los videojuegos sobre los zombis, sabe distinguir perfectamente, por lo que
escuchó a sus padres y en la catecismo, entre un ‘zombi’ y un resucitado. Este es el que, después de muerto, vive con Jesús en el
cielo y puede ver a los amigos y familiares que han muerto antes que él. En
efecto, Pablo ha dicho “a su amigo Enol que si es bueno y se hace amigo de
Jesús, no morirá y vivirá para siempre”. Como veis Pablo ha definido muy
bien la fe de los cristianos para después de la muerte.
Después de haber
escuchado este episodio nos quedan tres opciones: 1) Después de la muerte hay
zombis. 2) Después de la muerte hay resucitados. 3) Después de la muerte no hay
nada. ¿Con cuál nos quedamos?
- Desde los primeros
tiempos de los hombres sobre la tierra, estos han creído en un más allá. Por
eso, los primeros hombres: neandertales y cromañones, han sepultado a sus
muertos, no los han dejado tirados en cualquier lado. ¿Qué quiere decir que han
SEPULTADO a sus muertos?: Pues que los han enterrado con vestidos, con sus
atuendos preferidos, con sus armas e incluso los han pintado de rojo (ocre), ya
que la sangre era fuente de vida y, al pintarlos de rojo, era una forma de
desear que volvieran a la vida y de ‘darles’ esa sangre necesaria para revivir.
En algunos casos de enterramiento de los hombres primitivos aparecen también
trepanaciones en los cráneos de los difuntos. Dicen los estudiosos que eso
puede ser indicio de que le abrían un agujero en la cabeza y les comían el
cerebro para que su sabiduría, su experiencia y su espíritu permaneciera con
los vivos. Esta trepanación, que a nosotros nos parece una barbaridad, sin
embargo, es igualmente una señal de la creencia en la pervivencia de los ya
difuntos.
- Nosotros, que somos hombres y vivimos en pleno siglo XXI, que vemos
morir a nuestros seres queridos y que del mismo modo un día moriremos nosotros,
pensamos (y deseamos) que la vida no se
acaba aquí. Pensamos que los cuerpos muertos de nuestros seres queridos no
son despojos o carne enferma, envejecida y podrida para tirar a un lado del
camino. Queremos cuidar esos cuerpos que un día contuvieron a las personas que
amamos y que seguimos amando y añorando. Ahora no les metemos en su tumba o en
su ataúd sus pertenencias, no les pintamos de rojo… como hacían los hombres
primitivos, pero sí que les ponemos un rosario, un crucifijo… Sí que rezamos el
rosario el día antes de su funeral (así lo hacen en el concejo de Tapia de
Casariego). Sí que los llevamos a la iglesia para celebrar la Misa. Sí que los
llevamos luego en procesión al cementerio y allí tenemos una oración de
despedida. Sí que venimos diversos momentos a lo largo del año a poner unas
flores, a limpiar un poco sus tumbas, a rezarles o a comentarles cómo van las cosas.
Sí que venimos en el día de hoy, una vez al año, a rezar por ellos o
simplemente a recordarles.
- Pero esto no nos
basta ni nos debe bastar. Porque si nos bastase con esto, inmediatamente
sacaríamos unas conclusiones muy simplistas: 1) Ahora hacemos lo mismo que hace
65.000 años cuando existió el hombre neandertal. 2) O también nosotros hacemos
unos ritos o tenemos unas costumbres y otros hombres en otros lugares y tiempos
tienen otras costumbres (por ejemplo, en la India queman los cuerpos de los muertos
en una pira, o los echan directamente al Ganges, su río sagrado).
Por lo que Jesús nos
ha dicho, nosotros no nos quedamos como los hombres primitivos: neandertales y
cromañones, u otros hombres de nuestro tiempo solo en darles tierra o en
quemarlos, en hacerles unos ritos funerarios, en hacer un poco de oración, en
recordarles… Nosotros, los cristianos, hacemos algo más.
¿Qué
nos aporta de más nuestra fe en Jesucristo sobre los difuntos? (Tampoco trato de dar ahora aquí un tratado de
alta teología).
* En muchas ocasiones se nos dice que no se sabe si
hay algo después de la muerte, porque nadie volvió de allí para contárnoslo.
Pues esto no es cierto, porque el mismo Jesús vino de lo que hay después de la
muerte, tras su fallecimiento en la cruz.
* Jesús nos dice claramente en varias ocasiones
que, después de nuestra muerte, sigue habiendo vida. No como la que conocemos
ahora, pero sí que viviremos.
* Jesús nos dice que esa nueva vida será bella, sin
dolores, sin envejecimientos, sin más muertes, sin injusticias…
* Jesús nos dice que, para acceder a esa VIDA, como
nos cuenta Pablo el niño del principio de la homilía, hemos de ser buenos y
hacernos amigos de Jesús durante nuestra vida en la tierra.
* Jesús nos dice, como nos cuenta Pablo, que esa
VIDA será para siempre y nunca se acabará. Nunca más tendremos que separarnos
de nuestros seres queridos.
* Jesús nos dice, como nos cuenta Pablo, que no
importa tanto dónde vamos a estar, sino CON QUIÉN VAMOS A ESTAR. Pues vamos a
estar con Jesús, con Dios, con nuestros amigos ya difuntos, con nuestros
familiares ya difuntos, con tantos hombres y mujeres que vivieron antes que
nosotros y que fueron amigos de Jesús y ahora lo serán nuestros, y esto será PARA
SIEMPRE.
* Jesús nos dice que, desde donde Él está, nos está
ayudando ahora mismo junto con sus amigos, es decir, junto con los santos.
* Jesús nos dice que, desde donde nosotros estamos,
podemos ayudar a los que murieron ya y no murieron como amigos de Jesús. Y esta
ayuda la hacemos con la Misa por ellos y
cuando pedimos a Dios que les perdone sus pecados y que los lleve al cielo. Por
eso, esta celebración, más que del RECUERDO de nuestros difuntos, tiene que ser
la celebración DE LA COMUNICACIÓN CON NUESTROS DIFUNTOS.